Mily no estaba muy convencida, primero porque en su pequeña imaginación es una mujer, y no ocupa que nadie la cuida, y segundo porque no le gusta dar el brazo a torcer. Ella asintió y le dijo que no ocupaba que la arropara como a Emilio, pero, se podía acostar un rato a su lado. Las dos se miraron a los ojos y sonrieron.
Parecen un par de hermanitas, Niza está acostada de medio lado acariciando el largo cabello de su hija mientras conversan como viejas amigas, ríen, finalmente lo están pasando bien. Ingreso en mi habitación y dejó la puerta abierta para cuando terminen su sesión de chisme si es que lo hacen y casi una hora más tarde Niza regresa con el celular de su hija en la mano.
Yo le hago un hueco a mi lado y ella se acomoda junto a mí. Me da un beso corto en los labios y me sonríe, y pasé las manos por la curvatura del cuerpo de mi novia y ella las detiene en sus caderas, se acomoda un poco más lejos de mí y dice:
—Me hago la prueba de ETS cada tres meses porque usé heroína mucho tiempo y me gusta, pero, prefiero hacerlo con condón y que sepas los riesgos, hepatitis A y C y VIH.
—He tenido muchísimo sexo, muchas amantes y he ido a muchas fiestas sexuales.
—¿Existen?
—Sí, es real, mucho. Me he cuidado y tengo mis exámenes de hace un mes.
—Bien, ahora no voy a tener sexo contigo porque estoy cansada y mañana voy a hacerles desayuno a los niños.
—¿Se me permite abrazarte?
—Eso podemos hacer, sí —respondió con una enorme sonrisa y después depositó un beso chiquito sobre mi pecho.
Le abracé y Biza no tardó demasiado en quedarse dormir y yo pensé que tampoco tardaría demasiado en acostumbrarme a esos besos o abrazos que se sentían perfectos. Nos despertamos con el olor de tocino en la casa y las ollas sonando de manera alocada.
Eran las 4:30, pero Emilio estaba muy emocionado por tener una hermana mayor por una noche y A Mily le gusta desayunar justo después de abrir los ojos. Así que iniciaron el desayuno para todos, mi hijo está dándole vuelta a los pancakes y la hija de mi novia está quemando el bacon.
—Tengo noticias familia —Anunció Mily.—He quemado el tocino y los huevos tiene poca sal.
—Pero los pancakes subieron —Replicó Emilio y Mily asintió.
Yo tomé un pancakes y puse el huevo en medio con miel y tocino y todos me miraron. Le di el visto bueno a Mily y besé su mejilla.
—¿Qué llevas de merienda?—pregunté.
—Sergio me lleva la comida de casa y me la da en el cole.
—¿Quieres que te prepare algo? —se ofreció Niza y Mily negó con la cabeza, al menos su rostro era amigable esta mañana.
—No, pero voy a hacer yoga, vengo desayuno y me alisto y no hagas el vestido azul, que quiero hacerlo yo y que me enseñes lo de la máquina ehh.
Ella salió contenta al jardín y mi hijo le siguió, Emiliano observó un par de movimientos de yoga por parte de Mily y fue corriendo a su habitación para alistarse. Niza les preparó una merienda a los chicos y fue a tomar una ducha. Ella regresó al taller y se puso a trabajar de nuevo en coser. Mily se unió a su mamá ya vestida con su uniforme y yo fui a mi oficina junto con Emiliano, el cual me dijo que su abuelo pasaba por él y que no necesitaba que le llevara.
—Emiliano, siento que no me amas.
—Te amo, pero tengo una vida.
Me reí y el teléfono de mi oficina sonó. Tomé la llamada y mi tía Sofía saludó alegremente e inició un rápido interrogatorio con respecto al equipo de trabajo que me traje a casa. Quería saber si había sobrevivido, además el trabajo se ve mucho mejor que la colección que estábamos patrocinando a través de la revista.
Mi tía se despidió y Emilio fue corriendo por sus cosas porque el abuelo tenía que pasar por él primero, luego a casa de Logan y finalmente a la de Ellos y para ellos a Sebastian y su hijo pasaron por Mily. Les saludé y Niza le acercó a su sobrino una merienda, él sonrió y se acercó para desearle un feliz día con un abrazo.
A mi puerta también llegó mi papá y cargó a su nieto como un saco de papas antes de llevarle al auto y de camino a la escuela, seguí a mi papá y le di las gracias y mi papá me dio un abrazo.
—Ey, papá—dije mientras me mantenía abrazado a él.
—Ey, Emilio.
—¿Soy tu hijo favorito?
—¿Seguro? ¿Seguro? Que también voy a llevar a mis otros nietos.
—Sí, sí, eres el mejor abuelo, pero ya dime, quién es tu hijo favorito.
—Mis dos primeros hijos—respondió y sonreí. —Me refiero a los dos hijos que mis mujeres perdieron, porque se murieron y no molestan —Los dos reímos ante la crueldad de su comentario y le dejé ir antes de que cometiese un asesinato. Mily se despidió y subió al auto de su papá, yo regresé al interior de mi casa y Niza estaba tomando un poco de café.
Se acercó a mí y anunció se iba a seguir cosiendo y habló con una de las empresas textiles y las telas que Sofía apuró Durante la noche estarían por llegar en un par de horas. Niza se puso en puntillas y me tomó del cuello, me dio las gracias por la oportunidad de exigir sus diseños y sobre todo por recolectar con su hija.
—No tienes nada que agradecer y la verdad Arturo hizo todo el trabajo con su discurso.
—Es un papá impecable.
—Es una persona increíble, me queda muy claro que les atrajo el uno al otro.
—Puedo jugar esa carta también. ¿Qué quería hablar ella? Los vi tomándose de las manos y para ser una conversación sobre su hijo estaban bastante cerca.
Niza se me dejó solo en la cocina y rodé los ojos. Mi celular sonó y vi que Arturo estaba llamándome, decidí ignorar a mi primo para buscar a mi novia por la casa. Le encontré cosiendo lo que ella y su hija dejaron a medias y me acerqué con una disculpa.
—Emilio, lo mío con Arturo fue muy breve y hace quince años, lo tuyo con Maya fue hace menos de cinco años, así que si estás enamorado de ella, si crees que ahora que está divorciada lo mejor para ti y tu hijo es regresar con ella dilo, así nadie sale herido. Así que mejor piénsatelo, yo tengo mucho que trabajar.