Capítulo 5

2120 Words
Maddison P.o.V Una semana ya había pasado, desde la llegada de Ethan a la casa. Le costó un poco acostumbrarse a la rutina, ya que Aaron todas las malditas mañanas nos despertaba golpeando las puertas, o cualquier cosa que ocasionara mucho ruido. Un ruido molesto. Pero bueno, así es Aaron. Y así hay que soportarlo. Hoy, ni siquiera el inmenso ruido que hizo Aaron, me amargó. No señor. Mi humor estaba por las nubes y más allá. Contenta, así me sentía. ¡Faltaban dos días para que fuera el partido de los Lions! ¡Conocería a mis ídolos! Sentía la adrenalina correr por mis venas. —¿Y esa sonrisa?—Ethan toma asiento frente a mi mientras comienza a servir café en su taza. —¡En dos días vendrá el equipo de los Lions! Los conoceré por primera vez.—comento con emoción.—Estoy muy contenta. —No sabía que tenías un fanatismo por algún equipo de FA..—dice sorprendido. —Pues, ya vez que si. —Yo los conocí hace un par de años.—dice y yo abro mis ojos con sorpresa. —¿¡Enserio!? ¿Cómo fue? ¿Hablaste con alguno? ¿Les pediste algún autógrafo? ¿Te tomaste fotos con ellos? ¿Tocaste alguna parte de sus esculturales cuerpos de Adonis?—él frunce el ceño ante la última pregunta—..Bueno, eso último era una pregunta más para mí, que para ti.—digo negando.—¡Pero cuenta, cuenta!—chillo con desesperación. —Bueno..no soy fanático de ellos. Pero los conocí porque mi padre me llevó a uno de sus tantos partidos.—me explica—Intenté tomarme una foto con alguno de ellos, pero habían muchos fanáticos desesperados y no lo pude hacer. Había mucho revuelo.—yo asiento. Tiene razón. Cuando uno conoce a sus ídolos, se vuelve loco. Es natural. —Yo adoro ese equipo. Y me gustaría poder tomarme una foto con alguno.—digo mientras suelto un suspiro.—Sería un sueño hecho realidad si logro acercarme a Luke Willson.—muerdo mi labio en cuanto su imagen llega a mi mente. —Los chicos de nuestro equipo también irán.—comenta él. ¡Cierto!. Lo había olvidado.—Matt me dio una entrada para que fuera con ellos. —¡Eso es genial! Podremos ir todos.—suelto con emoción.—Como una salida de amigos. Me encanta. —Si, será divertido.—yo le doy un sorbo a mi café y frunzo el ceño.—¿Qué sucede?—cuestiona al ver mí rostro de confusión. —¿Dónde están los chicos?—le pregunto. Estamos únicamente nosotros dos aquí. —Ellos salieron más temprano.—yo suelto una sonora carcajada ¿Mis hermanos se levantaron más temprano?—El entrenamiento será más tarde, por lo que decidieron ir por comida. —No entiendo.—digo confundida. —Eso me dijeron.—eleva sus hombros. Éstos tres andan en algo raro. Eso es seguro. —Como sea. ¿Te la estas pasando bien aquí?—él asiente sonriendo. —Me estoy acostumbrando a la rutina aquí. Es genial convivir con chicos de mi edad. Es estupendo.—comenta. Le da un mordisco a su tostada y no puedo evitar observar su boca, ¡Dios!. Qué hermosos labios tiene. Tan carnosos… tan..—¿Sucede algo?—parpadeo un par de veces y le doy otro sorbo a mi café. —No, no. No pasa nada.—sonrío de lado.—Nada de nada.—ahora estaba nerviosa. ¿Por qué?. —Te noto...inquieta. —Estoy bien.—digo firme. Él alza sus cejas ante mi respuesta brusca y finalmente asiente.—Será mejor que me vaya.—me pongo de pie y dejo la servilleta a un lado. —¿Vas a la Universidad?.—asiento.—Ayer me dijiste que no tenías clases hoy.—mierda. Lo había olvidado.—¿Segura que estás bien?.—pregunta. —Eh...si. Lo había olvidado.—vuelvo a tomar asiento y suspiro. Su móvil suena y él lo revisa. Sonríe mientras observa la pantalla por unos cuantos segundos. Sospechoso… Yo lo observo en silencio, con atención. Él decide responder, tecleando con rapidez. Niega, aún con la sonrisa en sus labios y en cuanto deja el móvil a un lado, levanta la vista. Su sonrisa de borra al instante en cuanto sus ojos chocan con los míos. —¿Todo bien?.—pregunto. —Si. Todo más que genial.—responde sonriendo de nuevo. Genial para él. —¿Alguna conquista?.—la pregunta sale de mi boca sin permiso. Me maldigo internamente. —No. Es… una amiga.—responde con incomodidad. —Lo siento. No fue mi intención meterme en tus cosas.—me disculpo rápidamente. —No te preocupes. Está bien.—le resta importancia. Él timbre de la casa suena. —¿Esperas a alguien?—le pregunto. Él está por contestar, pero lo interrumpo.—No te preocupes, yo abro. Me pongo de pie y camino hasta la puerta principal. En cuanto abro la puerta, mi ceño de frunce al instante. —Hola.. ¿Se te ofrece algo?.—le pregunto a la chica de cabello castaño y ojos oscuros. —Oh.. Hola—dice tímida—me llamo Camelia. Estoy buscando a Ethan. Vive aquí, ¿No?.—alzo ambas cejas. Así que ella es la responsable de esa sonrisita tonta que tenía Ethan.—¿Se encuentra en casa?.—vuelve a hablar. —Él se encuentra en casa, si.—respondo. Ella sonríe aún más.—¿Quieres pasar?.—ofrezco. Ella asiente y me hago a un lado. Pasa y cierro la puerta. Se oyen pisadas y Ethan llega a los pocos segundos. —Hola, Camelia.—la saluda él mientras se acerca y le da un rápido beso en la mejilla. Ya que estamos, yo también quiero uno. —Hola, guapo.—mis cejas se elevan al escuchar a Camelia. ¿Y eso? ¿Dónde quedó la timidez de hace unos segundos atrás? —Te llevaré a la mejor cafetería de la ciudad.—le comenta ella, mirándolo directamente a los ojos. —Me parece genial.—responde él. Sus ojos también están fijos en los de ella. ¡Hola! Sigo aquí. —Que se diviertan.—interrumpo ese contacto visual. Ellos se percatan de que aún existo y dejan de observarse. —¿Quieres venir con nosotros?.—me pregunta Camelia mientras sonríe. —No. No quiero arruinar su cita.—ella se ríe levemente y Ethan solo permanece quieto.—La próxima será.—ella asiente y tira del brazo de Ethan. —Oh, espera.—ella se gira y me observa.—¿Cómo es tú nombre?. —Maddison.—respondo, sonriendo. —Fue un gusto conocerte, Maddison.—asiento y ellos continúan su camino. En cuanto salen de la casa, cierro la puerta y suspiro. Camelia parece ser una chica linda, amable y tierna. Justo lo que Ethan necesita. Él timbre vuelve a sonar y cierro mis ojos. ¿Se habrán arrepentido de salir?. Abro la puerta y encuentro a mi adorada amiga, Taylor, con sus lentes para el sol, adornando su linda cara. —¿Qué sucede?.—es lo primero que dice. Se quita los lentes y me observa con los ojos muy abiertos.—¿Por qué tienes esa cara?.—yo frunzo el ceño y ella me da un leve empujón para que me quite de su camino. Entra a la casa y yo cierro la puerta. —Ya mismo me cuentas lo que sucede.—dice mientras avanza con rapidez haciendo que sus tacones ocasionen un fuerte ruido en el suelo. Toma asiento en el sofá de la sala y deja su cartera a un lado.—¿Qué pasó?.—cuestiona con calma. Yo bufo y me siento a su lado. —Nada. ¿Qué podría pasarme?. —Ay no. Vamos a ahorrarnos toda la vuelva en donde yo te pregunto un millón de veces lo que sucede y tú intentas evadir la pregunta a como dé lugar.—dice con cansancio—Sé nota que algo te está agobiando. Dime qué es. —Estoy un poco inquieta por el partido que iremos a ver. Nada más.—digo y ella rueda los ojos. —Faltan dos días para eso. Y ambas sabemos que faltando únicamente un día antes nos pondremos como locas. No ahora.—me recuerda. —Taylor, lo digo en serio. No... —Alto ahí.—me interrumpe.—Tarde o temprano me voy a enterar de lo que te pasa.—me deja en claro.—Estás en todo tú derecho de hablar o no. —No sé lo que me pasa. Solo...¿por qué no aprovechamos que tenemos este día libre de clases y vamos a caminar por ahí?—propongo.—O mejor aún: ¿Qué te parece si recorremos las tiendas en busca de unos disfraces para la fiesta de la Universidad?. —Lo que sea que te esté pasando, es grave.—afirma.—¡Pero esa idea me parece estupenda!.—ambas nos ponemos de pie. Yo tomo mi cartera y nos encaminamos a la puerta.—Oye..hace unos minutos, cuando venía, vi a Ethan salir de aquí acompañado de una linda chica.—dice con picardía. —¿Ah sí? No me di cuenta. Cuando bajé, él ya no estaba.—miento, elevando mis hombros. —Como sea. Esa chica es muy guapa.—comenta mientras salimos.—Me gustó su bolso.—dice ladeando su cabeza. —Mejor hablemos de nuestros disfraces.—cambio de tema. Ella frunce el ceño, pero no dice nada. Nos subimos en su auto y lo pone en marcha. —¿Qué tienes en mente? ¿Algún disfraz en particular?.—le pregunto. Ella comienza a manejar por las calles de la ciudad y yo enciendo la radio. —No, ninguno en particular. Hace mucho que no voy a una fiesta de disfraces.—dice haciendo una mueca. —Yo igual. No soy fan de los disfraces. Pero es por una buena causa, así que será divertido.—comento. —Si..—noto que me observa de reojo y sonríe. —¿Qué?.—cuestiono. Sé que me quiere decir algo, pero no se atreve a hacerlo. —¿Qué de qué?—se hace la desentendida. —Dime lo que sea que quieras decirme. —No es nada.—la observo elevando una ceja.—De acuerdo. ¿Te molestó que hablara de la novia de Ethan?—yo suelto una carcajada. —¿Qué? Ni siquiera es su novia.—digo.—Lleva una sola semana aquí, es imposible que tenga una novia. —¿Por qué dices eso? Quizás ella sí es su novia. El hecho de que lleve aquí tan solo una semana, no es impedimento.—lo defiende. —Es muy pronto. —Quizás fue amor a primera vista. Solo bastan unos segundos para sentir atracción por alguien más. —Como sea. Si es su novia, bien por él. —Si, bien por él. Eso no te molesta, ¿No?.—yo niego.—Parece lo contrario. —No me molesta. Me alegro por él. —Entonces avísale a tú cara. Porque parece que quisieras golpear algo en éste momento.—yo ruedo los ojos.—Solo no vayas a golpear a Ruby. Mi bebé es sagrado.—siempre poniendo el pecho por su auto. Llegamos a la primera tienda. Ella estaciona el auto y nos bajamos de él. —Bien. Veamos que encontramos por aquí.—Taylor entrelaza su brazo con el mío y caminamos hacia la tienda. Al entrar, un chico nos recibe con una sonrisa en su rostro. —Buen día. Bienvenidas a Gina's Boutique. ¿En qué las puedo ayudar?.—pregunta, amable. —Hola. Estamos buscando disfraces para una fiesta, de la Universidad.—habla mi amiga. —Tenemos una sección de disfraces, completamente nueva y renovada.—nos hace un ademán para que lo sigamos, a lo largo de la tienda— Pueden revisar y escoger el que más les guste. Y probarse también—llegamos y sonrío al ver la cantidad de disfraces que hay.—Los vestidores se encuentran ahí.—señala a un lado de nosotras.—Y si tienen alguna consulta, pueden buscarme en la recepción. —Muchas gracias.—le agradezco. Él se retira y yo observo a mi amiga, quién está maravillada. —Creo que aquí encontraremos lo que buscamos.—dice ella. —Comencemos de una vez.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD