Niza es una mujer alta y preciosa, se mantuvo en su lugar mientras yo le acariciaba el rostro con delicadeza, la escuché suspirar antes de que tomase mi muñeca y negara con la cabeza. Le di un par de golpes a la mesa y ella se apartó por completo. Niza se aclaró la garganta un par de veces, pero la voz no le salía.
El teléfono de mi oficina sonó y la interrupción, parecía lo más conveniente para ella, así que sin mucho pensar descolgó el teléfono, dio una bocanada de aire y saludó:
MVG, oficina del señor Pieth.
Ella compartió un par de afirmaciones con la otra persona al lado del teléfono. Me pasó la llamada y saludé a Arturo y me dijo que Maya estaba en emergencias con el niño, ya estaba siendo atendido, pero le parecía extraño que yo no hubiese llegado, ambos tenemos alerta de expediente por custodia en el hospital, así que si le pasa algo al niño siempre nos notifican a los dos, revisé mi teléfono y no había notificación, sin embargo, salí corriendo y Niza me acercó el abrigo.
—Sé que estás asustado.
—Dicen que está quebrado su brazo, esos es doloroso y ya casi vienen las competencias de natación y taekwondo.
—No se va a perder de nada, Seguro para entonces está curado.
Niza me vio caminar de un lado a otro por el levador, me tomó del brazo y me pidió que me tranquilizara, que tomara una respiración profunda y continué respirando a su ritmo. Niza me dio un abrazo y le di las gracias.
—Sabes, por qué no tomamos un taxi y vamos al hospital.
—¿Me acompañas?
—Claro, sí, voy a dejarte.
—cómo a que dejarme Niza, vas de persona de apoyo emocional.
Los dos compartimos una mirada y reímos con ganas mientras subíamos al taxi. En menos de quince minutos estábamos en el ala de emergencias del hospital Pieth.
Mi hijo estaba siendo atendido por el tío Alejandro el cual le sonreía mientras le vendaba la mano.
—¿Qué pasó enano?
—Papi, por qué nunca habías venido al hospital cuando me lastimo.
—¿No es la primera vez? —preguntó El tío Alejandro.
—No, pero siempre me llevan a la clínica Buenaventura y mi mamá dice que me llamo Tomás y ella tiene un nombre divertido cuando vamos ahí —Miré a mi tío el cual me dijo que mejor le iban a revisar de pies a cabeza.
Siguió haciéndole preguntas a Emiliano, el cual estaba demasiado feliz con su amiga Niza la cual acabó acostada en un rincón de la cama mientras le vendaban el brazo para inmovilizárselo, tenía una fractura y necesitaría que estuviese quieto el mayor tiempo posible, para que la lesión se sanara.
Alonso mi hermano se apareció con unos globos y me acerqué a él.
—Los niños enfermos son la peor experiencia, pero, estos globos súper cool. Hacen que se les olvide el hospital.
—Te encontraste con Maya.
—No.
Mi tío nos pidió que fuéramos al exterior de la habitación y fue a llamar a Maya. Nos presentó un nuevo pediatra, este ortopedista y comentó enfrente de la trabajadora social y de la psicóloga lo que Emilio le había dicho.
—Está confundido, hemos ido a buenaventura por unos dolores de cabeza míos y a veces se golpea en Taekwondo y nos dieron una crema de calor para ese tipo de golpes y la última vez le entró agua en el oído después de nadar y pregunté al doctor si podían darle una chequeada, es posible que solo esté confundido.
—De igual manera, vamos a estudiar el caso.
—¿Por qué no me notificaron cuando el niño ingresó al hospital?
—Pensé en llamarte, sé cómo te pones...
—¡Me llamas! Eso es lo que haces, porque de ser de la manera contraria querrías que te llamara. —repliqué.
—Me disculpo, estaba nerviosa, en serio es la primera vez que pasa. ¿Has visto al niño lesionado o lastimado antes?
—No, pero tampoco creo en las casualidades y el niño dice que llama a su padrastro don Ismael, porque el señor no quiere que le llame papá y eso me encanta, pero tampoco son amigos para que le llame por su nombre.
—Emiliano está en una edad.
—MAYA, ¿por qué tienes una jodida respuesta para todo? —mi hermano me apretó el hombro y moderé la voz todo lo que pude. — La gente culpable hace esas cosas.
—Señor Pieth, tranquilícese.
—Mi hermano está notablemente nervioso—Alonso se disculpó y me arrastró fuera de la habitación, me llevó por el pasillo y me tomó de la camisa antes de empujarme contra la pared.
—Maya es una dama, repítelo. —Mi hermano me dio una cachetada pequeña, pero picante. —Repítelo.
Balbuceé algo similar antes de volver a despotricar.
—Es monstruosa.
—Y le vamos a quitar a Emilio, pero, tienes que está enfocado, ubicado, educado como Verónica, te educó, no esta bestia.
—Lo sé, es solo que todo apunta a que ella está agrediéndole.
—Emilio es su único hijo, no crees que pueda ser su esposo.
Mi tío se acercó a nosotros y me dio un abrazo antes de explicarme como sería el proceso, la psicóloga hablaría con Emilio y la trabajadora social nos investigaría tanto a mí como a Maya y según las evidencias físicas decidirían si podía regresar con ella o conmigo.
Me senté en la sala de espera, y Niza me ofreció un poco de su té, los dos sonreímos y le besé los nudillos antes de agradecerle por la compañía. Arturo se acercó a nosotros y me preguntó por el estado de Emilio mientras sonreía como un adolescente, vi a Niza y liego a Arturo, me busqué algo y encontré nuestras manos entre lazadas.
—¿Cuántos años tienes?
—Hacen una pareja monísima—Dijo Arturo y la trabajadora social se acercó a nosotros.
—Señor Pieth, tengo entendido que está soltero.
—En el nombre de la ley, sí, lo estoy.
—Niza y él llevan un año saliendo en exclusiva, estaban planeando introducírsela a Emiliano, pero Maya tiene una política muy fuerte que solo esposos pueden conocer al niño—dijo Arturo y la trabajadora social le vio de pies a cabeza.
—Me hiciste investigar a esta mujer. Es Niza Sims, la mamá de tu hija.
—Sí, pero, eso pasó hace quince años. Si Emilio y Niza están tan enamorados, ¿por qué no? Lisa explícame si está soltero, qué pasa con la custodia.
—Nada, no vivimos en las cavernas, si es apto se lo vamos a dar, pero si está enamorado, con una pareja de más de un año, eso será bueno para la batalla legal que necesitas iniciar mañana a las 7:00, llama a tu abogado, su esposo convenientemente salió del país y el niño confesó textualmente que él los maltrata a ella y a él, no solamente física sino emocionalmente.
—¿Por qué mi hijo no me dijo nada?
—Le explicó que si él te decía lo a cualquiera no vería nunca más a su mamá porque la iba a matar—Arturo me impidió pasar y me sostuvo de los hombros. Los dos nos vimos a los ojos y él me pidió que me calmara.
—El niño necesita mucho apoyo emocional y estabilidad—Dijo Arturo.
—Nosotros vamos a hacernos cargo —respondió Niza y le tomó de la mano. —No hay mejor papá que Emilio, sabía que tiene cuarenta minutos dispuesto de su hora de almuerzo solo para compartir con el niño en el parque luego del preescolar, cuentan nubes, les buscando formas y comen paletas de los sabores más naturales y orgánicos del mundo.
—¿Y usted? Está limpia, está ahora lista para ser mamá.
—Estoy limpia y tengo una visión diferente y tengo una edad apropiada para ser mamá o al menos responsable por alguien más.
—Les haré una visita en dos días, con mi jefe porque trabajo en este hospital y eres el hijo del dueño Emilio por no hablar de todo lo que sé de Niza, quiero un examen toxicológico y una evaluación psicológica de ambos.
Niza y yo asentimos, antes de mirarnos a los ojos y quedarnos en silencio. Arturo siguió a Lizandra, la trabajadora social, mientras seguía camelándola a nuestro favor.
—¿Ahora te parece más apropiado ir a cenar?
—Mucho más apropiado que intentar tener sexo con tu secretaria nueva.
—Solo has aumentado el reto y las ganancias.
Fui a ver a Emiliano, el cual estaba entre dormido y despierto, pero, abrazado a mi mamá, la cual le acariciaba el cabello y la espalda. Los dos compartimos una mirada y fui a darle un beso en la mejilla.
—¿Papá, puedo vivir contigo? Tal vez mamá pueda vivir con el abuelo y así nadie la mate.
—Sí, mamá va a mudarse y nadie va a matarla, hijo.
—Bueno. —respondió. —Papá, ¿ahora que voy a vivir contigo, podemos hacer pizza con Niza mañana?