Yuri Kadyrov centró sus ojos en los papeles que sus hombres acababan de llevarle, el glavnny ruso había pedido que rastrearán a Kuznet con sus cuentas bancarias, tenia en conocimiento que estaba en Italia, pero no creía en rumores e información fáciles, primero tenía que constatarlo el mismo para poder darles validez. Las cuentas habían registrado movimientos por sumas considerables en Palermo, la capital de la isla siciliana, mientras sus ojos vagaban por aquellos números colocó toda su atención en unos números que le dejaron helado. ¡Trescientos millones de rublos! —я не могу в это поверить (ya ne mogu v eto poverit') “No puedo creerlo” —murmuró mirando con rabia lo que estaba ante sus ojos. Era una enorme cantidad que no podía ser tomada a la ligera, uno no se gastaba tres millones de

