Alexander besaba los labios de Damián reconociendolos cómo suyos, cada roce, cada movimiento, era placentero, Damián gozaba con el sabor del whisky mezclado con la saliva de Alexander, este metía su lengua, una y otra vez como si quisiera llegar hasta la garganta de su asistente. En ese momento, no existían los prejuicios, ni el hecho de que a quien besaba fuera a un hombre le molestaba en lo más mínimo. Esta vez Alexander estaba seguro de sus deseos, y de lo que estos querían demostrar, Damián se movía sobre las piernas de este primero, mientras poco a poco comenzaba a perder el control. —Alex… —gimió Damián, mientras Alexander abría los ojos era la primera vez que escuchaba de La boca Damián su nombre de pila. Alexander apartó a Damián y este por un instante creyó que había comet

