—”Qué decepción más grande”. —”Y pensar que algún día, te admire”. —”Que gran hijo de puta”. —”Nunca te perdonaré esto”. —”Desde el fondo de mi corazón deseo que te pudras”. . —Señor… ¿está hablando en serio? —preguntó Damián mientras un nudo en la garganta, se formaba impidiendo que sus palabras fueran correctamente escuchadas. Damián miraba a Alexander y cómo éste caminaba hacia el cristal, sin siquiera mirarlo, sin siquiera darle una sola palabra, o al menos una respuesta clara para todo lo que estaba ocurriendo. Patrick se levantó de la silla dió media vuelta y se acercó a Damián, lo miró a los ojos aquellos ojos tan llenos de energía que en ese instante poco a poco se llenaban de humedad, levantó su mano y tomó la mejilla de Damián apretó los labios un instante y con una mir

