Desde el momento en el que supe que estaba embarazada me quedó en claro que nada sería fácil de ahora en más para mí, que tendría que tomar una decisión con respecto al rumbo de mi vida, pero incluso antes de pensarlo la decisión ya estaba tomada. No tenía el valor para realizar un aborto, sobre todo por qué en mi interior deseaba ser madre. Siempre había tenido mis dudas con respecto a la maternidad, no me sentía lista por haber vivido tantos años en un mundo de mentiras, en un mundo donde el trabajo siempre era mucho más importante que cualquier otra cosa. Mi matrimonio, aunque me negara a abrir los ojos y verlo con la claridad que estaba reflejado, nunca fue basado en el amor real, todo había sido nada más que un convenio, había sido una tela de araña que mi madre había tejido para ma

