Capítulo 3

2242 Words
Ethan P.o.V Sin duda, éstos 4 chicos, no son lo que su madre me describió. Ya eran aproximadamente las 10 de la noche y estábamos en la sala de juegos, cenando diversos tipos de pizza, mientras que ellos me contaban anécdotas de su niñez; las cuales no son las típicas travesuras que comete cualquier niño travieso. Definitivamente éstos 4 hermanos, tenían un imán, el cual atraía problemas. Principalmente Aaron, quien es el más problemático de todos ellos. —¡Ese verano fue asombroso!—exclama Aaron entre risas, mientras se deja caer en el Puf azul a un lado del sofá en el que me encuentro sentado.— —¿Asombroso? ¿Es una broma? ¡Eso fue una tortura!—lo corrige su hermano mayor, Matt. —Depende del punto de vista en que lo veas.—comenta Taylor, la mejor amiga de Maddie.—Para todos nosotros, fue más que asombroso. Pero...si nos ponemos en tú lugar..—hace una mueca y le da un mordisco a su rebanada de pizza.—Ese dolor estomacal no te dejó disfrutar de nada.—observa a Matt con pena. —Si, pasó toda la semana en el baño. Hasta creo que durmió allí. —me dice Chase. —Bueno.. ya fue suficiente información sobre lo que me sucedió. —interviene el hermano mayor.—Mejor cambiemos de tema. —Tienes razón. Mejor hablemos del nuevo inquilino.—propone Maddison.—Cuenta algo sobre ti.—me anima. —Pues, nací en Denver, y no tengo hermanos. En mi antigua Universidad, jugaba Fútbol Americano y la verdad, me costó mucho despedirme de mis compañeros de equipo y de todos mis amigos. Pero...lo positivo de éste cambio, es que podré seguir jugando, eso es lo que verdaderamente me pone contento.—les comento. —¿Tus padres como tomaron ésta situación? —me pregunta Chase. —Ellos saben que éste es mí sueño, y aunque al principio intentaron impedir que me alejara de ellos, entendieron que esto era lo que yo quería y me apoyaron. —Aquí haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que te sientas cómodo.. —me asegura Maddison, mirándome fijamente con esos ojos celestes grisáceos que posee. —Sé que no será lo mismo, pero aquí todo el tiempo nos divertimos.—me sonríe. —A veces más de la cuenta.—interrumpe Aaron. —Solo recuerda una sola cosa..—me dice Matt.—Nunca sigas los pasos de Aaron. Él nunca hace las cosas bien.—comenta y todos se ríen, menos Aaron. —Y yo te diré otra cosa.—me habla ésta vez Aaron. —Nunca te juntes con Matt, él es el amargado de la familia.—yo me río levemente y niego con diversión. —Mejor dicho..—interrumpe Taylor.—..No sigas los pasos de ninguno de ellos.—señala a los tres chicos de mí mismo sexo.—Los tres tienen algo del diablo. Cualquiera de éstos tres mosqueteros, te llevarán por el mal camino.—sentencia mordiendo la pizza. —Nosotros somos los machos de la casa.—se adelanta Chase.—Todo lo que hacemos, está bien.—choca sus puños con Aaron y Matt. —Si, claro. Todo lo que según tú, "hacen bien"..—utiliza comillas la amiga de Maddison.—..implica problemas. —Es cierto.—concuerda la castaña. —¿Se pusieron de acuerdo para hacernos quedar mal delante de nuestro nuevo amigo?—cuestiona Matt cruzándose de brazos, fingiendo enfado.—Ustedes están celosas porque somos mejores que ustedes.. Es más.. esa melena rubia que tienes, no te deja pensar lo suficientemente bien —señala a Taylor y ella lo mira elevando una ceja.—Te dije que dejaras ese tinte.—ella rueda los ojos. —Con mi cabello no te metas, Dallas.—lo amenaza.—El color es muy bonito, y muchos lo han elogiado.—dice con grandeza. Yo aprieto mis labios para no reír y noto que Maddison está igual que yo. Su mirada encuentra la mía y me guiña un ojo con diversión. —Mejor vamos a ver una película. —habla Aaron mientras se pone de pie y enciende el enorme plasma frente a nosotros.—¿Terror o comedia?—nos voltea a ver, con una mano en su cintura, esperando respuestas. —¡Terror!.—decimos Maddison y yo al unísono. —¡Yo quiero romance!—salta Taylor. —¡Ay no!. Mejor cierra esa boca.—la calla Matt mientras le lanza un almohadón. Yo suelto una carcajada y la rubia se queja.—Tú no tienes voz ni voto.—se burla de ella. —¡Por supuesto que tengo voz y voto! ¡Soy parte de ésta familia también! —le deja en claro mientras le devuelve el almohadazo. —¡Así se habla amiga!—la felicita Maddison y la rubia se tira arriba suyo y la abraza, para luego quedar sentada en su regazo. —¿Terror o comedia?—vuelve a repetir Aaron. —Pon una de terror y quien no quiera ver, que se vaya.—sentencia Matt mirando de reojo, con diversión, a la rubia. Aaron pone una película de terror o se deja caer nuevamente en el Puf. —Ya me dio miedo..— murmura Taylor, provocando que Matt se ría. —Ni siquiera ha comenzado la película.— se queja Aaron mientras bebe un poco de su cerveza. —Mejor elige otra película.—continúa diciendo la rubia. —¿Y que película propones?—le pregunta Chase. —Quizás.. Buscando a Nemo—sonríe de oreja a oreja. —¿Qué? No inventes, Taylor.—se queja ésta vez Matt mientras le lanza, por segunda vez, una almohada.—Esa película es para niños. —¡Oye!—lo regaña su hermana—¡Yo adoro esa película, y no soy una niña!—le advierte.—Además, tú estás obsesionado con las Tortugas Ninjas y yo no opino nada al respecto. Su hermano rueda los ojos y el sonido de un móvil, interrumpe el debate. —Lo siento, Amanda me llama.—Chase se disculpa y sale de la habitación, sin hacer mucho ruido, para responder. —Esa chica lo trae loco.—comenta Aaron con diversión.—Nunca tengas novia, Ethan..—me aconseja.—Son un dolor de cabeza. Jamás las terminas de entender y son demasiado complicadas.—niega y las dos chicas les dan una mirada de desaprobación. —No todas.—lo corrige Matt. —Cierto, se me olvidaba que tú también estás amarrado a Megan.—le dice haciendo una mueca de horror.—Esa es la peor de todas; por algo la llaman Reina del Drama. —En esa estoy contigo.—opina Maddison. —También yo.—concuerda Taylor. —No hablen mal de Megan.—les advierte Matt.—Es una buena chica.—la defiende. —¿Buena chica?—repite Aarón conteniendo la risa.—Yo creo que ella es aliada de la anciana Hastings. Juntas, te han hechizado.—le dice y yo frunzo el ceño. —¿Quién es esa señora?—le pregunto a Aaron. —Nuestra vecina, y nuestra peor enemiga. Nos odia, hasta brujería nos hace.—me susurra y yo abro mis ojos con sorpresa. —Es por tú culpa.—le reprocha Maddison— Eres quien siempre le destroza algún área de su casa. Y por esa razón, nos odia a los 4.. Bueno, a los 5, porque a Taylor también la agregó a su lista negra.—dice pensativa. —Vaya..—susurro asimilando lo que dijeron. —En fin, dejemos de hablar de esa anciana porque de solo nombrar su nombre, ya me da miedo.—sentencia Aaron.—Hasta pesadillas puedo tener. Y eso...no será nada agradable. —Y también dejen de hablar de mi novia. Gracias.—les dice Matt a ellos. —Decir la verdad no tiene nada de malo..—murmura Taylor. —Tú estás celosa.—le responde él. —Claro que no. Solo digo lo que es obvio. Nada más.—escupe la rubia. —Estás todo el tiempo diciendo cosas malas sobre Megan, y ella nunca te ha hecho nada malo como para que la trates de esa manera.—continúa diciendo Matt. —¿Yo soy la que habla mal de ella?—repite la rubia con sorpresa mientras niega sin poder creerlo. —Si, tú. No te hagas. —Esto es increíble.—dice ella con ironía.—Yo jamás la he tratado mal, es más, siempre hago lo que está a mí alcance para llevarme bien con ella. Y lo hago para no generar problemas cuando ella está aquí.—le deja en claro y Maddison asiente de acuerdo. —No tienes que intentar llevarte bien con ella por obligación.—le responde Matt con enfado. —Creo que me iré a dormir..—interrumpe Aaron mientras se pone de pie con lentitud. —Si..yo también..—hablo. Ésta situación es incómoda para todos. No me gusta oír discusiones ajenas. —¿Ves lo que has ocasionado ahora?—le dice Matt a Taylor. Ella se pone de pie y sacude sus manos. —Será mejor que me vaya.—le murmura ella a Maddison. —Si, vete con tú noviecito, el cuatro ojos.—comenta Matt soltando una risa sin ganas. Oh.. vaya. Parece que está celoso él también. ¿Qué sucede aquí?. —Basta, Matt.—interrumpe Maddison mientras se pone de pie—¿Qué te sucede?. Nunca se puede mencionar nada sobre Megan porque saltas a defenderla inmediatamente.—lo acusa. —Es mi novia. Por supuesto que la voy a defender.—él también se pone de pie con molestia.—Estoy cansado de que todo el tiempo hablen sobre ella. ¿Por qué no mencionan algo sobre la novia se Chase?—les pregunta a los tres. —Porque Amanda no es ninguna zorra. Es una chica humilde, solidaria y sumamente amable. —Ahí tienes la respuesta.—Aaron señala a su hermana mientras asiente. —En cambio, Megan, es todo lo contrario..—continúa la castaña—..y lo único que decimos sobre ella, son las mismas cosas que todos, incluido tú, sabes a la perfección.—aclara. —Todos dicen las mismas mentiras sobre ella.—le dice Matt. Aaron rueda los ojos y suspira. —Mentiras, o no, es lo que todos comentan en la Universidad. Si no quieres creer lo que decimos, es tu problema, hermano.—le dice él. —Siempre voy a creer la palabra de mí novia. Porque ella no tiene porqué mentirme.—les aclara a los tres. —Entonces no te quejes cuando ella te traicione. Porque es lo que hace con cada chico que pasa por su camino.—le aclara Taylor.—Si te decimos las cosas, no es para que te enojes, lo hacemos porque...—guarda silencio y suspira.—..porque sabemos cómo es ella. Nada más. —Sé bien lo que hago.—él le deja en claro.—Y no necesito de tus consejos. Sé perfectamente la clase de persona que es Megan. —No parece.—opina Maddison—Todos nos damos cuenta de las cosas, menos tú. Y otra cosa; espero que sea la última vez, que le hablas de esa manera a Taylor, ¿entendido?—le advierte con seriedad.—En todo caso, es con Aaron y conmigo, con quiénes debes de molestarte. No con ella. Él la observa por unos largos segundos, sin decir nada y luego baja la guardia y asiente de mala gana. —Lo siento, Taylor.—se disculpa con ella. —Da igual. Mejor me voy.—dice ella en voz baja. Parece que le ha dolido lo que le dijo Matt. —Tú te quedas a dormir aquí, tal y como lo acordamos.—le informa la castaña.—Buenas noches chicos. Espero que logres descansar.—me dice sonriendo de lado.—Y Bienvenido a casa. O más bien, al mismo infierno.—comenta mirando de reojo a su hermano mayor. —Gracias.—le agradezco y ambas desaparecen de la sala de juegos. Matt suspira y nos observa. —Ambas terminarán de volverme loco.—dice—Hasta mañana.—palmea mi espalda y también se retira. —En ésta casa, puede suceder de todo, amigo.—me dice Aaron mientras toma un trozo de pizza a medio morder y se la lleva a la boca.—Será mejor que te acostumbres al caos.—dice riendo. —Gracias por la advertencia. —Será mejor que vayamos a dormir. Mañana será un día agotador. La práctica comienza temprano.—yo asiento y ambos salimos de la sala. —Buenas noches.—me despido en cuanto llegamos al pasillo donde se encuentran nuestras habitaciones. —Igual.—me dice y yo giro para entrar a mí habitación.—Ah..y una última cosa.—se apresura a decir y yo lo miro.—Si mañana en la mañana oyes algún grito o ruido extraño, no te alarmes, esa es nuestra manera de despertar a los demás. Nos gusta el escándalo.—yo asiento un poco confundido y entro a mí habitación. Vaya...ésta familia sí que es extraña. Pero me agradan.
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