Apenas Heather pudo dar un solo paso fuera de aquella vivienda que le había acogido durante un tiempo, inmediatamente se sintió una traidora, sobre todo por el pequeño Evans, quien no merecía tal trato, y aunque ella no quisiera abandonarlo, sabía que su destino lastimosamente no estaba entre esas cuatro paredes. Deambuló sola un buen rato, en el cual se topó varias veces con alguna bestia, pero nada que no pudiera enfrentar escondiéndose o escabulléndose de ellos. En momentos como ese deseaba con todo su ser tener una cámara que grabara aquello que veía a su alrededor, pero no era posible, ya que todas estas cosas las había dejado en el hotel, en manos de su melliza. Sus pensamientos siempre recaían de alguna manera en ella, y es que no podía olvidarla por más que quisiera. Muy aparte

