Las cosas entre Alexander y Damián, no eran del todo claras, sus miradas y sus conversaciones limitadas a la simpleza de las órdenes de Alexander eran lo único que tenían entre sí. Damián, después de aquel día había mantenido su distancia, y no solo eso, sus miradas y el contacto físico eran limitados, buscaban tan solo el necesario, este último durante los días de su estancia en París, había preferido no comer, ni cenar con ALexander, siempre buscaba alguna excusa, o se sumergía en el trabajo, para evitar tener que hablar con su jefe de todo lo ocurrido. Este por su parte, se sentía como un idiota al ser rechazado, por su asistente, sin embargo su ego y su personalidad hacían que Damián, creyera, que para Alexander no habia ocurrido nada extraordinario, creía que Alexander, estaba simp

