La situación no estaba a su favor. Tenían tanto en contra que por más que Esteban moviera la camilla buscando una salida, ya podía sentir como los bellos corporales se quemaban ante el calor del fuego que con hambre camina hacia ellos. Estaban perdidos y por eso, Esteban golpeó el borde de la camilla con rabia aunque eso solo aumentaba su dolor. Sofía estaba inconsciente y eso, le permitía llorar por la frustración. Esa frustración que le decía que no era capaz de sacarla con vida. Molesto y renuente a morir, comenzó a pensar en la infraestructura del lugar. Sabía que no podía tomar las escaleras aunque quisiera, el ascensor era imposible de tomar y solo, podía subir si no quería morir quemado. Así que, como iba a sobrevivir. La respuesta llegó a su mente y dejando a Sofía en un lugar l

