Narrador Omnipresente David era enviado a una de las muchas habitaciones donde nadie podía ingresar sin ser visto por los cinco guardias fuera de la habitación y diez dentro de la misma. Después de la desaparición de Sofía, nadie se atrevía a cometer otro error y por eso, mantenían la vigilancia incluso dentro de la habitación de los prisioneros. — No deberían hacerle eso a mi hermana. Yo puedo darle a mi padre lo que necesita. Se lo daría sin problema. Solo tómenme a mí y dejen libre a mi hermana, por favor — pide David. — No es posible. Ya se habló de ello al respecto. No eres compatible y tu destino es otro. El de tu hermana, se cumplirá hoy y te aconsejo, no te pongas a molestar o podrías hacerle compañía a Esteban, el traidor. — dice uno de ellos. — ¿Qué le sucederá a Esteban? —

