Maddison P.o.V —¿Por qué esa cara, Maddie?. ¿Cuándo dejarás esa botella?—cuestiona mi madre, mientras que yo permanezco sentada en el sofá, bebiendo una botella de alcohol de las que había traído de la tienda. —¿Cómo estuvo la barbacoa?—pregunto, sonriendo. —¿Qué te sucede? No has salido. Ni siquiera comiste.—me regaña. —Ya, mamá. No tengo hambre.—miento. Realmente no quiero ver la cara de Camelia, y tampoco la de Ethan.—Ve con los demás, yo estoy tranquila aquí. —subo los pies al sofá y lleno mi copa. —Tú no eres de beber tanto, y menos aquí en la casa.—dice.—Algo no anda bien contigo. —Me levanté con ganas de beber alcohol. Es todo.—elevo mis hombros y le soy un sorbo. —Iré a ver a los demás, y luego hablaremos las dos.—me advierte. Sale de la sala y yo suspiro. Decidí quedarme

