Capítulo 7. Enzo. Sentí una gran alegría cuando ese pusilánime de Ariel negó sus sentimientos hacia Dafne, pude ver la decepción en sus ojos, y aun cuando me molestaba porque seguramente lo que estaba sintiendo era una profunda decepción porque él le importaba, también me sentí aliviado porque el cariño que existía entre ellos acabaría en ese momento, y esperaba que así fuera, pues de lo contrario haría que sus vidas fueran realmente miserables. Me despedí de mi mate y de su familia y Eric y yo nos disponíamos a retirarnos, cuando pude ver a mi prometida mirándonos desde la ventana de la que seguramente era su habitación. –Adelántese al castillo, Eric, deja uno de los coches, yo los alcanzaré después—Indiqué –No creo que esa sea una buena idea, señor, usted no puede quedarse sin segurid

