Feliz C...

1236 Words
Ya les he dicho que Consuelo es una celebradora, así que no podía dejar de celebrar el cumpleaños de su hija adorada. Vidal preparó el desayuno favorito de la cumpleañera en cuestión, y los dos subieron a su habitación con unos pancakes de chispas de chocolate bañados en sirope. Fueron directo a despertarla. La joven abrió los ojos y los vio algo seria y asustada, antes de sonreír forzadamente. —Feliz cumpleaños, cariño —dijeron Vidal y Consuelo al unísono, antes de hacerle soplar el cupcake. Natalia sonrió y le dio un abrazo largo a su mamá y otro a su padrastro. La puerta se abrió de golpe, y los tres observaron a Alice, quien venía corriendo hacia la cama para saltar de primera a su hermana. —Los perdono porque son mamá y papá, pero espero haber sido la primera de las hermanas en venir —dice, y le da un abrazo fuerte a su hermana—. Te amo mucho, abre mi regalo —insiste y saca una bolsa de debajo de la cama. Vidal y Consuelo comparten una sonrisa, y Natalia abre la caja con un par de vestidos de baño para su hermana. —Ya sabes cómo te gusta tomar mucho el sol, y por si nos invitan a la playa o algo... —Qué mona, muchas gracias, Alice. Te amo —responde Natalia, y le da un abrazo fuerte. Marian y Tessa llegan poco después con sus propios regalos. Xavier y Anastasia le entregan unos globos de cumpleaños e insisten en apurarla a ir a desayunar. Consuelo y Vidal le cuentan sus planes: un almuerzo, solo familia y un día bonito en casa. —Normal, pero con pastel. No pongas esa cara. Y para mí, los mejores regalos de cumpleaños siempre los dan los tíos. —Sí… —responde Anastasia—. Siempre están compitiendo. —¿Qué tal si ustedes son malos tíos? —pregunta Alice, y Vidal se ríe—. Es válido, yo me lo paso genial con mi tío Ramoncity. Consuelo se pone en pie y eleva su vaso con jugo de naranja. —Hoy es un día especial porque celebramos a la hermana más divertida, salida, chismorrienta, diva, dulce y sensible de esta casa. Natalia querida, eres el amor de mi corazón. Te amo tantísimo, como te gustó robarte mis zapatos. Espero, siempre, siempre, que seas muy feliz, hoy y todos los días. Mi amor, te amamos. Gracias por elegirnos para ser tu familia. Natalia fue a darle un abrazo grande a su mamá, y Vidal fue por el pastel con todos los colores habidos y por haber. La familia le cantó el cumpleaños y la llenaron de besos y aplausos después de finalizar. —Todos los días deberíamos desayunar pastel —sugiere Mariana—. Esto está buenísimo. —Tiene caramelo, y sabe espectacular. —Es lo que estaremos vendiendo para ganarle a Xaviercito. —Me encanta que estés enfocada en ganarle a Xavier cuando deberías estar preocupada por nosotras. —Ah, sí... —Sí, ¿en qué han estado trabajando chicas? —No, no, no. Hoy es un día festivo. Se trata de la cumpleañera, comiendo pastel y teniendo un día precioso. Tu tía Gretta te invitó a un date de uñas y pelo para el almuerzo más tarde, así que ve a alistarte. Escucharon golpes en la puerta, todos pensaron que se trataba de la abuela y el abuelo con sus propios regalos. En su lugar, se trataba del novio no oficial de Natalia y sus regalos de cumpleaños. —No me estoy invitando ni mucho menos, pero es tu primer cumpleaños, entonces he traído catorce regalos, tu chatarra favorita para el día, confites baratos para tu estuche en la cartuchera y flores —dice. —Son un montón de flores... —responde impresionada, y él asiente. —Buenos días —dijo Consuelo detrás de su hija. —Buenos días —saludó Xavier a Ashton. Este asintió un par de veces antes de estrechar su mano hacia Consuelo. —Ashton, soy... ¿amigo de Natalia? —¿No eres muy mayor para ser su amigo? ¿Ni muy reprobado? ¿Ni muy delincuente? —comenta Alice, y su mamá y hermana le miran incrédulas. —Qué predecible de tu parte, Natalita —comenta Anastasia—. Todos los daddy issues. —Hola, me dejan ser mamá de Natalia y regañarla o avergonzarla personalmente, gracias —comenta Consuelo, y Tessa rueda sus ojos hacia Ashton sin decir nada. Sube a su habitación. Natalia, en este punto, se sentía un poco mal, porque había estado fingiendo muy bien con sus hermanos que le habían dejado, y ahora todos saben que es mentira. Pero por mal que se hubiese portado en el pasado, la terapia juvenil a la que se había sometido parecía funcionarle. Y con ella, en específico, era adorable. —Gracias por los regalos y la visita... Yo no soy muy de cumpleaños. —Me lo dejaste claro, pero creo que siempre es una buena oportunidad para reflexionar sobre lo mucho que te quieren —comenta, y señala los globos que Tessa y Xavier han inflado personalmente para su hermana. Esta siente una punzada en el pecho, y asiente. —Gracias por tomarte el tiempo y por todo —dice antes de darle un abrazo. Su madre la observa y no puede creer que esté por motivarla a invitarlo al almuerzo, pero Natalia, quien tiene mayor sensatez, niega con la cabeza y sube en busca de Tessa y Xavier. Tessa le recuerda que su hermano se disculpó por su berrinche, le advirtió y le explicó, así como ella le había explicado lo difícil y lo grande que fue todo ese problema para su familia y para Xavier, quien casi termina en la cárcel por la mentira de su examigo. En fin, que no podía entender lo que estaba haciendo ni por qué lo estaba haciendo. Ella le da un par de golpes a la puerta de Xavier y toma a Tessa del brazo antes de ingresar a la habitación. —Esto es ridículo y vergonzoso, pero ¿alguna vez les ha gustado alguien en la vida y esa persona gusta de ustedes de vuelta? O sea, porque Ashton es básicamente un capricho, está bueno y se empalma todo el tiempo, y sabe lo que hace con las manos. Pero es divertido, atento y escucha todo lo que pienso y no digo, y agradezco eso porque no quiero tener que decirle a un hombre que quiero confites siempre en mi cartera. Entonces... me gusta un tipo que mis hermanos odian con toda la razón, y quedo yo en el medio. Y, básicamente, es mi cumpleaños, entonces no pueden enojarse conmigo por el resto del mes. Todo un mes sin peleas. —¿¡Esperas que nos olvidemos de esto en un mes!? —Ajá... —Opino que te estás equivocando, y espero que no termine haciéndote daño. Pero no voy a perder mi energía molestándome contigo hoy porque llevo horas preparando un tres leches con extra leche, y mi papá es persuasivo. Te mandará a Alaska con tal de mantenerte lejos. —Sí, este es un problema de papá y mamá —comenta Anastasia—. Y no quiero que te castiguen hoy ni que ese monstruoso te traicione, pero estaré esperando para decir: —Te lo dije —completa Alice la oración. -
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