Es tu mamá

1127 Words
Vi a Niza a los ojos. Estaba insegura, nerviosa y sus manos temblaban cuando las tomé. Me incliné hacia ella, le di un beso corto y me separé un poco para ver si su expresión había cambiado. Le di un beso más largo y la acerqué a mi cuerpo y le abracé, luego le miré a los ojos. —Niza si estás lista para una relación yo igual. —¿En serio? —Asentí. —Me gustas desde el primer día y Arturo dijo que todo bien, y nosotros somos amigos y conforme te conozco sé que me gustas y me importas y te quiero. Niza rió y yo sonreí. Me dio un beso y me preguntó si era una buena historia para el futuro. Los siguientes días tenía planeado pasarlos con Emiliano, pero, no quería despegarme de Niza, la cual parecía feliz de mantener espacios. Después de una reunión con Sofía. Le pregunté si quería cenar con nosotros. —No, me muero de sueño y mañana vamos para el viaje. —¿Estás nerviosa? —Emocionada —reconoció. —Tío Emi, papá y Ada van a preparar una comida, si quieres venir y tú igual. —¿Quieres venir? —pregunté a mi novia. —En serio solo quiero dormir y que sea mañana. Mi tía se acercó a nosotros y dio la noticia de que el diseñador de la campaña había renunciado, así que básicamente íbamos a nada a Nueva York. Yo creía que era una buena opción para cualquier diseñador nacional, la campaña iban sobre ropa de bajo costo y a la gente le gusta el prestigio. Excepto cuando está empezando. —Abuela, yo quiero —pidió Mily. —Niza, ¿no tienes diseños? —pregunté al mismo tiempo que Mily. —Niza diseñas. —Yo tengo experiencia—insistió Mily. Niza vio a su hija un par de segundos e intentó negarse a hacerlo, pero, Sofía interfirió y le hizo una seña a su nieta para que no insistiera. —Yo no he visto nada de ninguna de las dos, mándenme copias a la oficina en una hora, voy a elegir unas cuantas se las enviaré a Mauro y lo que él elija. Éxitos, chicas. Las dos se miraron y les di algunas indicaciones sobre la campaña que iba a fotografiar y les preparé una habitación. Las dos me miraron y sonreí. —Van a trabajar en cinco diseños o tres cada una y quiero que trabajen juntas en uno, a ti te gustan los de 25-35, y a ti lo de 15-25, creo que si diseñan algo juntas tenemos más oportunidad de amarrar a algunas tiendas. Yo realicé varias llamadas mientras observaba a Niza y Mily trabajar y discutir desde el otro lado de la sala. Olivia llegó con la cena y con Sergio. El niño se acercó a mí y saludó y su madre hizo lo mismo. —Pizza, qué buena hermana eres. —Y traje una vegetariana—replicó Olivia. —Pero pedí que le pusieran otros vegetales porque solo traía chile dulce, cebolla y poco más. Abrí la pizza y tenía brócoli, hongos, y unos pedazos de jamón, olivas negras—sonreí —¿Piensas que le guste? Traje una margarita y otra de jamón y dos de peperoni. —Sí, te esforzaste. —Sí, cómo lo está haciendo Mily. —No sé, a última vez tu hermana estaba diseñando y ella estaba gritándole. —Voy a llevarles comida e intentar que al final al menos sobreviva una de las dos. Olivia ingresó y puso la pizza sobre la mesa, su hija siguió haciendo trazos. Sofía se acercó a Sergio y a mí, tomó un pedazo de pizza de jamón y hongos y me preguntó qué estaba pasando con Niza. —No sé. —Mily no le habla y no deja que nadie diga su nombre. —Se mudó aquí por ella. —Mamá, mujer que me parió —dijo Arturo. —Sergio, hermano e hijo —Sergio fue a saludarle y Olivia rió desde la sala de juntas. —¿Qué estás haciendo? —Estoy tomando café. —De dos vasos—recalcó Sergio. Arturo tiene una fuerte adicción al café y como si fuese poco, suele trabajarlos en horario nocturno en el hospital, por lo que necesita estar alerta y una taza de café no hace el efecto, así que toma dos granos altamente cargados de cafeína para mantenerse alerta y otros cafés solo para encender el paladar y el sentido del olfato. —Sí, uno es más fuerte que el otro. —Mi amor, cuidado, las arrugas —dijo Sofía y todos reímos. —¿Esas dos por qué están encapsuladas? Quiero a mi hija y me encanta tomar Chai con Niza. —Sabía que no se hablan. —¿Desde cuándo? Niza no ha dicho nada y Mily tampoco. —No sé, solo sé que Mily parece odiarla y Niza no está dando pelea la verdad. Todos fuimos a comer a la sala de juntas. Arturo les propuso hacer un viaje familiar a acampar y su hija fue la primera en soltar una carcajada porque. Ella le gusta la naturaleza en pequeñas dosis y con la seguridad de un hotel. Niza simplemente la evita. —¿No te gusta la naturaleza? —Arturo, no voy a tu paseo y no somos una familia. —Somos una familia —aseguró Arturo y les guiñó un ojo. —Es una pena que no se estén dando una oportunidad, porque son fantásticas y se parecen y lo más importante es que hace unos meses tú querías importarle a tu mamá y tú llevas años trabajando en convertirte en una persona que sea productiva para la vida de su hija. —Papá, ¿a dónde quieres llegar? —Quiero que le des una oportunidad, primero que nada. Necesito que sean consientes de que la vida es muy corta. Podríamos morir ahogados comiendo estas pizzas llenas de comida que Olivia compró para ustedes—todos en la sala reímos. —Mily, yo perdí veinte años de mi vida con una mujer que no me amaba y a la que no valoré. Diez de esos veinte años los pude haber pasado conociendo a Niza, siendo tu papá, viéndote crecer. Odio pensar que te vas a ir lejos a estudiar, que un día vas a pasar la Navidad con un hombre que te va a amar tanto como yo o que tus hijos van a tener mi mal carácter, pero lo que podría matarme es que mueras mañana o en unos meses sin saber que a pesar de no ser planeada eres la niña más amada por cada uno de tus padres, especialmente Niza y yo, que no hemos sido los mejores.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD