Claridad

1118 Words
Después de que Niza cagara a Emiliano al interior y que mi hijo le bombardeara con información en los primeros cinco segundos de verle, Maya se acercó a mí y preguntó: —¿Es real, están saliendo? —Estamos saliendo hace meses y no te importa. No era verdad lo de los meses atrás, pero sí los últimos días y también el que no tiene derecho. Cuestionar nada sobre mi vida amorosa. —No quiero seguir peleado, Emilio—comentó en un tono de voz que denotaba decaimiento. —Yo no estoy peleado. Simplemente, quiero lo mejor para mi hijo Maya—Ella me tomó de la muñeca y vi su anillo en forma de ola, el que le regalo, los dos nos miramos a los ojos. —Sé que lo arruiné entre nosotros, que es válido que estés molesto y que no quieras verme... Es solo que somos papás de nuestro hijo y no podemos sostenernos la mirada. La miré a los ojos y vi a la mujer con la que quise todo, el final feliz, los días tristes y los difíciles, las comidas y paseos junto a nuestro hijo, pero la emoción no estaba ahí, simplemente no me siento como antes, no siento ese amor, respeto o admiración hacia ella. —He tenido que investigar a Niza, Emilio. —No me digas nada de ella —advertí. —No puedes pelear la custodia cuando crees el novio de una exdrogadicta. —Yo no fui quien dejó nuestra relación para casarme con mi exprometido al que engañé, quien hizo eso fuiste tú. Lo sabes perfectamente y lo sabías desde un inicio que él no te iba a perdonar la infidelidad ni el que tuvieses a mi hijo, piensa en eso antes de volver a amenazarme. Simplemente, negué con mi cabeza y fui al interior de mi casa con mi familia. Niza estaba preparando té y mi hijo un emparedado, le miré sorprendido y eché su cabello hacia atrás, le di un beso en la frente y le pregunté por su día. Niza me hizo un resumen y Emi le pasó el emparedado. —Que tengas dulces sueños, Niza. —Que duermas bien, cariño—respondió ella. —¿Quieres que te arrope¿ Mi hijo asintió y extendió su mano hacia ella, Niza le siguió y yo fui en busca de algunas cosas para que Mily y su mamá estuviesen cómodas en mi casa. Prepararé un viejo taller para acomodar las máquinas de coser, pero primero fui a ver a Niza y a mi hijo. En la puerta estaban Olivia y Milena, las dos me saludaron y me acerqué a ella para abrir, les monté que Niza había sido secuestrada por un alien. —Mañana paso por ti temprano—advirtió Olivia y Mily le llenó de besos y agradecimientos antes de entrar. —¿Quieres una copa de vino? —Muero por volver a casa, estoy agotadísima—replicó y se despidió ante de ir al auto. El chófer arrancó y nosotros fuimos por la cual le molesté a Mily la que será su habitación. La de su mamá, nos asomamos a la recámara de Emilio y estaba abrazado a Niza mientras los dos dormía. Fui por la cámara y les saqué una fotografía. Mily se disculpó para ponerse ropa más cómoda y yo fui a despertar a su mamá, le di un beso en la mejilla y otro en los labios. Ella sonrió y puso su mano en mi mejilla, mee masajeó un par de veces antes de salir de la cama y la habitación, me tomó de la mano y depositó un beso en mi brazo. Sonreí y me giré para darle un corto beso. —¿Qué quería? —preguntó Niza. —¿Quién? —La mamá de tu hijo. —Disculparse... o algo...—me encogí de hombros. Le arrinconé contra la pared y pregunté en su oído. —¿Cuántas gotas de antihistamínico necesita tu hija para que podamos estar a solas? — Muchas y todos tenemos trabajo. Niza sonrió y los dos nos miramos a los ojos y Mily se aclaró un poco la garganta, antes de preguntarnos si íbamos a trabajar o si se pedía un aventón a casa. Las acomodé en el pequeño Taller y Niza le mostré algunas telas que había pedido a Mily, su hija le mostró los diseños y Niza se quedó en silencio mirándolos. —Puedes opinar—le animó Mily. —Está muy bien, son solo detalles. Niza le mostró los lugares correctos para estilizar la silueta de quién llevase los vestidos y los tips de manga para que fuese versátil si la colección pasaba. —Tienes mucha razón. —Gracias. —¿Las puedo dejar a solas para tomar una ducha? —Mily y Niza sonrieron y asintieron. Vi a la menor acercarse a la máquina de coser y mirará a su madre desde lejos, finalmente reconoció que no sabía coser profesionalmente y Niza asintió antes de comenzar a explicarle lo básico. En serio no se matarían la una a la otra. Cuando regresé una hora más tarde Mily parecía maestra de la máquina de coser y Niza estaba haciendo algunas cosas a mano, le di un beso en la frente a mi novia y le acerqué un plato con uvas a Mily. —Quiero hacer esto toda la vida. ¿Saben, voy a tirar una línea de ropa interior? ¿Quieres coser para mí, Niza? —Si Olivia no nos mata. —Hora y media más, y a dormir Mily. —le recordé y ella asintió y su mamá le corrigió una costura y ella puso atención mientras le explicaba, pero ansiosamente le pidió que le dejase continuar. Niza dijo que iría por un té y le preguntó si quería algo, Mily se negó y ella le dio un beso en frente a su hija, la cual solo sonrió y continuó trabajando. Yo le di un beso en la mejilla a mi sobrina y le dije que día a dormir porque mi día estaría lleno de intensidad. Preparé el té para Niza y ella se acercó a abrazarme, le quité el pelo del rostro y ella sonrió antes de volver a hacerse una cola, su pelo es tan lacio que sabemos no va a durar atado, al menos no le incomodará por un corto tiempo. —¿Duermes conmigo? —pregunté. —Sobre eso... creo que es mejor... —Hola, me muero de sueño. Perdón, perdón—dijo Mily. —Necesito dormir. —¿Puedo arroparte, nena?—preguntó su mamá y las dos se miraron en silencio. —Sé que estás grande. Es que... Si quieres y solo por hoy.
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