Espacios

1237 Words
Niza se quedó escuchando a Leticia y a su hermana, no dijo nada, ni me miró a mí tampoco por confort. Sebastian sugirió que tuviese el porcentaje de custodia a vista, pero, con los mismos derechos de ahora y entonces entendí un poco del comportamiento de Milena porque en la lucha de sus padres de protegerla y cobijarla, que al final todos los papás amorosos queremos eso para ellos, hay demasiado cinismo y crueldad en los términos que usan para referirse a temas que importan. Todos se fueron y Mily le dio a su mamá el número de su teléfono antes de subir al auto de sus papás. —Cuando sepas algo me avisas, y espero, por favor, disfrutes de Nueva York es maravilloso. —Tal vez en unos meses podamos hacer un paseo como ese, más local —Mily asintió y sonrió. —Tal vez—respondió y le dio un beso en la frente a su hija.—Cuídate. Olivia fue la última en despedirse de su hermana y parecía que Niza había puesto un muro entre ellas que Olivia no tardó en notar. —Siento, si dije... —No sintamos nada más—respondió su hermana y se giró para ir al interior de la casa. Olivia se quedó con la boca ligeramente abierta y la cabeza girada hacia un lado. —Estuviste fatal, primero porque ni ella ni yo te llamamos para la reunión de casualidades estabas y segundo porque no creo que Niza hubiese querido pedirte algo así, sobre todo por Milena, y lo sabes. —Tú eres el que debería dejar de pedirle cosas a mi hermana, porque es muy probable que lo arregles con Maya o le metas dinero al problema, te quedas con la custodia ¿Y... con quién o con qué queda Niza?—preguntó antes de irse. Entré a mi casa y Niza me dijo que deseaba volver a su casa, necesitaba descansar bien y puso como un millón más uno de escusas. Le abracé y le pegunté porque necesitaba construir tantos muros. —Estoy muy cansada, pero... no creo poder vivir así. Con el dolor, el miedo y la vergüenza de que te quiten a tu hijo.—tenía los ojos llenos de lágrimas y mucho más oscuros de su color natural. Niza se los restregó y con voz quebrada explicó: — Emiliano merece estar con su papá y tener una infancia muy feliz y siento en este punto que estoy en medio de esto. —¿Podrías no creer todo lo que dice tu hermana? —¿Lo que dice mi hermana, Maya, Sebastian, Leticia? No todos pueden estar equivocados y quererme te puede salir muy caro. Ella fue por sus cosas y me pidió que nos tomáramos un tiempo para reflexionar hacia dónde va nuestra relación, porque desde su punto de vista, solo podía hacernos daño a mí y a mi hijo. Niza se despidió con un beso en mi mejilla y tomó un taxi, no dejó ni que la llevara a su apartamento, solo se fue y envió un mensaje para avisar que había llegado bien a casa, el último mensaje que me había enviado. Como si fuese poco el tomarse un tiempo de nuestra relación no le bastó y pidió un par de días libres en la oficina, que no me los pidió directamente, sino a través de un correo a Sofía, la cual se lo dio por el estresante trabajo de los días previos. Tiene un teléfono que no contesta, una casa que no quiere que visite, y por último, he estado inundado de trabajo así que mis días son miserables. —Estoy harto de la inutilidad —grité. Mi tía soltó su lapicero, se quitó los lentes de lectura y le hizo una seña al personal para que salieran de la oficina, esperó a que todos nos dejaran en la sala de reuniones antes de preguntar: —¿Todo bien en casa?—mientras me servía un vaso con agua. —Sé que los últimos años han sido difíciles, sé que quieres a Niza y que está ignorándote un poco, pero, ella merece ser feliz y creo que quitarte la oportunidad de tener a Emiliano no la hará más que feliz. —Si se casa conmigo, no hay ningún problema. —¿Eso a quién hace feliz Emilio a ti o a ella?—preguntó mi tía. —Es beneficioso para ambos. —Yo te voy a decir una cosa, me casé con tu tío porque parí un hijo suyo y lo amaba muchísimo, pero no estábamos listos. Eso de Emma y James, casándose con toda la fe de que con comunicación y amor lo lograrían todo, o Verónica y tu papá, sintiendo que era su momento de tener el final feliz, no fue mi caso. Honestamente, mi jefe me dijo que si quería ser directora de la revista más me valía casarme. Mi mamá pasó meses pidiendo y rogando que me casara y mi hermano hasta prestó su casa con tal de que me casara. —¿Qué quieres decir? —Mi amor, ya pasaron treinta años de eso, nadie debería casarse porque debe, sino porque quiere o ama a otra persona. —Yo quiero a Niza y quiero casarme. —Si crees que pelear la custodia de tu hijo es difícil, un matrimonio por las razones equivocadas es el doble de difícil. El matrimonio es como un trabajo, hay que ponerle amor, huevos, a veces un poco de sexo y otras veces simplemente se necesita ser un compañero silencio de los sueños o dolores del otro. —Gracias por el consejo. —¿Vas a pasártelo por el culo? —Tía, no lo tomes a mal, pero estoy en una edad en la que tengo que tomar mis propias decisiones. —Como tu tía que no es tu madrina, te deseo todo el amor que mereces —respondió y me dio un abrazo. —ahora deja de ofender a mis empleados —Los dos reímos y le abracé con fuerza. Después de eso conduje a una floristería, a una pizzería y sé que a Niza le encantan los postres, por lo que compré unas donas en forma de corazón. Me dirigí hacia los apartamentos de Niza, le llamé y no contestó, pero, de igual manera, bajé de mi auto y fui por el lugar. Olivia tiene razón en una cosa, le tiro mucho dinero a algunos problemas. Le di un par de billetes a una de las vecinas para que me dijera cuál era exactamente el apartamento de Niza y me dijo que por un donut me daría la llave porque no había salido en un par de días. —¿Cree que le pasó algo? —No sé, antier que entró se veía rara. Y usted sabe, la gente quiere ser buena, pero, hay muchas tentaciones. —Respondió y tomó un donut. —Vamos le abro, no me gustaría que usted sea un acosador. —¿Se veía enferma? —No, ya sabe los jóvenes. Seguro usa drogas y no sé para qué le trae comida, esa tiene cara de anoréxica, la invito siempre por un “sanguchito” y dice que no. Lástima porque es muy dulce, ha de ser por las pecas y los ojos azules. Las escuchaba a hablar, pero, solo me importaba que estuvieras bien y que no hubiese recaído o algo peor.
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