—Violeta, ¿como estas? —con una pregunta saludaba Damián a la joven que estaba sentada en recepción. —Hola… que gusto que estes vuelta, por un momento creí que eras una aparición… —replicó esta con una sonrisa. —Tal vez ahora sí, lo soy —dijo Damián, sus ojos estaban hundidos, reflejaban los estragos de la mala noche que este había pasado. —Bueno… a decir verdad esas ojeras si te hacen lucir muy cansado —Violeta mencionaba con una sonrisa, parecía ser el tipo de chica que solo era capaz de dar luz y alegría, a cualquier persona que se atravesaba por su camino. —Ja, gracias por decírmelo —dijo Damián con cierta ironía, este vestía un traje azul, camisa blanca y zapatos marrones, llevaba unas gafas oscuras en el cabello, y su actitud evidenciaba qué su cuerpo necesitaba un café con

