Capítulo 4

3055 Words
Maddison P.o.V Mis ojos se abren de golpe al oír un ruido extraño, proveniente del exterior de mi habitación. Seguramente del pasillo. Me quito las sábanas de encima y me paso ambas manos por todo mi rostro y cabello. Me pongo de pie y camino con rapidez hacia la puerta de la habitación y la abro de golpe. Frunzo el ceño al ver a Chase levantarse del suelo, mientras que junta su toalla o demás pertenencias. —¿Qué estás haciendo?—le pregunto sin soltar el picaporte de mi puerta. —Intentaba ir al baño de abajo, ya que se rompió un caño en mi baño y no me puedo duchar allí.—me explica.—Y sin querer, pisé la toalla y me caí.—me dice con su rostro somnoliento. —Oh..—es lo único que logro responder. —Lamento haberte despertado.—se disculpa y en ese momento, la puerta de la habitación de al lado, a mi derecha, se abre y se asoma Ethan. Yo elevo ambas cejas al apreciar su torso al descubierto, el cual está bien trabajado. Él se da cuenta que lo estoy mirando más de la cuenta y carraspea para que salga de mi trance. —Escuché un ruido… ¿todo bien?—pregunta con su voz un poco más ronca. Su cabello está despeinado y su rostro totalmente cansado. Pobre.. Tendrá que acostumbrarse al desorden y caos aquí. —Si, todo está bien.—responde Chase.—Lamento haberlos despertado a ambos.—se disculpa—Nos vemos en un rato.—sale rápidamente de nuestra vista y se pierde en las escaleras. Yo observo a Ethan y suspiro. —No sabía que estarías en la habitación de al lado.—le digo confundida. —Si...Tú madre me dijo que me quedara en ésta habitación. Ya que todos ustedes se encuentran aquí arriba.—yo asiento dándole la razón. Aquí, en el segundo piso, hay un largo y ancho pasillo, donde se encuentran las 5 habitaciones; dos de un lado, las cuales son la de Ethan y la mía. Y tres habitaciones más, frente a las nuestras, las cuales corresponden a mis hermanos. Y bueno, en la primera planta se encuentra la habitación de mis padres. —De acuerdo..¿dormiste bien?—le pregunto recostando mi cuerpo en el marco de la puerta. —Si. Ya recuperé toda mi energía.—dice sonriendo y bosteza. La puerta de la habitación de Aaron se abre y ruedo los ojos al verlo vistiendo nada más que un bóxer n***o. Es tan común verlo en ropa interior. Lleva un silbato en su boca, una peluca rosa flúor, un poco larga, y una maraca en su mano. Al vernos, se queda de pie en el pasillo y nos observa. —¿Qué crees que estás haciendo?—le cuestiono observando su apariencia. —Los iba a despertar.—dice elevando sus hombros. Ethan se ríe al ver a mi hermano. —Aaron..¿tú sabes el significado de la palabra paz?— le pregunto mientras suspiro. —Claro. ¿Qué hay con eso?—me dice mientras se arregla la melena larga. —Eso es lo que quiero que haya en ésta casa; paz.—él rueda los ojos.—¿Puedes dejar de despertarnos de esa manera?-le suplico con cansancio. —Lo haría, de verdad..—responde y yo sonrío.—Pero no puedo. Es parte de mí rutina.—yo observo a Ethan y suspiro. —¿Sus padres que dicen respecto a esto?—pregunta Ethan mientras señala a Aaron. —Ellos se van temprano a trabajar. O cuando están en casa, no dicen nada. Saben que ésta es mi manera de demostrar cariño.—le dice Aaron mientras hace un ademán. —Bonita forma de hacerlo.—digo con sarcasmo.—Ahora dame MÍ maldita peluca.—le exijo. Él se la quita y me la entrega. —Me queda mejor que a ti.—dice haciendo una pose de diva. Ethan vuelve a reír y yo hago lo mismo. —No hagas eso. Me hace dudar respecto a tú sexualidad.—le digo a Aaron. —Envidiosa.—saca su lengua en forma de burla y vuelve a entrar a su habitación. —¡Dios!. Este chico está cada vez peor.—digo volteando a ver a Ethan. —Me agrada.—dice él. —Eso dices ahora. Espera a que pase un poco de tiempo. Quizás cambies de opinión.—digo volviendo a mí habitación. Al cerrar la puerta, me dirijo a mi armario y tomo ropa limpia; un jean n***o, una blusa blanca, tenis blancos y una chaqueta negra. Entro al baño y me doy una ducha rápida. Minutos después, tomo mi bolso, con mis pertenencias dentro, y bajo las escaleras, mientras que recojo mi cabello en una coleta alta. Llego a la cocina, donde ya se encuentran los 4 chicos. —Buen día.—saludo y tomo asiento a un lado de Ethan. —Buen día.—responden ellos. —Aquí está tú café y las tostadas.—Chase deja mi rico desayuno frente a mí y le sonrío en modo de respuesta. Él es quien prepara el desayuno de todos nosotros. Muchas veces le he dicho que nosotros mismos nos lo podemos preparar, pero se niega a que lo hagamos. —¿Cómo pasaste tú primera noche aquí, Ethan?—le pregunta Matt mientras le da un sorbo a su "batido nutritivo". De solo observar esa consistencia verde, mí estómago se devuelve. —Muy bien. Dormí de maravilla. —le responde él con amabilidad. —Eso es genial.—comenta Aaron.—En la noche te llevaremos a un bar genial, para que conozcas a los chicos del equipo. Ahí nos reunimos, generalmente los fines de semana, o cuando ganamos algún partido.—le informa. —O cuando pierden también van.—interrumpo yo.—Asisten a ese lugar y se lamentan.—digo fingiendo pena. Aaron me lanza un trozo de galleta directo a mi rostro.—Con la comida no se juega.—le advierto. —En fin.—se entromete Matt.—Esta noche iremos a ese bar.—Ethan asiente de acuerdo. El timbre de la casa suena y automáticamente, sé de quién se trata. —Alguien que vaya a abrir.—nos pide Aaron sin moverse de su lugar. —No hace falta que abramos..—le informo. Segundos después, el sonido de unos tacones resonando en el suelo, se hacen presente. Matt suspira. —¡Buen día!—sonrío al oír la alegre voz de Taylor. Ella se asoma en la cocina luciendo tan elegante y delicada como siempre; vestido ajustado, a la altura de sus rodillas, tacones altos, cabello perfectamente planchado y maquillaje súper natural. Se acerca y me besa la mejilla. Lo mismo hace con Chase, Aaron y Ethan, quien luce un poco sorprendido por el atrevimiento de mi amiga. Me río por eso. A Matt solo le alborota levemente su cabello, manteniendo la distancia. —¿Quieres café?—le ofrece Chase. —Si, por favor.—él le sirve en una taza y ella sonríe.—Odio el tráfico en ésta ciudad.—se queja ella mientras se deja caer en la silla a mi lado.—Cada mañana demoro 5 minutos más, en venir hasta aquí, solo por el tráfico que hay.—le da un sorbo al café y suspira.—¿Amanda vendrá?—le pregunta a Chase.—Tenemos un asunto pendiente que resolver.—le comenta.—Es crucial que hable con ella. —Irá directamente a la Universidad. Su perro de enfermó y lo llevará a la veterinaria.—dice él. —Oh..pobre. Siempre tuve la ligera sospecha que algo malo tenía ese pequeñín.—comenta haciendo referencia al pequeño perro de Amanda. El timbre vuelve a sonar y yo frunzo el ceño. —¿Invitaron a alguien?—pregunto. Todos niegan. Taylor, en cambio me observa elevando una ceja. —Es obvio que se trata de Megan, tú cuñada.—dice Taylor con obviedad. Yo observo a Matt y él eleva sus hombros. —No me avisó que vendría.—me dice él. —Claro que no lo hizo..—continúa diciendo mi amiga, sin prestarnos atención.—Llega sin avisar. Tan común en ella. Matt se pone de pie y se dirige a la puerta. —Me cae tan mal esa chica.—se queja Chase. —Hay que resignarse.—le dice Taylor mientras saca una revista de su bolso y comienza a mirarla. Megan y Matt, aparecen delante nuestro y Taylor levanta la vista nada más unos segundos, y su ceño se arruga levemente. —¡Odio el olor a café!—chilla Megan.—Matt, deberías dejar de consumir eso. Te hará daño.—le reprocha a mi hermano. —Buenos días para ti también, cuñada.—le dice Aaron con diversión. —No estoy de humor, Aaron.—sentencia ella. Taylor levanta la vista y la observa. —Nos dimos cuenta, no te preocupes.—comenta mi amiga. —Oh, pero si es Taylor.—habla con fingida emoción — ¿Tú no tienes casa?. Porque todos los días te veo aquí.—le cuestiona cruzándose de brazos. —Si viniste a pelear, te aconsejo que te vayas.—le digo a Megan. —Y no podía faltar la defensora; Maddison Dallas.—ataca mientras se ríe. —Matt, por favor, controla a tú novia. De lo contrario, yo misma haré que se vaya de aquí. —le informo a mi hermano mayor. —Megan, amor, no empieces. Vamos a desayunar en paz, ¿si?.—el utiliza un tono de voz civilizado y dulce, lo que provoca que Aaron comience a reír. —Vaya...no sabía que una mujer podía tener ese poder en ti, hermano.—se burla. Yo suspiro con cansancio y observo a la única persona que se ha mantenido callada en todo éste rato; Ethan. Él solo se limita a desayunar en silencio, sin opinar nada. —¿Quien es éste chico?—la voz de Megan se hace presente nuevamente. —¡No me digas que es tu nuevo novio, Taylor!. —Se llama Ethan. Y no. No es su novio.—Matt responde con rapidez. —Oh...ya entiendo..—sigue ella mientras me observa con diversión. —Es tu novio. Mira nada más.. —suelta una carcajada y yo me pongo de pie. —Matt...lleva a tú novia a otro lugar.—le pido con cansancio. —Megan, será mejor que nos vayamos ya.—le dice él. —Ay, no aguantas ni una pequeña broma, Maddie.—me acusa ella mientras rueda los ojos. Respira, Maddie. Respira. —Con permiso, iré a preparar mis cosas.—Ethan se pone de pie y se retira de la cocina. Hasta él no la soporta. —¿Cuando será el día en que te puedas comportar correctamente en casas ajenas, Megan?.—cuestiona Taylor. —¿Casa ajena?—ella se ríe sin ganas.—Disculpa, perra, pero llevo en ésta familia mucho más tiempo que tú.—Matt suspira y la toma del brazo. —Llevo en ésta familia desde que nací, prácticamente.—le responde Taylor.—Así que, con todo respeto, lo que dices es totalmente falso.—le hace saber. Megan se suelta del agarre de Matt y observa a mi amiga con rabia. —Estoy cansada de tus continuos comentarios, Taylor. Más te vale que cierres la boca, estúpida. Esa actitud tuya, me tiene harta. Deja de intentar sonar pacífica y tranquila cuando ambas sabemos que eres peor que yo. Perra.—Taylor, al oír eso, cierra la revista con cuidado. —No pienso seguir hablando contigo. Es obvio que no puedes mantener una conversación civilizada, porque lo único que haces, es decir groserías; algo que no tolero.—le dice. Se pone de pie y guarda la revista en su bolso. —No me vas a dejar con la palabra en la boca, maldita.—Megan golpea la mesa con enojo y Matt se vuelve ha acercar a ella. —¡Basta, Megan!. Cálmate.—le dice él. Yo me pongo de pie y tomo mis cosas. —Nos vemos luego, chicos.—se despide Taylor, y sale de la cocina. —No te quiero aquí de nuevo.—le advierto a Megan. Ella hace una mueca de inferencia y luego observo a mi hermano.—Más te vale hacerte cargo de esto.—sigo el recorrido de mi amiga y antes de llegar a la puerta de entrada, veo a Ethan bajando las escaleras.—Oye..lamento mucho la escena de la cocina.—me disculpo con él. —Megan es la novia de Matt, por lo que tenemos que soportarla aquí. Lo siento. —No te preocupes. No fue tú culpa.—me sonríe de lado. —Es una situación un poco vergonzosa, por lo que me siento culpable. Debí avisarte antes.—le digo con sinceridad. —No te preocupes. De verdad. Al menos, ahora sé que debo ignorar sus comentarios.—se ríe. —Tú primer día aquí, oficialmente, ha comenzado realmente mal. Desde la aparición de Aaron, con ese ridículo atuendo..—ambos reímos.—Hasta la terrible presencia de Megan.—suspiro.—No sé si logres sobrevivir aquí por mucho tiempo. —Lo haré, ya lo verás. Aquí las cosas son...diferentes, a mi vida cotidiana en Denver.—reconoce.—Pero aún así, me gusta.—yo asiento. —En 5 minutos nos vamos.—Aaron aparece a nuestro lado y Ethan asiente.—Te espero en el auto. —luego de decirle eso, se gira y me da una mirada de advertencia, yo simplemente ruedo los ojos. Sale de la casa y suspiro. —Nos vemos luego.—me despido de Ethan. —De acuerdo. —me regala una linda y sincera sonrisa, y sigue a Aaron. No te desmayes. No lo hagas... Salgo de la casa y me subo en el auto de Taylor. Su rostro mostraba enojo. Y la entiendo. —Cada vez la soporto menos.—le comento a mi amiga mientras que salimos de la propiedad. —Tiene un serio problema. Aún no entiendo cómo alguien como Matt; inteligente y serio, pudo elegir a Megan. —dice sin creerlo. —¿Cómo puedes soportar ver a Matt con ella?—le pregunto y abrocho el cinturón de seguridad. —Cuando pasa suficiente tiempo, en el que ves a la persona que te gusta, con alguien más, simplemente aceptas la realidad.—dice con tristeza— Y eso es lo que me pasó a mí. Comprendí que él la eligió a ella, y me guste o no, tengo que aceptarlo.—dice mirando hacia el frente. —¿Lo quieres mucho?. —Si. Demasiado.—suspira y niega.—Intento no pensar en él y tú sabes que he hecho hasta lo imposible por olvidarlo...—yo asiento.—Yo sé que está mal estar con Harry, sabiendo que me importa Matt, pero es la única manera de continuar..—me dice con pena. —Lo lamento mucho. Imagino que no es nada fácil, verlo todos los días.. —No lo es, créeme. Pero sé que algún día lo voy a superar. Harry es quien me ayudará con eso.—dice, segura de sus palabras. *** *** *** —¡¿De verdad?!—yo asiento.—¡No puedo creerlo! ¿Dónde conseguiste las entradas? ¡Estuve como loca tratando de comprarlas pero estaban agotadas!.—me reí al notar lo emocionada que Taylor estaba. Le había comentado que tenía dos entradas para ir a ver a los Lions, el fin de semana. Su reacción fue tal cual lo imaginé; casi se pone a saltar de la felicidad aquí en la cafetería de la Universidad. —¡Gracias! Esto es genial.—dice con una sonrisa. —Lo es. —asiento de acuerdo. —¿Dónde las conseguiste?.—vuelve a preguntar mientras le da un mordisco a su dona. —Matt me las consiguió. Gracias a un favor que le dice. ¿Recuerdas cuando ocurrió ese incidente en la cocina de la casa?.—ella asiente.—Bueno, ahí aproveché para sacar provecho de la situación. —Te adoro. Eres mí ídolo.—dice con diversión. Yo me río le guiño un ojo. —Hola guapas.—Amanda toma asiento a mi lado mientras acomoda sus gafas. —Hola. ¿cómo estás? —le pregunto. —Bien. O lo intento; mi mascota está enferma y el veterinario dijo que quizás tenían que operarlo. —comenta. —Lo lamento mucho. ¿Que le sucede?.—pregunta Taylor. —Tiene una infección en una de sus piernas, debido a un virus y está delicado.—nos informa.—Ahora mi madre lo está cuidando.. — Si necesitas algo, nosotras te podemos ayudar.— le digo mientras aprieto una de sus manos. —Gracias. Les informaré si hay alguna novedad respecto a su operación.— Taylor y yo asentimos. Continuamos conversando sobre su mascota y la salud de él. Hasta que la voz de la directora, a través de los altavoces, se hizo presente en el lugar: —Buen día estudiantes. Les habla su directora. Les quiero comunicar que la semana que viene se llevará a cabo un baile benéfico, aquí en la Universidad. Como sabrán, una de la estudiantes, de primer año, sufrió un accidente, por lo que sería de mucha ayuda para su familia, que colaboremos con ellos. El baile será de disfraces, dejando total libertad para que puedan escoger un bonito atuendo. Habrán diversas temáticas de juego para que el entretenimiento sea mejor. Conforme llegue la fecha, se les brindará información más detallada. La cafetería queda en total silencio por unos largos segundos, hasta que la mayoría comienza a gritar de emoción. Hace mucho tiempo que aquí no se realiza un baile. ¡Y mejor aún, de disfraces! Eso es genial. Tendremos un poco de diversión, al menos. Nos merecemos un descanso y a su vez, ahorraremos un poco de ayuda a una buena causa, como lo es la salud de esa chica.
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