ENCUENTRO CON MI ÁNGEL.

1319 Words
Encuentro con mi ángel —Olej Romanov — Hoy era un día gris para mí, la persona de la que me había enamorado como un loco, se casaba con el que consideraba mi rival y algo así como un amigo. La dulce y etérea Anna Cohen contraería nupcias con el bastardo ese de Laurent Scott y ¿qué hacia yo? Pues me preparaba para el magno evento. Decir que Anna era inalcanzable era mentira, ya había disfrutado de su cuerpo en innumerables ocasiones y lo pasábamos bien, la mujer de un metro setenta y cuerpo de Barbie tenía lo suyo, pero todo eso cambió cuando a Anna se le ocurrió la estúpida idea de firmar un contrato de sumisa con el tipejo ese. Desde ahí, me prohibió acercarme a ella como su compañero de cama y por supuesto que me enojé, le dije que era capaz de hacer todo por ella y cómo me respondió "déjame ir, ya he decidido estar con Lau, él es el hombre que quiero y mi suerte ya está echada". Loco ¿no? Era sólo una sumisa, podría haberme mantenido en secreto, pero ese contrato la controlaba por que ella así lo había decidido. Tiempo después, me enteré de lo que realmente pasaba. Al imbécil de Scott, su abuelo lo había amarrado en matrimonio con la dulce Anna y ya no habría vuelta atrás. Ahora no era ella la que decidía, era su padre quién la había vendido al mejor postor. Por esta razón, me estaba preparando para el magno evento, dónde las dos familias más prestigiosas de Chicago se unian en un lazo inquebrantable, a través del matrimonio. Eso me imaginaba que pensaba Anna, pero ella no sabía de los planes de su futuro marido. Ni todo lo que hice para que Laurent no llegara a esa boda había funcionado. Casi había matado a una de mis chicas, la noche anterior, en cambio yo, había disfrutado por última vez del cuerpo de mi "amada". — En qué estás pensando, Olej?—Marine, sabía de mis sentimientos por la chica y era mi paño de lágrimas, desde que la conocí se había transformado en mi hermana, su parecido con mi hermana Katarina me habia provocado cuidarla como no pude hacerlo con ella.—Olej, ¡te estoy hablando! ¿Estás seguro de ir a esa boda? —Por supuesto, Mar. Estaremos en primera fila disfrutando del show. —Es que yo quiero matar a ese desgraciado. Lo que le hizo a mi Nat no tiene perdón. —Mar, sólo le hizo un crío, tu amiga se metió solita donde no le convenía. Tú se lo advertiste, si ella no te hizo caso, también es su culpa... —Ash, Olej. Eres tan poco empático, mi pobre amiga no tiene a nadie más que a mí y a Dante, estaba falta de cariño y cayó como primeriza ante las tretas de tu amiguito. —A propósito, ¿cómo sigue? —Bien, gracias. De verdad, Olej, si no hubiera sido por tí no habríamos podido pagar la cuenta del hospital. —¿Y se deshizo de eso?— digo por el embarazo que la chica tiene y Marine me mira como desquiciada, sé que estos temas le molestan, pero puede ser que a su amiga no. —¡Claro que no! Ella sería incapaz. —Una lástima, pero habría Sido lo mejor. —¿Me habrías dicho lo mismo a mí cuando recurrí a tí sabiendo de mi embarazo de Dante?— Lo dije ¿No?, cada vez que sale a la conversación algo así, ella me lanza la piedra de mi ahijado. —Por supuesto que no, pero son cosas distintas, tú eres como mi hermana y siempre te apoyaría. —Pues es eso lo que me pasa con Nat a mi, Olej. Ella es como mi hermanita y yo no la dejaré sola. —Otra boca más que alimentar.—digo molesto. —Donde comen dos comen tres y donde comen tres, cuatro. Simple, Olej— me refuta y me quedo sin armas frente a esa respuesta. —Está bien, está bien, ya entendí, mamá. Ahora arréglame esta corbata que no puedo.— Marine, se acerca a mí y termina el desastre que tengo con mi traje, sonrie y me da pequeños golpecitos en el pecho. —Listo, cariño. Te ves divino. —Jajaja, tú te ves preciosa. Ahora vámonos, no quiero perderme de todo en primera fila. —Estás cada día más loco, Olej. —Siempre, mi querida Mar, siempre. Salimos con tiempo desde mi casa hacia el barrio de los Scott, Laurent había obligado a Anna a que la ceremonia fuese en la casa familiar para cumplir con toda la pomposidad del acto y ella no se quejó. Anoche, después de nuestra última vez, me contó que creía que Laurent la engañaba y tenía miedo de ella y su bebé. Si supiera la vida que le esperaba con ese imbécil, porque de algo estaba más que claro, no la amaba como lo hacía yo... ------------------------ Íbamos conversando con Marine de cosas del trabajo, ella se había transformado en una buena asistente y pronto dejaría la cafetería y sólo se dedicaría a ayudarme con los locales, a los cuales por fin había logrado sumar Dreame. Ese era mi sueño, en ese bar había logrado mis mejores negocios y retomado, de cierta forma el poder que mi padre tenía en Ucrania y parte de Estados Unidos, pero que luego de su muerte y posterior escape nuestro a este país habíamos perdido. En unas semanas más debía viajar a Rusia, a una reunión importante con los sobrevivientes de la que era la Bratva de mi padre, que gracias a su contador y amigo y los negocios que había hecho pudimos recuperar, pues eran negocios limpios. Mi gran dolor es que mi pobre madre, Natasha Romanov no podría verlos, pues al igual que mi querida Katarina me habían dejado solo a los dos meses de haber llegado a este país. Un accidente de tráfico fue lo que me dijeron, pero yo sabía que eso no era cierto, una bomba les había quitado la vida, con la advertencia de no volver nunca más a Europa del este para los que quedáramos vivos. Cuando estábamos a punto de llegar, nos encontramos con un accidente, en la esquina del complejo de los Scott, se veía que era un gran accidente, por lo que bajé la ventanilla mientras pasábamos. Miré de reojo y vi sangre, ya estaba la ambulancia tomando a un herido y al parecer se veía mal, pero Lo que no me esperaba era el grito de pánico que escuché. — ¡Detente Olej! ¡Dios mío, Nat!— Frené intespestivamente y Marine salió disparada del vehículo. —¡Marine, diablos!—Me estacioné en un costado y bajé de mi auto. Vi a Marine acercarse a la chica que era subida a la otra camilla y la escuché gritar, era tanto su dolor que me recordó la muerte de mi hermana y mi madre. Me acerqué a ella y la tomé de los hombros. Marine, lloraba desconsolada, así que instintivamente la abracé y miré hacia la camilla. —¿Annia?— fue lo que salió de mi boca... —No Olej, es mi amiga Nat. No, no, no puede ser, ella es Annia, la hija del contador de mi padre y quien nos salvó de morir y perderlo todo, esto no podía ser, su familia me había salvado y yo los busqué por todas partes. Al tiempo supe que ellos habían muerto en un incendio, o eso fue lo que me hicieron creer, porque frente a mí estaba la chica de coletas y ojos de cielo que jugaba con mi Katarina. Era ella, mi Ángel... ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2404227717969
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