Cual ave fénix...
—Olej Romanov —
Creo que llegar a la cena de Callum tardíamente fue la mejor idea que se le pudo ocurrir a mi hermosa esposa.
Era increíble la transformación que Annia había sufrido estos últimos seis años. Había terminado su carrera en Rusia y yo, había cumplido su sueño, mi hermosa mujer era dueña de la afamada cadena de joyería y bolsos N&R, uno de mis negocios más legales, aunque Annia sabía que había sido nombrado el Pakhan de la Bratva rusa, me aceptaba como tal y era capaz de manejar todo lo que nos pasaba alrededor como la королева(reina) que era.
Annia fue la reina antes de lo que esperábamos, nadie discutió su poder y su belleza. No sólo por su carácter, sino por todo lo que hizo su padre para nuestra organización. Ella se ganó antes el respeto y el lugar, que ahora tenía.
Y nadie discutió que la hiciera mi mujer y menos la madre de nuestra única hija.
Debo decir que fue casi tragicomico ver a esos idiotas de los Scott, la cara de Laurent era para enmarcarla. Mi preciosa esposa se vistió para la ocasión, como la reina que era y todavía recuerdo lo que me dijo cuando la vi.
Flashback
—Wow mami, te ves como una princesa de cuentos.
—Jajaja pequeña Gala, tu madre se ve como la reina que es, pero sí cariño, te ves preciosa.
—Pues gracias, mi Pakhan, me vestí especialmente para ti—susurra en mi oído y deja una pequeña lamida al retirarse.
—Annia Romanov.
—Jajaja, te amo. Vamos Gala, a dormir, ya es tarde.
—¿No los puedo acompañar?— mi esposa hizo una mueca de molestia, la entendía y me imagino que no quiere que esas bestias vean a nuestra pequeña, pero en algún momento eso debería pasar.
—Mi маленький диявол (pequeña diablilla) esto es sólo para adultos, ya tendrás tiempo de conocerlos.
— Está bien, papi. Mami ¿Me cuentas un cuento?
—Por supuesto, mi pequeña, vamos.
Ambas salieron de la habitación y yo seguía en mi arduo trabajo de prepararme para la noche de hoy.
Fin del flashback
—¿Qué le pasó señora Scott? ¿Vio algún fantasma de su pasado?— dice mi mujer con un dejo de burla en sus palabras.
—Oh, no, no señora Romanov, es sólo que me mareé, debe ser los efectos del embarazo.— Anna responde ruborizada y por lo que veo Laurent no tenía idea de eso porque su semblante se oscurece.
—Cariño, será mejor que te lleve a casa, no estás bien y debes cuidarte.
—Oh, no, por favor amor, ya me siento bien, ¿lo ves?— se levanta y comienza a moverse para que todos le veamos, pero su cara demuestra miedo...
—Eso es bueno, querida Anna, vengan vamos a la mesa, que la cena ya está servida— la esposa de Callum toma del brazo a Anna y luego a mi mujer y se las lleva hacia adentro, mientras Callum me agarra a mí para seguir detrás de ellas.
La cena se transformó en un sinfín de recuerdos de nuestra época de estudiantes, en que participaba con risas fingidas y muecas estoicas, no era lo que me interesaba en realidad, estaba preocupado por mi mujer, pero ella estaba como si nada, deslumbraba con ese halo angelical que despedía.
— Y cuéntanos, Romanov ¿De dónde sacaste a tu hermosa esposa?—pregunta el imbécil de Scott, tomo mi copa y bebo de su contenido para después responderle.
—Mi bella Annia es amiga de la infancia y nos reencotramos hace algunos años, el amor surgió de inmediato y dime loco, pero nos casamos como dos enamorados en menos de una semana—le digo, mientras veo la cara de mi mujer, que se ha sonrojado—. Fin de la historia.
—¿Sabes algo Annia? Tu cara me parece conocida — ¡bingo! el maldito quería molestar, pero sabía que ella no se iba a quedar callada.
—Puede ser señor Scott, como cualquier ucraniano somos todos muy parecidos, además soy la modelo principal de mi marca, puede que haya visto alguno de los comerciales que estamos promocionando en estos momentos para posicionar la marca en este país.
—¿Se quedarán acá?
—Mmm, eso depende. ¿No es cierto amor?
—Por supuesto, cariño. Por el momento estaremos una temporada acá, pero como todos saben mis negocios están en Rusia.
—Y ¿Qué los trae a esta ciudad?
— Negocios, Scott. Simple.
Ya me estaba cansando del interrogatorio, pero Annia me calmaba masajeando mi muslo con delicadeza.
—Veo que los recién llegados hab acaparado la velada, pero ¿qué les parece que pasemos a la subasta? Ya es hora de que los niños duerman y los adultos disfrutemos de botsr nuestro dinero.
Callum era el rey de sacar a las personas de la incomodidad y lo agradecía, mi arma estaba a punto de salir de su funda para darle su merecido a ese idiota.
Nos dirijimos a otro salón, donde ya estaban dispuestos los objetos que se iban a subastar, en ese momento, Annia me miró y yo le hice un asentimiento.
—Perdona, Callum, pero por la premura trajimos algo de la nueva colección.Hace un gesto a nuestro guardaespaldas que trae una caja negra con bordes plateados, cuando está frente a ella la pone enfrente suyo y mi mujer la abre, sacando una bella diadema hecha en platino y diamantes de sangre que había conseguido para ella, pero en el centro tenía un Onix oscuro como la noche.
—Es divina— dice la mujer de Callum y veo la cara de todas las mujeres en el lugar, mi esposa era una verdadera artista y cada una de sus joyas tenían ese sello personal, una piedra negra como su alma antes de volver a la vida y diablos la entendía, ese desgraciado le hizo suficiente daño, pero ella resurgió como el ave fénix que era y yo la amaba con todo mi corazón.
—Es que mi маленький диявол pone en cada una de sus piezas el gran amor que siente al dedicarse a ellas.— digo todo orgulloso de la que era mi mujer, pero ella me sorprende como cada día.
—Es más que eso mi amor, en cada una de mis piezas traspaso el gran amor que nos profesamos el uno al otro.— el Aww de las mujeres en la sala no se deja esperar y el beso que nos damos supera la ira que veo de reojo en el imbécil de Scott, quien sujeta su copa y casi estoy seguro que quiere lanzarla en contra nuestra.
—Te amo...
—Y yo a ti, mi королева (reina)
Entregamos la pequeña diadema en las manos de la esposa de Callum y ellas nos indica que tomemos posiciones.
Comenzó la subasta con un jarrón y así siguió la noche hasta que llegamos a la diadema.
—Bueno, señores. Ahora pondremos a subastar la hermosa pieza de joyería que la señor Romanov nos ha entregado. El avalúo de la pieza es de un millón de dólares, así que esa será la primera postura. ¿Quién da más?
—Un millón cien mil— se escucha.
—Un millón quinientos mil...
—Dos millones — dice el insulso de Scott y enarco mi ceja, esbozando una leve sonrisa.
—Dos millones, quinientos mil.—levanto mi mano.
—Tres millones...
—Tres millones, quinientos mil.
—Cinco millones.
— ¡Laurent!— chilla Anna y yo me regocijo.
— Diez millones.
—Cariño — me reprende mi esposa con una leve sonrisa.
—Quince millones de dólares.—y cayó la presa. Muevo mi cabeza y el subastador empieza el conteo.
—Quince millones a la una, ¿alguien da más? Quince millones a las dos... Quince a las tres. Vendido al señor Laurent Scott.
—Felicidades Scott, espero que tus cheques paguen sin ningún problema para la gran obra de la esposa de Callum.
—De eso que no te quepa la menor duda, Romanov.
Lo que no sabía ese estúpido es que mañana le caería la policía por una nimiedad. Sus cuentas estarán... Miro mi reloj y oh, ya deben estar bloqueadas.
—Traigan el champagne que hay que celebrar, por este tremendo aporte— grita Callum enardecido por el momento y yo me regocijo tranquilamente en mi asiento sintiendo las caricias de mi королева
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