-hay tigres... ¡Tenemos que huir! vienen para acá- grite con el poco aire que quedaba en mis pulmones y todos se levantaron de golpe
Había perdido la cuenta de los gritos desgarradores que ya no escuchaba, también había olvidado las veces que me caí y levanté para no ser devorada por aquellas bestias salvajes, Caleb y Zac habían tomado a Murphy uno de cada brazo y estábamos corriendo los 4 a pesar de que las heridas de los chicos estaban llenando de sangre las vendas, a pesar de que sentíamos nuestros pulmones arder y nuestros pies a punto de desfallecer
el cabello se me adhería a la cara gracias al sudor del esfuerzo que estaba haciendo para correr ya que prácticamente no nos habíamos detenido a descasar y mi respiración se entrecortaba cada vez más a causa del agotamiento, sentía la vista borrosa y mis ojos comenzaban a adormilarse anunciando que en cualquier momento me iba desmayar
después de unos cuantos minutos que parecieron eternos, Madeleine quien estaba corriendo detrás de nosotros dejo salir un suspiro ahogado y dejo de correr
-creo que logramos perderlos- dijo Madeleine aminorando el paso y tocando sus piernas para tratar de normalizar su respiración
-creo que si- dijo Caleb mirando detrás de nosotros
Entonces todos soltamos un suspiro de alivio y nos quedamos inmóviles para tratar de que nuestra respiración disminuyera hasta la normalidad, me deje caer al suelo sobre mis rodillas para poder tranquilizar mi respiración, para que mi corazón dejara de latir con tanta fuerza y mis pulmones y pies descansaran un poco
Me senté en el suelo mire todo lo que estaba a mi al rededor, nos encontrábamos en medio de la selva o eso era lo que suponía. Había árboles de diferentes tipos por todos lados, hierba verde y fresca debajo de nuestros pies y un agradable aroma a flores silvestres y unos cuantos cantos de las aves que nos hacian saber que no estábamos solos en aquel lugar
-apuesto a qué te hubiera encantado que te trajera a un lugar como este como regalo de luna de miel ¿no es así cariño?- musito Murphy sentándose a mi lado y perdiendo su vista entre los árboles
-sigue soñando Murphy- respondí de manera juguetona una vez que mi respiración se regularizo
Zac y Caleb solo nos miraban intercaladamente para después rodar los ojos al cielo o negar con la cabeza mientras miraba como a mi ex novio se le marcaba la mandíbula y apretaba ligeramente uno de sus puños conteniéndose de golpear a Murphy por sus estúpidas bromas
Pasaron al rededor de 10 minutos para que nos repusieramos de el maratón que acabábamos de correr hasta que todos los sobrevivientes restantes se acercaron a nosotros mientras miraban las vendas llenas de sangre de la mayoría de los sobrevivientes
-saben que no podemos quedarnos aquí ¿Cierto? - pregunto Jhoan mirándonos de reojo mientras permanecía alerta de que los tigres no estuvieran a la vista
-el guía murió, el era quien podía hacer que el sobrevivir fuera algo realista... Ahora a todos nos llevará el carajo- respondió Susan perdiendo su mirada en algun punto en el suelo
-creo que no es momento de rendirnos y hecharnos a morir, si todos colaboramos podremos salir de esta estúpida isla, no necesitamos de alguien que conozca la isla, sino de alguien que sepa como salir de aquí- dijo Madeleine acercandose a Susan y envolviendola en un tierno abrazo
-somos 13 personas, no somos la gran ciudad pero bastará para mantenernos con vida- dijo un chico alto de cabello n***o mientras se encogia de hombros
-debemos movernos, los malditos tigres podrían estar acechandonos y no planeo morir hoy- dijo una chica de ojos amielados mientras se incorporaba
-y ¿a dónde iremos? Murphi, Zac y Caleb aún están heridos. Necesitan descansar- dije mirando a los chicos quien me dedicaban una cálida mirada como si con eso todos los problemas fueran a desaparecer
-son solo rasguños, bonita... Podemos seguirles el paso ¿No es así? - dijo Zac mirando a los chicos y ellos asintieron dedicandome media sonrisa
-entonces, no hay tiempo que perder- contesto un chico levantándose de golpe
Después de ayudar a Murphi a levantarse, comenzamos a adentrarnos aún mas en la selva sin tener idea de lo que hacíamos
Jhoan y yo ayudamos a Murphi a desplazarse, Caleb y Zac iban detrás de nosotros, Susan, Madeleine y otro chico estaban caminando frente a nosotros y otras dos chicas y tres chicos iban a los lados atentos a cualquier sonido extraño
-tengo hambre- exclamó Murphi por séptima vez en menos de 10 minutos
-no fue buena idea ayudarlo. Si lo hubiéramos arrojado a los tigres estaríamos más relajados, nos moveríamos mas rápido y no escucharíamos sus estúpidas quejas- dijo Zac mientras un suspiro calcinó brotaba de sus labios
-todos tenemos hambre, ya encontraremos algo- dijo Jhoan tratando de tranquilizar a todos
-pero tengo mucha hambre- respondio Murphy haciendo un puchero
-si vuelves a hablar yo misma te arrojare a los tigres- conteste molesta mientras pensaba seriamente en abandonarlo
-apoyo la idea- dijeron Zac y Caleb al mismo tiempo
-que mierda de amigos son- dijo Murphy ofendido mientras que una sonrisa juguetona se asomaba por sus labios
-silencio- dijo Madeleine parándose en seco
-¿escuchan eso?- pregunto Susan quedándose totalmente inmóvil al igual que nosotros
-agua...- dijo Murphi con sus ojos iluminandose
-creo que encontramos el lugar perfecto para quedarnos- dijo el chico alto de cabello negro
Miramos a nuestro al rededor y una sonrisa se formó en nuestros rostros, había pasto verde por todos lados, hermosos árboles nos daban sombra y solo se escuchaba el insesante agua y el canto de las aves
-formaremos dos grupos, 7 personas irán a buscar provisiones y las otras 6 acomodaran este lugar para que podamos descansar... y eso los incluye aunque se les asome el hueso por sus asquerosas y graficas heridas - dijo Jhoan ayudándome a bajar a Murphy
Hanna
me aleje con una sonrisa triunfante en mi rostro, había logrado que todos mis problemas finalmente terminaran, había convencido a mi esposo para que cambiara el testamento con la excusa de "por si nos llega a pasar algo, que Kiny este protegida". y lo había logrado, la única manera de que todos los derechos "Adams" me pertenecieran era que Kinereth muriera.
un dolorcito en mi pecho hizo que mirara atrás pensando en que si mi hijo me hubiera hecho caso estaríamos los dos disfrutando de la herencia Adams y buscando la manera para también quedarnos con la fortuna en crecimiento de mi ex marido.
agradecí a dios que hubiera tenido el tiempo suficiente para salir a la azotea en donde me esperaba el elicoptero, recuerdo con gran emoción y adrenalina corriendo por mis venas el ver como nos elevamos rápidamente y después el ver la enorme ola tirando todos los complejos habitacionales, mi corazón comenzó a palpitar con fuerza al ver como el elicoptero se desestabilizaba por el agua salada y por la onda magnética que había causado el tsunami, confieso que estaba nerviosa por pensar que no hubiera sido suficiente y que Kinereth y Adrián hubiesen sobrevivido pero para mi gran sorpresa una segunda ola de un poco menor magnitud arrastro con lo poco que quedaba.
no había duda, yo era la única sobreviviente de la familia
-señora, necesitamos buscar un lugar para aterrizar aquí en la isla para revisar que los sistemas del elicoptero funcionen de la manera correcta- dijo el piloto mientras maniobraba para no perder el control por el viento
-hagan lo necesario- respondí perdiendo mi vista en el inmenso océano
mientras me puse a pensar en que historia diría cuando llegáramos a la ciudad, Kinereth y los pocos sobrevivientes morirían de hambre o por los tigres que había mandado liberar hace unos cuantos meses, nadie encontraría la "isla" ya que me asegure de que esta desapareciera por completo, solo faltaba activar las bombas restantes y nadie podría encontrar de nuevo a mi querida hijastra, era perfecto...
después de media hora el elicoptero ya estaba de nuevo en marcha, pedí prestado un cuchillo a una de las personas que se encontraban conmigo y pedí que activaran las bombas restantes, ya nos encontrábamos lo bastante lejos como para que la explosión pudiera llegar hasta mis oídos pero había planeado todo con tanta delicadeza y precisión que estaba completamente segura de que aquella isla llena de animales y personas había quedado en el pasado... no existía mas.
rasgue mi ropa con el arma y la llene de agua con arena que había pedido ayer en la mañana, me ardió como el infierno cuando el agua salada entro a mis heridas pero la sonrisa triunfal no podía desaparecer de mi rostro
llegamos a un puerto abandonado de la ciudad, y el elicoptero se marcho, no sin que antes les diera una muy merecida paga por sus servicios a los sicarios que había contratado, desarregle mi maquillaje y alborote mi cabello, mire mi reflejo en una de las ventanas y me aplaudí mentalmente, parecía toda una sobreviviente
al caminar la gente me miraba con lastima y asombro, incluso una señora me dio unos cuantos dólares para comprar comida, obviamente se los arroje a el rostro y continúe mi camino al hospital, al llegar a las puertas me deje caer, como si mis piernas no pudieran avanzar, como si en verdad me doliera existir... segundos después enfermeras y médicos salieron a mi encuentro y comencé a sollozar
.
habían pasado dos días desde que me encontraba en el hospital, eran aproximadamente las 9 de la noche y los médicos estaban conversando dentro de mi habitación para pasarse la guardia, yo me encontraba con la respiración tranquila y los ojos cerrados haciendo parecer que me encontraba dormida pero me interesaba en gran manera escuchar su asombro sobre mi, por haber sobrevivido a un tsunami, yo obviamente era la algarabía del hospital, de la ciudad y podría apostar que hasta del mundo entero.
-te entrego a la paciente Hanna Thompson, de 38 años de edad, sus heridas ya están suturadas y limpias, se va de alta en dos días mas, y no hay nada de eventualidades- dijo el doctor Ross a el otro medico
-es la sobreviviente cierto- dijo una voz ronca pero gentil mientras escuchaba el sonido de las hojas de mi expediente medico removerse de sus manos
-asi es- contesto el doctor David
-ya había atendido a un sobreviviente de tsunami hace unos cuantos años, me sorprende que no haya similitudes, no hay deshidratación, no hay cuerpos extraños en su estomago como algas o basura marina, las heridas no eran profundas cuando llego, no había ansiedad o paranoia y su semblante siempre parece tranquilo- dijo el doctor pasando las paginas de mi expediente
-concuerdo contigo, además de que la historia que conto no tiene sentido, una isla no desaparece asi por que si, sin dejar rastro alguno, además me sorprende que sea "la única" que sobrevivió- contesto el otro doctor y mi respiración comenzó a agitarse, mis manos comenzaron a sudar y quise arrojarles el monitor encima
-los medios de comunicación también ponen en duda su historia- dijo el doctor Ross
-me entere de que mañana 3 helicópteros van a ir en busca de la isla y los posibles sobrevivientes, la compañía Adams y sus asociados están muy preocupados por la heredera, dicen que piensan buscar en todas las islas, callos y archipiélagos de toda Latinoamérica y Europa o eso vi hoy en las noticias- dijo el doctor David con voz gentil y apuesto que con una cálida sonrisa en su rostro
-nooooo!- me levante de golpe y trate de levantarme de la cama arrancándome las vías intravenosas que tenia en el brazo
-señora Thompson, por favor relájese- dijo el doctor Ross tomándome de los brazos y sentándome de nuevo en la cama
estaba nerviosa, mi cuerpo entero estaba sudando y temblando de la rabia por todo lo que acababa de escuchar