Kamal hacía ejercicio en el jardín, disfrutaba del aire fresco tocando su torso desnudo y parecía mejor que hacerlo encerrado en el gimnasio de su residencia. Había pasado una semana desde la reunión de Amos y Eilé había ordenado que Xandría no saliera de su habitación para más nada que no fuesen sus actividades diarias y su comida, debía volver a encerrarse de inmediato, tampoco tenía permitida la visita de otros Dominantes. Desde su lugar, donde el sol lo cubría, o el poco sol al menos, él veía sin disimulo alguno hacía la ventana en la habitación de Xandría Hill, estaba tan tentado a quebrar las reglas de la Presidenta… Pero se recordaba a sí mismo que la paciencia era una virtud que sólo los sabios poseían. Paciencia, paciencia, se repetía junto con cada flexión. -¿Por qué me pasa est

