Los renglones torcidos
Lunes – 27/07/09
Tom
Después de ver cómo Bill apenas podía poner el culo en la silla creo que se dio cuenta de que intentaba contenerme la risa. ¡Y no era para menos! Oh vamos, la situación era bastante graciosa.
Cuando este consiguió sentarse del todo bien, me miró con unos ojos de asesino que me helaron la sangre y luego volvió a la realidad.
-¿Estáis sólo los dos? – lo dijo dirigiéndose a mi pero a medida que hablaba se iba girando hacia Ashley, que tenía la cabeza un poco gacha. -¿PERO QUÉ COÑO? ¡Ashley, ¿estás bien? ¿Qué ha pasado?! – dijo cogiéndole la cara, acercándose al máximo para poder inspeccionar.
-¡¡Aaauuuu…!! Bill, con más cuidado por favor. – mierda mierda, el momento se está acercando. Ahora Bill se va a poner como una fiera y me va a mandar a tomar por culo. Enterré la vista en el plato, y cogí aire.
-Ha sido culpa mía… - confesé. Bill me miró de golpe, muy sorprendido y con el entrecejo fruncido por mis recientes palabras.
-Bueno a ver a ver, culpa tuya tampoco… Yo me he metido en medio porque he querido. - Ahora su vista se dirigía a la pelirroja, que intentaba buscar las palabras adecuadas.
-Vale a ver, ¿quién coño me lo va a explicar?
-Yo – dijimos Ashley y yo a la vez. La pelirroja me miró desafiante y finalmente me rendí. – Vale, explícalo tú, Ashley.
-Gracias. Mira, estaba llegando al comedor cuando de pronto, veo a la fregona esa, la profesora de rastas, encima de Tom.
-Lo tuyo es la sutileza, eh – dije, con ironía. Bill nos miraba a los dos como en un partido de tenis, y notaba como empezaba a tensarse por momentos.
-Cállate, déjame terminar. El caso es que cuando me acerco veo que está apunto de darle un beso, y Tom la aparta. – Emmm… bueno, sí, más o menos. – Y oigo como le dice que le deje en paz, que “está con otra”. – la cara de Bill se entristeció con eso, pero él mismo era consciente de lo que habíamos hablado. Y él mismo lo quería así. – Pero la muy zorra, se le fue a lanzar encima otra vez, y me entró la rabia. Entonces la cogí de las rastas y bueno…
-Le dijo que ella era esa “otra”, y le pegó un codazo que la dejó sangrando. Yo creo que le ha roto la nariz como mínimo… Lo siento Bill, debí deshacerme de ella en cuanto se me estaba acercando un poco. – sabía que necesitaba pedirle perdón.
-¿Y porqué te has metido ahí? – dijo de golpe, mirando a Ashley. Ésta la miró como diciendo “¿Por qué iba a ser?” y Bill puso una cara que se perdía entre la ternura y la emoción. – Ojalá hubiera estado ahí… Y ojalá pudiera ir yo a pegarle una hostia. – después me miró a mí, por su cara pensé “oh oh”. – Y sí, ¿tú eres tonto? Ya sabes de qué palo va esa tía. En cuanto se te acerque más de lo debido, le dices que se vaya a tomar por culo. Oye… ¿Te besó? – dijo, muy preocupado.
-A ver, lo mínimo antes de poder reaccionar. Le rozó los labios como quien dice – intervino Ashley. Madre mía con la colega. La verdad es que se estaba portando muy bien conmigo. Pero esas palabras no parecieron tranquilizar a Bill. – pero tío, no te enfades con él. Vale que debió haber prevenido la situación, pero él se comportó en cuanto ella se excedió.
Bill se estaba tocando la sien, pensativo. Se hacía pequeños masajes y luego me miró, con mucha tristeza, pero como con algo de resignación.
-Lo dejaremos en que tienes un strike. – dijo, medio riéndose. Respiré hondo y después lo miré de una manera bastante sensual y alzando una ceja le hablé.
-¿Hay alguna manera de que me perdones? – y vi como lentamente éste ensanchaba una sonrisa, bastante sonrojado la verdad.
-Algo se me puede ocurrir… - se estaba tocando el pelo, como una niña nerviosa.
-Ehh eeeh, por dios, no quiero oír esto – dijo Ashley de golpe, tapándose los oídos.
Nosotros dos nos empezamos a reír, y de pronto me acordé de algo que estábamos hablando antes ella y yo.
-Oye oye, Bill, ¿tú conoces mucho a vuestra profesora? – Bill me miró bastante extrañado y tras pensarse bien la respuesta, me contestó. Por otro lado, Ashley se estaba empezando a encoger en su propio asiento, supongo porque ya sabría por dónde iban los tiros.
-Bueno, he tratado un par de veces con ella. – dijo, mientras cogía su vaso de agua, y se disponía a beber.
-Vale, ¿tú crees que le puedan ir las tías? Es que estaba pensando en liarla con Ashley… - de pronto, Bill se empezó a atragantar con el agua y a toser desmesuradamente. Me fui a levantar para ayudarle pero Ashley empezó a darle palmadas en la espalda y se le pasó.
-¿Te quieres liar con Dawn? – dijo mirando a Ashley, con una cara de indignación que no llegué a entender.
-No no a ver, Tom ha empezado a especular y se ha ido por las ramas. Le he comentado en plan broma que debo ser bollera, y me ha querido liar con la tía que esté más buena de la universidad. Y claro, sabes que es ella. No me lo vas a negar.
-¿Qué crees que eres bollera? ¿Qué intentas decirme con eso? – dijo mientras le dedicaba una mirada estilo escáner, de arriba abajo y con un poco de desdén.
-JAJJAJAJAJAJA – no pude evitar empezar a reír a carcajadas. - ¡Bueno, no os vayáis por la tangente! ¿Tú crees que la conseguiríamos liar con Dawn? – dije, interesado. La verdad es que me estaba molando mucho esta conversación. Hacia ya bastante (casi tres semanas, para mi es mucho) que no tonteaba con nadie más, y aunque fuera un tonteo en tercera persona, me estaba apeteciendo bastante la idea. Y nada más y nada menos que con dos tías. Buft…
-Tiene novio – dijo el moreno, bastante tajante.
-Oohhh vamos Bill, no puedo creer que digas esto. Tú siempre estás metido en los cotilleos. – dijo Ashley, mirando a los ojos a Bill desafiante, el cual le estaba sosteniendo la mirada. – Dawn lo dejó hace poco con el novio. – Y a este no le cambió el semblante.
-Pues dudo bastante que sea lesbiana… - dijo, volviendo a beber agua, ya que tenía algún resquicio de tos.
-Bueno, pero los retos siempre están bien. O me vas a decir lo contrario… - le dije, con las cejas muy alzadas, como diciéndole “¿y nosotros, qué?”. Pero no pareció hacerle gracia el comentario. ¿Y a este qué le pasa? Quizás aun sigue enfadado por lo de antes, supongo que el strike sigue en pie.
-Haced lo que queráis – dijo, con un todo vez extraño.
-¿Y ahora qué te pasa?
-¿De verdad te quieres liar con Dawn? – evitó al máximo mi comentario y miró a Ashley como si estuviera hablando con un extraño que le estaba invitando a drogas, o algo así.
-Da igual Bill, era una broma y ya está. Está buena la chica, pero ya sé que es imposible.
-Imposible is nothing – dije interrumpiendo, con una sonrisa triunfal. Pero de nuevo volvían a ignorarme. Oh vamos, si acabo de decir una gilipollez increíble. ¿No se podían reír un poco, al menos? Parecía que hablaran un idioma en clave o algo así.
-¿Y no has pensado en su ex? Igual ella sigue pensando en él. – dijo, algo teatrero.
-Oh vamos, como que tú te acordabas mucho de tu ex cuando te decidiste liar no sólo conmigo, si no con el de delante. – dijo señalándome, haciendo por fin un acto sobre mi presencia.
-Ahí tiene razón. –dije, pero de nuevo, ni puñetero caso.
-Eso ha sido un golpe bajo. – dijo Bill, pillando un tono muy de enfadado. ¿Pero a éste tío, que coño le pasa?
-Oye, me estáis tocando los cojones. Aquí hay algo que no entiendo, y me estoy empezando a cabrear mucho. ¿Por qué parece que estéis hablando de algo completamente distinto? – y de pronto se hizo el silencio. Bill se camufló del tema comiéndose la comida, y Ashley por su parte se puso a mirar el móvil. Le pegué un pequeño golpe a la mesa y éstos dieron un bote. - ¿Qué, mierdas, está, pasando? – dije separando cada palabra y pronunciándola específicamente.
-Dawn… - empezó Bill, con la voz entre cortada, como si no le pudieran salir las palabras. Hundió durante unos instantes la cara entre sus manos y después respiró profundamente. Volvió a salir con la cara completamente roja y sin atreverse a mirarme a la cara. – Dawn es mi ex. -Abrí muchísimo los ojos al mismo tiempo que Ashley apartaba los suyos hacia algún lugar no conreto del comedor. Fui a decir algo pero de golpe Bill se echó mucho para adelante, y me puso la mano en la boca – Cállate. Si alguien se entera, la pueden echar de la universidad.
De pronto, toda la conversación que habían tenido ellos dos empezaba a cobrar sentido. Y lo pero es que me estaba molestando bastante. Tsk, ¿cómo no he caído? ¡Encima, con la descripción que me había dado Ashley! Por el amor de dios, si me había dicho que parecían gemelas…
-¿Porqué no me lo contaste? – podría haberle preguntado otras mil cosas, pero después de un largo silencio, aquello fue lo primero que le quise recriminar.
-No lo sé, des de un principio te hablé de ella, y no confiaba en ti como para decírtelo. Después la bola se hizo más grande, y no supe cómo hacerlo… Lo siento. – la verdad es que de todo lo hablado no me molestaba anda más y estaba por dejarlo pasar, pero entonces recapacité en un detalle de la conversación.
-¿Y porqué mierdas has dicho que aún tenia novio? – dije algo exaltado. Bill abrió mucho los ojos y lo vi realmente en una situación comprometida. ¡Será posible!
-Pues no lo sé, supongo que intentaba decirle con señas, que las exs están prohibidas. – dijo, mirando de reojo a la pelirroja.
-Ui si, como si tú respetaras mucho el código de la amistad. – le recriminé.
-Ya estamos con eso otra vez, ¡Ya lo estoy pagando, ¿vale?! Georg es mi mejor amigo, y casi no nos hablamos. – dijo, con mucha pena en la voz. De pronto se giró a Ashley y le habló seriamente. – Oye, si realmente me dijeras que te gusta Dawn, pues yo que sé… Inténtalo. Aunque lo último que sabía de ti sobre ella, es que la odiabas. Pero si lo estás haciendo por capricho… ahórratelo. – dijo muy seriamente. – Y si, muy bien, no soy el más indicado para hablar. No se os ocurra mencionarlo otra vez.
-Oye, estoy indagando en mi sexualidad, tú deberías saber que estas cosas no son un capricho.
-Ademáááas… -interrumpí de golpe- Ahora que lo pienso, si Dawn es tú ex, igual le pasa como a Ashley. ¡Tienes una oportunidad con ella, fijo! – dije reflexionando.
De repente miré a Bill que me estaba asesinando con los ojos, poniendo una cara realmente escalofriante. Mientras la pelirroja, estallaba en carcajadas.
Miércoles – 29/07/09
Bill
Habían sido unos días mu difíciles, básicamente porque el concepto de dormir y descansar, se estaba esfumando completamente. Hoy empezaba la despedida del campamento, y había cena en la intemperie, con fogatas al lado del lago, y antes de eso, la función de teatro… Tom y yo habíamos pasado la tarde del lunes, y todo la tarde de ayer, ensayando la función y bueno, más o menos estaba todo listo. El único cambio que habíamos decidido hacer era el beso final, ya que habíamos recapacitado mejor que fuera en la mejilla, sobre todo por no involucrar algo tan importante, en niños tan pequeños. Por lo cual, incluso ellos estaban más contentos. Sí sí, esto ahora, ya verán cuando crezcan.
Y la obra no era lo único por lo que preocuparse. Después de cada ensayo con los pequeños, teníamos que ir a ensayar con el grupo de música, y eso si que era una tarea dura. No por el hecho de aprenderme las canciones, porque eso estaba bajo control, el problema era enfrentarme a salir delante de todo el mundo. Gracias a dios que eso no ocurría hasta mañana… Hoy por hoy, era una función de teatro la que me quitaba el sueño.
Bueno, la función y… Tom. Que no había vuelto a pisar su cabaña des de el lunes pasado. Que la mía fuera la más alejada de todas era una ventaja increíble. Nadie llegaba hasta ahí, y podíamos… chillar todo lo que quisiéramos.
Llevábamos una vida s****l muy activa, y no parábamos de encontrar huecos donde echar un polvo rápido.
-Quiero follarte tanto que cuando eche la vista atrás y piense en el campamento, sólo pueda acordarme de tu culo…
Esa frase era de anoche, mientras estábamos echando un polvo que acabó durando dos horas. Bueno en realidad fueron dos polvos, pero no hubo separación en medio. Nada más acordarme de esas palabras, me ruboricé tanto que tuve que taparme la cara. Aunque quizás debería haberme tapado la entrepierna, que creo que estaba empezando a crecer.
-Bill, Bill… Vuelve. Ya sé que tienes sueño, pero necesito tu ayuda con los niños. Ésta es la única escena que nos falta por pulir. – me dijo Tom, chasqueando los dedos delante de mí.
Lo miré con cara de fastidio y éste simplemente se encogió de hombros, como queriéndome decir que no teníamos más remedio. Pero había otra cosa que también me distraía con facilidad. No me esperaba para nada la conversación que tuvimos Ashley, Tom y yo. Y tampoco podía olvidar la charla que tuve más tarde con la pelirroja. Poco antes de irnos a dormir.
Eran 12 de la noche, y estábamos en las pequeñas gradas del campo de fútbol que apenas eran una estructura de hierro con tres pisos de grandes escalones donde sentarse. La mitad de los tíos de mi clase, Georg y Tom se habían puesto a jugar y eso que nosotros acabábamos de salir de un ensayo. Pero claro, no le juzgaba por querer distraerse un poco.
Ashley y yo estábamos observándoles jugar, y no tardé en encenderme un cigarro. En cuanto el pitido del árbitro anunció el inicio, nos quedamos en silencio. Yo llevaba todo el día intentando hablar con ella, y realmente que no podía. Llevaba dentro unas sensaciones totalmente contradictorias, y me recordaban a cuando Dawn se veía tanto con Erik. Yo sentía que debía apartarla de él, porque para mí, ella seguía siendo mía. Pero eso no era así, yo mismo la había dejado, y ella nada más que intentaba recuperar su vida y su felicidad.
El caso es que cuando la miraba, yo seguía viendo aquel amor que sentía por ella, aquel “no enamoramiento” pero que sí hacía que la quisiera muchísimo. Y sobre todo, en los momentos de flaqueza donde quizás me excedía mirándola demasiado, y la podía ver reír, era como si aún estuviéramos juntos. Y cuando era consciente de ese sentimiento intentaba analizar la situación y simplemente llegaba a la conclusión de que había sido importante y me costaba deshacerme de su fantasma. Aunque cierto era, que cuando Tom estaba delante, pocas cosas de alrededor tomaban mayor distracción que él.
El caso es que claro, cuando esta mañana Ashley había dicho eso, no me lo esperaba para nada. Cogí aire e intenté sacarle el tema.
-Ash… ¿Quieres que hablemos de lo de Dawn? – le dije, mirándola. Esta de pronto, apartó la vista del campo, y me miró sorprendida.
-Emm… Claro. – dijo, no demasiado convencida. – Dime.
-Primero de todo, ¿porqué crees que eres lesbiana? – dije, algo extrañado.
-Pues a ver, no es que lo piense, es simplemente que empezamos con la broma, y esa broma ya se me había pasado por la cabeza varias veces. No de una manera seria ni nada así, pero bueno, parecía una señal.
-¿No te han gustado tus relaciones con tíos?
-¿Ni a ti las tuyas con tías? – dijo de golpe, medio atacándome. Me quedé petrificado con esa respuesta, pero me quedé pensativo, queriendo contestarle.
-Claro que sí, sino no habría repetido después de la primera vez. Pero, el sexo no lo es todo, sabes? Yo me enamoré de Tom antes de acostarme con él… - Y de pronto la cara de Ashley se volvió un poema. Primero puso cara de impresión y luego de emoción. Se tapó la boca que la había abierto hasta el infinito y seguidamente se puso a reír.
-¡¿Te lo has tirado?! ¿Cómo ha sido? Bueno, si me lo quieres contar, claro… - dijo, de pronto, bajando el entusiasmo. Y de golpe, caí en el echo de que no se lo había contado a nadie, ni siquiera a Mario, que era con el primero que había insinuado que algo así pudiera llegar a pasar. Supongo que el echo de querer recuperar a Georg y Ashley me había robado tiempo de estar con los otros dos, pero no me importaba porque mis amigos, van por encima de todo.
-¡¡Claro que te lo quiero contar!! – dije, como si fuera una puñetera mujer. Ok Bill, da igual, acéptalo. – Pues a ver… Espera espera, ¡después volvemos a lo de Dawn, eeh! No te vas a librar.
-Que sí que sí, háblame del polvo.
-Pues… Supongo que lo que te estás preguntando es quién tenía cada papel, y bueno… Yo me he dejado dar por detrás. – dije muy muy rápido, para que decirlo me costara menos, y enseguida empecé a pegarle la calada más intensa que jamás le había dado a un cigarro. ¡Dios, que vergüenza! Ashley ensanchó una gran sonrisa.
-La verdad es que me lo imagina. ¡No te ofendas, eh! Es sobretodo por Tom, que no me lo imagino de otra manera.
-Lo sé, lo sé… Mario me dijo exactamente lo mismo.
-¿Y qué tal es? – su cara era de risa pero tenía el entrecejo fruncido, como si el tema fuera gracioso pero quisiera saber más sobre él, como si la curiosidad le hiciera adentrarse en un mundo oscuro. No me costó mucho saber responderle a eso.
-Genial, la verdad. – y era la puñetera verdad, joder. – Es… no sé, una pasada. Es totalmente distinto. Y muy muy placentero. – Cerré los ojos y casi me dio un espasmo de acordarme.
-Eeeeeh, que te vas a empalmar aquí en medio. – dijo dándome un golpe en el hombro. Abrí los ojos del susto y saqué la lengua mordiéndomela entre los dientes, dando a entender lo genial que llegaba a ser. – Entonces, ¿no piensas cambiar de papeles?
-Lo he pensado alguna vez, pero este se muere antes de dejarme, y como no me supone ningún problema, pues yo ya estoy bien. Supongo que en algún momento me cansaré, pero hasta que se día llegue…
-Increíble Bill, jamás pensé que te oiría decir eso. – yo simplemente asentí, dándole la última calada al cigarro, y lo apagué al tirarlo al suelo, chafándolo con la suela del zapato.
Volvimos a quedarnos en silencio.
-¿Por dónde iba? Ah sí, que el sexo no lo es todo Ash. Aunque en este caso, sea increíble – enfaticé, alzando una ceja, mientras ella se reía. – Cuando estoy con Tom las cosas que siento no tienen nada que ver con nada que haya experimentado antes. Así que yo supongo que esto es amor. Es que sólo tengo que decirte los nervios que tenía al principio, de sólo mirarlo de lejos, o la falta de respiración al acercárseme. Oh, y ya ni te cuento cuando nos hablábamos al principio, aquello era… No sé, una explosión en mi cabeza. – me estaba emocionando de sólo recordarlo. – Y eso no me había pasado ni con Dawn, ni con ninguna otra chica. También es cierto, que a raíz de esto, no veo igual a ningún otro hombre.
-¿El qué?
-Me refiero, que no sé, cuando estoy por el lago y los tíos van sin camiseta y todo eso, no tiene absolutamente nada que ver a antes de empezar a salir con Tom. Y a veces intento recordar si cuando veía a una chica en biquini, sentía la mitad de lo que siento cuando hay un chico demasiado musculoso a mi alrededor. – y fingí que me entraban calores, para poder abanicarme con la mano.
-Vaya, estoy flipando.
-Yo creo, con los temas de “cambio de acera” primero va el hecho de descubrir a ese alguien que no te puedes quitar de la cabeza y que es de tu sexo, y luego ya se experimenta. Ahora, háblame de Dawn. ¿Sientes algo cuando la ves? Bueno espera, empecemos por el principio ¿qué pensaste la primera vez que la viste?
-Puess… que era una diosa del desierto. Como todos Bill, como todos. – aclaró enseguida.
-Exacto, todos, no todas.
-Oye, las tías también podemos opinar sobre otras tías. –dijo, algo indignada.
-Sí sí, tienes toda la razón. Siguiente punto ¿Tú no la odiabas?
-¡Eso mismo pienso yo! Te prometo que más allá de esa primera impresión, no he llegado a pensar nada más “bueno” hacia ella. Ya que en cuanto empezó a salir contigo, le cogí mucha manía. El caso es que claro, como ella había estado contigo, se me pasó la misma tontería por la cabeza por ella.
-¿Pero porqué iba a querer estar con tías después de estar conmigo? Ella ha disfrutado con mi rabo, ¿vale? – solté algo indignado. -¡Y tú también!
-JAJAJAJAAJJAJA – empezó a reír escandalosamente. - ¡Y yo que sé! ¡Son de esos pensamientos fugaces, tío! Joder, mira que eres bestia hablando. El caso es que estos días que la he visto por aquí, he sabido ver su dolor detrás de esa cara de simpática profesora, y me han entrado muchas ganas de hablar con ella y no sé, desahogarnos las dos. Y no sé porqué alguna vez esas imaginaciones han acabado en beso… - dijo, ruborizándose tanto que se empezó a tapar la cara de la vergüenza. – Y cuando Tom empezó a hablar de ella no pude evitar dejar que te preguntara qué te parecía…
Respiré profundamente, sabiendo que el tema volvía a ir por un sitio un tanto peliagudo para mi gusto, pero al final acabé rindiéndome.
-Ashley, si vas a estar bien, y a ella no le vas a hacer daño, te digo ahora mismo, que sí, me parece bien. – esta me dedicó una mirada cómplice, y simplemente se dedicó a asentir lentamente mientras volvíamos las cabezas hacia el partido, que esta liderando el grupo de Georg y Tom. – Pero si por las casualidades de la vida, ella acaba aceptando algo contigo, y la dejas a la primera de cambio, te prometo que te mataré.
Y en realidad, todo lo que le había dicho sí era cierto, -bueno, menos lo de matarla, claro - pero como ya he dicho antes, esta profesora había sido muy importante para mí, y aún me salía ese sentimiento de novio celoso. Pero bueno Bill, ahora debes volver a la realidad, donde tienes una obra de teatro que acabar de fulminar para esta mismísima tarde. Esto empezaba a ponerme un poco nervioso, casi casi podía sentir los nervios de como si me tocara salir a actuar.
Tuvimos que pasar al menos una hora más repasando esa escena y finalmente les pedimos a los niños que interpretaran la obra entera antes de irnos a comer, para ver qué tal todo junto.
Tom y yo nos sentamos en el suelo con las piernas en forma de indio y nos tiramos un poco hacia atrás, apoyando las manos en el suelo.
Los niños empezaron a actuar y me estaba llegando a emocionar de lo bien que hacían algunas partes. También es cierto que algunos niños lo hacían mejor que otros, pero al fin y al cavo, son críos, no se enteran ni de la mitad de cosas que están haciendo.
De pronto mi atención se desvió completamente y mi subconsciente me traicionó al máximo. Mis ojos sin querer, y repito ¡sin querer!, se pusieron a mirar el paquete de mi novio.
¿Pero qué coño?
Se me empezó a acelerar el corazón y la respiración empezaba a serme más ruidosa. Mi vista bajaba a cada instante y no podía más que lamerme el labio y recrearme. Veía un bulto en el pantalón que evidente no era más que la forma de este, o algo de aire dentro, pero no podía dejar de imaginarme lo que sí sabía que había ciertamente debajo de la tela.
Creo que era la primera vez que le miraba ahí y sentía tanta lujuria. Sí es cierto que durante la semana, cuando estábamos apunto de hacerlo, me deshacía en ansias de que la sacara ya, pero una vez ya habíamos iniciado el juego. Jamás en una situación tan normal y corriente como esta.
De pronto algo me azotó mentalmente, sacándome de aquel trance momentáneo. Y aquello había sido la voz de Tom.
-¿Qué coño…? – vi como este tiraba el cuerpo hacia delante, para mirarme bien la cara, con el ceño fruncido pero riéndose, divertido. - ¿Qué estabas mirando? – dijo, ensanchando una sonrisa.
Me quedé estático durante un instante y no supe qué coño responder. Le pedí a mis neuronas que trabajaran lo más deprisa que pudieran, pero no parecía que estuvieran por la labor.
-Nada. –dije simplemente, con el tono de voz menos convincente del mundo, lanzándome a un suicidio inminente.
-A mi no me engañas, colega. ¿Me estabas mirando el paquete? – dijo incorporándose más acercándose hacia mí.
-¿Qué haces? Nos van a ver todos los críos. Y claro que no te estaba mirando nada. – mi mirada rehuía la suya, y tenía el corazón a mil por hora. Pero qué marica eres, Bill. Tom aguantó la respiración y se tuvo que separar de mi en cuanto fue consciente de lo primero que le había dicho.
-Lástima… - musitó, de una forma casi inaudible. Me quedé mirándolo un instante, mientras este se intentaba aguantar la risa.
-¿Lástima el qué? – le pregunté, algo picado.
-Ah no sé… Si no estás interesado en mi paquete, es una lástima porque pensaba hacer algo al respecto después de librarnos de los niños. – mientras decía eso, me miraba fijamente y levantaba una ceja, con total tranquilidad.
Un cosquilleo me inundó el estómago después de siquiera imaginármelo. Cogí tanto aire que cuando lo solté me sentí minúsculo.
Con el corazón a mil por hora no supe muy bien qué estaba haciendo, pero cuando me di cuenta, quise que la tierra me tragara. Cómo no sabía muy bien qué responderle y además habían mil ojos delante nuestro mi primer instinto fue juntar nuestras manos, que estaban apoyadas en el suelo, aguantándonos el peso.
¿Pero tú eres tonto, Bill? Te está hablando de sexo salvaje ¿y tú le das la mano? ¿Eres gilipollas o qué te pasa? Estuve apunto de apartarla de pura vergüenza, pero este entrelazó un par de dedos con los míos, y eso me hizo respirar con tranquilidad y algo de emoción.
Vale, en realidad me tomo el gesto como cuando una madre abraza a un hijo porque ha hecho algo ridículo pero aún así lo apoya porque es un amor incondicional, pero… me servía.
Todos los niños ya estaban sentados en el comedor y ahora estaban bajo la tutela de Gustav, que le tocaba hacer de vigilante del comedor. Tom fue a coger una bandeja pero lo agarré sutilmente de una de las trabillas del cinturón, justo de la parte de atrás, evitando así que se alejara demasiado.
Éste se quedó tenso en ese momento y aproveché para decir algo muy bajito, que sólo pudiera oír él.
-Creía que querías hacer algo al respecto… - mi voz sonaba tan sensual que me estaba poniendo a mi mismo.
No lo llegué a ver porque él estaba de espaldas a mi, pero estaba seguro de que estaba paseando la lengua por el piercing, haciendo que este se moviera frenéticamente, sólo con la idea.
Sigilosamente volvió a dejar la bandeja donde estaba.
Tom
Me giré hacia Bill para que intentara decirme qué plan tenía pero en cuanto me volteé éste había desaparecido de mi lado y ya estaba a unos cuantos metros de mi, dirigiéndose hasta el final del edificio. Lo miré con curiosidad y pude ver cómo hacia un gesto disimulado con la mano, diciéndome que me esperara mientras él seguía avanzando. Yo saqué el móvil para hacer ver que me estaba distrayendo con algo, y cuando volví a levantar la vista, el moreno estaba entrando en el baño.
Oh dios mío, sí joder.