Después de la fiesta de graduación tocaba ser papás. Los mayores se fueron de paseo con Xavier y sus amigos a la playa. Su mamá vio a Alice y a Anastasia en la puerta observándolos. Las dos estaban algo dolidas, pero su papá les recordó que en unos años ellos iban a tener trabajos aburridos y ellas serían las que se irían de fiesta absolutamente.
—Vale, nos vamos los seis de paseo a otro lugar —propone Consuelo.
—¿A dónde, mamá?
—No sé, hacemos una buena maleta y nos vamos. Nos la pasamos bien en cualquier lugar —comenta Consuelo.
Sus hijos mayores se quejan de inmediato porque con ellos nunca fueron tan espontáneos ni divertidos. Vidal y su esposa se ríen antes de despedirse de cada uno de ellos.
—Nos urge que se vayan para iniciar nuestra vida feliz, donde no hay hermanos molestos.
—Envidiosas —les llama Tessa.
—Pesadas.
Finalmente, las despedidas se acaban y Consuelo ya está reservando en un lugar bonito, con piscina y todo tipo de juegos, incluso un área de cuido de niños. Tiempo de mamá y papá, ¿por qué no? Su esposo y sus hijas parecen encantados con la velocidad en la que se montaron sus vacaciones.
Una hora más tarde van de camino en el auto, y los cuatro recuerdan por qué no son tan amigos de los viajes largos por carretera.
—Mami, esto me pica.—dice Iman. —Quiero la ventana abajo.
—Mami, yo quiero la ventana así.
—Mamiiii—la llaman los dosal unidosno y consuelo se aorilla abruptamente, se gira y les regaña.
—Ya. Nos vamos calladitos, viendo los otros carros y espiando por la ventana porque no es posible que se comporten así. Vamos a pasear y tenemos que disfrutar todos. Tardamos dos horas en llegar, y vamos a ir tranquilitos o la próxima los dejo solos encerrados en la casa.
Vidal y las niñas ven a Consuelo y a sus hijos pequeños. Índigo saca un libro de adivinanzas de su bolsa y se lo comparte a su hermano. Este va atormentando con el cinturón, pero su mamá lo sigue ignorando y continúa conduciendo. Vidal y las chicas se ríen.
—Mami, —le llama Iman, —¿cómo nos vas a dejar solos en la casa?
—Sí, eso está mal —comenta su hermano.
—Sí, eso es muy malo.
—Tal vez con una niñera—comenta iman asustado.
—Yo quiero quedarme con mi abuelo y bañarme en pintura y saltar juntos en el sofá.
—Ven, por eso no se quedan con los abuelos, porque se lo pasan muy bien.—Les dice consuelo muy seria, y sus hijos le ven horroizados. — Y si no van a hacer caso, más les vale quedarse aburridos.
—Yo creo que estás enojada porque tú nos amas.
—Yo te amo locamente, mi amor. —responde Consuelo.—Tú eres el amor de mi corazón.
—Sí, y nosotros somos tus bebés.
—Sí, pero a mami le gusta que se porten bien.
—Índigo y yo nos portamos súper bien.
—¿Todo el tiempo? —pregunta Anastasia.
Los niños asienten y tratan de convencerla, mientras su hermana les recuerda todas sus travesuras del día y la noche. Los dos pequeños se entretienen peleando con su hermana mayor mientras Alice duerme. Es que a esa, la pones en un carro por más de 45 minutos y cae rendida, increíblemente y profundo. No se entera ni cuando han bajado todo y se han ido felices a conocer el lugar.
El área de los niños es un sueño y tienen varias niñeras. Consuelo ve a Iman un poco tímido y su hermana le da la mano mientras se quita los zapatos.
—Ven, yo te cuido —le dice, y les entregan un vibrador como en los restaurantes para poder localizarlos en caso de que algo pase. Las hermanas Vidal van viendo los folletos de actividades.
—Papá, ¿podemos ir a una caminata? —pregunta Anastasia emocionada y su papá asiente.
—¡Hay una cascada, mira! —comenta Alice ilusionada, y las dos asienten y se crean un montón de planes para la semana. Vidal las escucha en su emoción continua y les explica que es un lugar grande, con mucha gente de todos los lugares. Pueden hacer una que otra cosa solitas, pero otras deberían hacerlas acompañadas.
—Es un lugar seguro, es un hotel.
—Sí, mi amor, pero aquí puede haber p*******s —comenta su madre.
Las dos comparten una mirada antes de reírse. Consuelo y Vidal tienen una charla con sus hijas que les arruina un poco el inicio de la vacación, pero es necesaria. Los resorts tienen eso: gente en traje de baño, gente respetuosa, gente rarísima, gente borracha... y no es la experiencia que quieren para sus hijas, pero es una realidad.
Ellos van hacia la piscina, juntos, y las chicas se lanzan felices por los toboganes. Su papá se anima con ellas y les parece a los cuatro una de esas experiencias únicas. Consuelo recibe un mensaje en el grupo de la familia.
Mariana:
Estamos bien, ya fuimos de compras y tenemos la casa dividida.
Xavier le envía una foto.
Y Consuelo les responde con un video y una foto: sus hermanitos felices jugando en la piscina de niños, y las otras dos con su papá tirándose en un tobogán de ruedas.
Natalia:
¿Por qué no hacen ese tipo de planes cuando estamos incluidas?
Consuelo:
Lo voy a pensar... eh.
Los chicos se desatan en mensajes, que si están siendo más consentidores con esos pequeños, el exceso de chineo y la falta de reglas. Su mamá se muere de risa con la conspiración en el grupo. Vidal responde a su lado un mensaje:
Vidal:
No las queremos más, es que las dejaron botadas. Pobrecitas. Malos hermanos.
El chat se enciende doblemente y sus papás ríen.
Vidal acerca la silla de su esposa a la de él y le comenta lo vacía y triste que se sentirá la casa sin todo el ruido que hacen sus hijos, los chistes malos, las peleas, la falta de todas las personalidades ocupando su espacio. Vidal abraza a su esposa y le recuerda que en algún momento ellos también partieron de casa y sobrevivieron.
—Sí, pero no me junté... o sea, follaba con mi novio, pero no me fui a vivir con nadie.
—Yo tuve un hijo, me casé, me metí en una carrera del terror, tuve otra hija más, y otra... y sobreviví.
—Pero no es lo que queremos para Natalia.
—Tienen un apartamento, Consuelo. Tienen cosas en ese apartamento y están construyendo una vida. Si le va mal, que sepa que puede volver. Si le va bien, se lo aplaudimos. Lo que nos toca decidir no es cómo ella va a vivir su vida, sino cómo planeamos apoyar su vida.
—Entonces, ¿cuál es el plan?
—Mis papás nos pagaban los gastos a mí, a Francesca y a los niños. Y creo que es lo que vamos a hacer con la niña: que saque la doble titulación y que se ocupe de estudiar. Nosotros pagamos su mitad de la renta y sus gastos, siempre y cuando no se reproduzca y tenga buenas notas. Vamos a seguir apoyándola. Es una excelente estudiante y es brillante laboralmente. Mira lo bien que les ha ido con la pastelería.
Alice se acuesta en medio de sus papás, toda mojada, y Anastasia encima de Vidal, antes de preguntarles si les apetece comerse algo con ellas e ir por sus hermanos para almorzar todos juntos.
—¿Les da vergüenza el buffet?
—Sí, solo entrar... luego nos comemos todo —comentan las chicas.
En la casa de playa de los Vidal, estaban los chicos pasándosela de viento en popa. Habían sacado de todo: que si las motos de mar, las sillas, las sombrillas, todo. Y sus hermanas estaban aplicadísimas en la cocina, mientras Xavier y sus amigos tocaban y componían afuera.
—Entonces, ¿te mudas con él?
—Sí, pero mamá y papá no están muy contentos.
—Es de esperar—comenta Tessa—Creo que no se la han venido a venir.
—Y siguen sin gustarles Ashton.
Sus hermanas comparten una mirada porque si bien su relación es buena, y Ashton la quiere mucho, Tssa y Mariana han sido testigos del desánimopor parte de su suegra ys us cuñadas, tratan a Natalia como si fuera super inferior, y tratan mal a su novio asíq ue al diea de formalizar con esa gente en su vida no les hace gran alegría.
—¿Por qué no invitas a Ashton y así pasa tiempo con nosotros y tal vez... nos cae mejor? —comenta Tessa, y todas ríen.
Natalia se lo piensa un poco, proque no sabe como se lo va a tomar Xavier, que la relación entre ambos ha mejorado, se saludan cordialemtte si la tiene en frente, pero de todas formas es una actividad de hermanos y no siente que sea el momento de añadir a alguien.
Mariana decide cambiar de tema metiendose en la vida de su hermanita.
—¿Tú hablas con Pete?
—Sí, de vez en cuando. Lo que pasa es que si terminas con alguien es para no tener contacto con esa persona. Creo que nos estamos complicando demasiado.
—¿Por qué terminaron de nuevo? —pregunta Mariana.
—La distancia... —comenta Tessa. —Pero no quiero hablar de esto. Y quiero entender por qué estamos cocinando para Xavier como si fuera un rey. ¿Dónde está Alex?
—Unos amigos suyos están por acá y fue a saludar.
—No pueden pasar un momento con uno. Yo la próxima hago plan con Anastasia, la verdad.
—Anastasia se ve que sabe pasárselo bien.
—Demasiado bien.