Mi primer y el peor día

1631 Words
Damián miró hacia el cielo y observó las nubes ennegrecidas deseando que la tormenta que se aproximaba decidiera cambiar de dirección, empujó la puerta de cristal, y entró a la recepción principal del edificio, camino hasta el mostrador y explicó que trabajaba para “Regarde” y que necesitaba un pase para entrar, el hombre flacuchento con mirada perdida, le dio el acceso. Damián subió en el ascensor hasta el piso treinta, emocionado de al fin haber conseguido el trabajo que podría darle el acceso a las parcelas que el tanto añoraba, y en todo caso la sola idea de estar cerca de uno de los hombres más poderosos de la industria de la moda, lo hacía sentir con suerte. El ascensor se abrió, Damián bajó de esté y entró “Regarde” en la recepción aún seguía la secretaría que en ese momento cubría el puesto de recepcionista, un puesto para el que Damián había sido contratado. —Hola buenas tardes el señor Coleman me espera —dijo Damián con las manos cruzadas al frente, esperando las indicaciones de la secretaria. May tenía el cabello n***o, liso y hasta el hombro, era una linda mujer, de algunos treinta años, vestía un traje de dos piezas en color n***o, se había cambiado de atuendo, pues pensaba que probablemente, al irse Elena, Alexander la llamaría para que lo asistiera en el evento de la noche, Mayra era la secretaria de Alexander, atendía los asuntos de costos, proveedores, firmas de contratos en otras actividades. y aunque ella siempre había aspirado al puesto de asistente, para Alexander era una mujer que hacía excelente trabajo en el área en la que estaba, y por si eso no fuera suficiente para Alexander, esté en el pasado se había acostado con ella cuando apenas había entrado a trabajar para su padre cinco años atrás, y aunque para Alexander nunca significo, nada y para Mayra tampoco, al menos no antes de que Alexander asumiera la presidencia de la compañía. Todos estos detalles, hacían que May no fuera capaz de acceder a ningún puesto donde tuviera que estar tan cerca de Alexander, incluso, el trato que Alexander tenía con Mayra era siempre a través de su asistente. —Sigue a recursos humanos, ya sabes donde es ahí te van a decir que es lo que tienes que hacer —replicó Mayra, sin siquiera mirar a los ojos a Damián de algún modo se sentía ofendida por la forma en la que habían contratado a Damián, y la forma en la que habían despedido a su mejor amiga Elena. Damián de inmediato, sintió la forma tan despectiva con la que Mayra se dirige a él, y aunque para él era sorpresivo y no entendía la actitud de la secretaría no hizo nada más que bajar la mirada, tratar de sonreír, y seguir de largo. Carmen le entrego a Damián, su gafete de acceso, un teléfono celular completamente nuevo, y una tablet, indicando a Damián que estas serían sus herramientas de trabajo, también le menciono que tenía un pequeño espacio de oficina justo a un lado de la oficina de Alexander, pero que en ese momento aún estaba inhabilitada debido a Elena no había oído sacar sus pertenencias, le explicó que a la mañana siguiente podría hacer uso de aquel espacio. Damián salió de recursos humanos, nervioso y con una inmensa sonrisa al mismo tiempo, después de todo era su primer día de trabajo, y aunque era algo que jamás en su vida se hubiera imaginado, sentía que al fin podría comenzar a realizar sus sueños. Este caminó por el pasillo, con cierto titubeo alargando los pasos, con ansias por comenzar a trabajar, pero al mismo tiempo con mucha intriga y nerviosismo, era un cúmulo de emociones que, de alguna manera, se canalizaron en su sonrisa nerviosa, tocó la puerta de la oficina de Alexander dando un par de golpes, sin recibir respuesta, se quedó ensimismado por algunos segundos, tomó valor y volvió a tocar la puerta mientras con un brazo sosteniendo la tableta y el teléfono celular, dio nuevamente un par de golpes sin obtener respuesta, caminó en círculos sin saber que hacer por algunos segundos más hasta tomó la decisión de tocar nuevamente un par de verse más. —Señor Coleman —dijo Damián con titubeo mientras abría la puerta. —Tardaste mucho en llegar —replicó Alexander este estaba completamente concentrado en un contrato que tenía que firmar de prisa, antes de salir al evento y a pesar de haber escuchado que alguien tocaba a la puerta, decidió no decir una sola palabra, Alexander creyó que sí era importante entraron y de no ser así regresan después, así este no tendría que molestarse en abrir la boca. —Disculpe señor Coleman hasta el otro lado de la ciudad… —dijo Damián. —No te preocupes, no necesito saber de dónde vienes, ¿pediste permiso a tus padres? Bueno en todo caso no importa, este es tu trabajo -replicó Alexander y Damián formó un surco en su entrecejo, estaba frente al hombre más impactante de la moda, pero al mismo tiempo se daba cuenta de que estaba frente al hombre, más arrogante, déspota y desagradable que había conocido hasta ese momento. —Tiene razón, dígame por favor cuales son mis actividades —suplico Damián acercándose un poco hasta el escritorio de Alexander mientras este no le prestaba suficiente atención pues continuaba leyendo aquel contrato tan importante que llevaba varios meses analizando. Alexander, levantó la mirada al final mientras colocaba la punta del bolígrafo sobre el papel a punto de firmar aquel contrato. —De acuerdo en una hora debemos salir, tenemos un evento, con los “Riban” bueno con el menor de ellos, necesitas traer mi traje de la tintorería, consigue al chofer, pide algo de comer que la comida siempre es asquerosa en esos sitios, regresa en treinta minutos, llevaras estos documentos con May para que se envíen hoy mismo, y también puedes cambiarte —ordenó Alexander, y mientras decía las ultimas órdenes miró a Damián de arriba abajo, no es que estuviera mal vestido, sino que para Alexander, le falta aún mucho más estilo. —Disculpe señor… es solo que —espetó Damián, confundido, y no solo por todo lo que tenía que hacer, sino porque Alexander había cuestionado su forma de vestir para aquel evento. —Busca a Patrick, preséntate con él y dile que te de algo decente, para esta noche —aseveró Alexander, sabía perfectamente las palabras que saldrían de la boca de Damián y se aseguró de responder antes de siquiera escucharlo. Alexander volvió la mirada a los documento y se dispuso a firma, pero en ese justo momento sintió la presencia de Damián aun dentro de su oficina levantó la mirada con lentitud, sin levantar la cabeza asomando sus cejas pobladas haciendo que el gesto de impaciencia de Alexander se acrecentara —, eh sí señor, perdón tiene razón ahora nos vemos —replicó Damián al ver que Alexander lo miraba casi como si quisiera ahórcalo en ese momento, y salió de la oficina de Alexander cerrando la puerta detrás de él. Un par de hombres pasaban y Adrián intentó preguntar cualquier cosa, estaba completamente desorientado, pues de todas las peticiones que le había hecho Alexander la única que había entendido era que quería, que se cambiara de atuendo. estos lo miraron y Damián no fue capaz de decir una sola palabra, sin embargo, sabía que estaba en aprietos y le urgía salir de ellos, camino titubeante por el pasillo, se acercó a May. —Hola, disculpa que te moleste, pero no conozco nada aquí y el señor Coleman, me pidió una serie de cosas que no sé cómo… bueno me podrías ayudar —, niño si no sabes hacer tu trabajo no es problema mío —con un tono despectivo y un rostro malencarado, El joven de los hombres color miel se enfrentaba por primera vez a la realidad laboral, donde no todos eran amables y una sonrisa, no era suficiente, Damián bajo la mirada, sintió deseos de decirle un par de cosas, pero apretó los labios y calló. —Patrick dijiste que tomarías la tarde —dijo de inmediato Amy, poniéndose de pie, fingiendo una sonrisa que, minutos atrás no tenía mientras trataba de sabotear a su nuevo enemigo. —¿Usted es el señor Patrick? —cuestionó Damián en seguida. —Patrick, señor jamás —, perdón no quise —respondió Damián con vergüenza, no podía sentirse más triste todo parecía estar saliendo mal para él y por si fuera poco no había hecho absolutamente nada aún de lo que Alexander le había solicitado. —¿Quién eres tú? —cuestionó Patrick mirando la belleza genuina de Damián. —Soy el asistente del señor Coleman —dijo Amy hizo una mueca, Patrick abrió los ojos, sorprendido no solo por la belleza del joven sino porque Alexander había contratado a un chico para reemplazar a Elena. —Quien lo diría, al fin Alexander me escuchó y trajo a un hombre tan lindo para alegrar la vista —dijo Patrick acercándose a Damián, ambos eran casi de la misma estatura. —Señor usted me puede ayudar, he perdón Patrick usted me puede ayudar, me pidió que lo buscara es mi primer día y nadie aquí… —miro a May de forma casi instintiva —quiere ayudarme —-dijo con un cierto titubeo. Patrick miró a Amy quien bajó la mirada, y después llevó su mano al hombro de Damián. —Ven yo te voy a ayudar, porque aquí todos empezamos sin saber nada —dijo Patrick y Amy supo en ese momento, que Damián sería un problema, pues de alguna forma Patrick le había llamado la atención, por su comportamiento.
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