25
Al llegar a casa de los señores Beaumont Mel mira a su tío en la entrada de la casa acompañado de Derek. Entrecerró sus ojos para ver si era cierto. No lleva los lentes puestos y puede que su vista le esté haciendo una mala jugada. Pero su vista no le está fallando son su tío y Derek ambos con trajes negros. Se quita el cinturón a toda prisa y baja del auto. Camina hasta ellos. Están parados en la puerta hablando con alguien que Mel no logra distinguir
– ¿tío Tom, Derek?
– Mel. Oh por Dios te he estado llamando y no contestabas ninguna de mis llamadas
– lo… lo siento. Tío es que… he mi teléfono no sé dónde lo deje
– ¿estás bien? – dice su tío mientras la envuelve en sus brazos. Mel esconde su cabeza en el pecho de Tom y suspira fuerte. Para no desmoronarse nuevamente
– lo intento – dice mientras se separa
– Mel yo de verdad lo siento mucho – dice Derek dándole un abrazo también
– muchas gracias Derek. Siento haberme venido así sin decir nada
– no. Está bien. Entiendo –
Mel siente como una mano se posa en su cintura. Se sobresalta y levanta la mirada. Es Felipe que ve a Tom y a Derek con cara de muy pocos amigos. Con delicadeza Felipe la acerca a su cuerpo
– ejem…. Felipe. Él es mi tío Tomy Scott – dice señalando a Tom – y él es Derek Evans. Derek. Tío. Él es Felipe Beaumont el hermano de Theo
– un gusto señor Scott. Soy Felipe – dice Felipe extendiéndole la mano a Tom
– un gusto Felipe. Soy Tom. Lamento mucho lo de tu padre
– gracias por venir. Un gusto señor Evans – dice dándole la mano con recelo a Derek
– solo Derek por favor. También es un gusto conocerlo. Lamento mucho lo de su padre
– gracias. Por favor pasemos – dice señalando la puerta. Mel mira a Felipe que sigue con la mano puesta en su cintura. La casa sigue llena de personas. Mel recorre el lugar con la mirada en busca de Theo. Y lo ve a lo lejos hablando con unas personas
– tengo que ver a mi madre – dice Felipe muy cerca de su oído
– Está bien – dice ella levantando la cabeza para encontrarse con su ojos café dorado. Felipe camina en medio de las personas. Y Mel camina hasta Theo
– Hola
– en dónde estabas
– resolviendo algunas cosas
– tu madre está aquí
– ¿mi madre? ¿Qué hace aquí? – Pregunta con rapidez y con la voz temblorosa
– ha venido a dar sus condolencias. Que hipócrita es – Sienna Miller es la última persona sobre la tierra a quien le doliera la muerte del señor Beaumont. Ella y Cedric habían tenido algunos enfrentamientos en el pasado. Él no estaba de acuerdo con la forma en la Sienna trataba y castigaba a Mel
– ¿en dónde esta?
– En la otra sala
– ya vuelvo
– Mel espera. Te acompaño
– no. Estaré bien. Tú tienes que ir con tu madre y con tu hermano
– ¿Felipe está aquí?
– sí. Theo por favor no seas tan duro con él. También está sufriendo. Y te necesita a ti y a tu madre
– Bien – dice soltando un bufido
– has sido muy fuerte Theo. El señor Beaumont estaría muy orgulloso – dice Mel acariciando su mejilla. Los ojos de Theo se vuelven vidriosos
– Iré con mama – Mel asiente y ambos se marchan.
Mientras camina a la otra sala en medio de las personas. Su corazón late desbocado. Su madre no es la mujer más amable de este mundo. Y no soportaba a Cedric . Mel había visto varias de sus discusiones y siempre Cedric callaba a su madre amenazándola con decir la verdad de todo. Ella siempre quiso saber cuál era esa verdad que siempre que el señor Beaumont la mencionaba su madre se callaba y sus ojos se llenaban de miedo. Durante un tiempo la dejo tranquila luego de que Cedric la amenazara varias veces. Al llegar a la otra sala encuentra a su madre de piernas cruzadas en un gran sillón blanco la chimenea está encendida y la sala está completamente vacía. Estar en un lugar solo y encerrado con su madre no es una de las cosas que más le gustan. Un escalofrió recorre todo su cuerpo. Pero ella trata de ocultar el miedo. Se yergue. Toma aire y levanta la cabeza
– ¿mama? – la mujer voltea al oír la voz de Mel. Se pone de pie. Sienna es una mujer alta de ojos azules y piel blanca. Cabellos corto y de color castaño. Mel la mira de arriba abajo. Lleva puesto un traje de falda de tubo y chaqueta azul marino. Y una camisa azul cielo. Tacones negros
– Melanie. Siento mucho lo del viejo Cedric – la voz de su madre suena orgullosa e hipócrita
– ¿Qué haces aquí?
– Melanie que pregunta es esa. El hecho de que Cedric y yo no nos hayamos llevado muy bien. No quiere decir que me alegra su muerte. De hecho todo lo contrario. Cedric fue muy bueno contigo. Y si le pasa algo a alguien que sea bueno con mi pequeña me afecta – > Mel mira a su madre con una ceja encarnada. Ella no puede creer que sea tan despiadada y fría. La escucho varias veces decir que Cedric Beaumont no era más que un bastardo ingles que metían sus narices en donde no le convenía
– ya claro. Te afecta tanto que siempre buscabas una oportunidad para ofenderlo
– Melanie por favor. No empecemos otra vez. Estoy de muy buen humor. Y no queremos dañar la memoria del gran Cedric Beaumont. Delante de su viuda e hijos –
>
– supe que estuviste en casa de tus abuelos. No me dijiste nada
– no tenía porque hacerlo. Soy lo bastante mayor como para ir a donde yo quiera sin tener que decirte nada – el rostro de Sienna cambia al oír las palabras de Melanie. Se acerca a ella y la toma por el brazo con fuerza. Y la estremece. Para luego acercar su cara a la de ella. Melanie abre los ojos como platos al ver la reacción de su madre. Pone su mano sobre la de su madre para que afloje el fuerte agarre
– recuerdas lo que te hice la última vez que me hablaste así Melanie Scott. Eres tan impertinente como tu padre – dice soltándola con fuerza. Mel sigue con la mano en su brazo. La apretó con tanta fuerza que duele – cuéntame cómo están los exasperantes de tus abuelos
– ellos no son exasperantes. Y dudo mucho que te preocupe saber cómo están
– Me estás haciendo perder la paciencia Melanie – dice su madre entre dientes
– en dónde estabas. Estuviste casi dos semanas fuera
– no creo que eso te incumba Melanie. Pero ya que quieres saberlo. Estuve en Vancouver. Richard te envía sus saludos – la respiración de Melanie se vuelve entrecortada al oír ese nombre – no sabes de lo que te perdiste Melanie. Cuando no quisiste… bueno tu sabes – dice su madre moviendo las manos al aire y con una sonrisa malévola – Es tan bueno en lo que hace – el estómago de Mel comienza a dar vueltas y amenaza con soltar el jugo de naranja que tomo en casa de Felipe y todo lo que comió en Fargo – Ah por cierto te mando algo conmigo – dice su madre caminando hacia su bolso casando un sobre blanco
– No quiero nada de él – dice Melanie entre lágrimas y arcadas
– oh… no. claro que lo quieres. Yo siendo tú lo tomaría – amenaza su madre extendiendo en sobre hacia ella
– dije que no – dice Melanie entre dientes
– tómalo él dice que son bonitos recuerdos
– tengo recuerdos de Richard. Pero no son precisamente bonitos
– anda tómalo. De seguro es algo interesante –
Mel acerca sus manos al sobre. Y lo tomo mirando a su madre mientras sonríe. Al abrirlo. Su corazón de desboco y el aire de sus pulmones comenzó a faltar. Las ganas de vomitara se hicieron mucho más fuertes. Al mirar lo que traía el sobre. Eran fotos. De ella. Ese día. Amarrada a la cama de Richard. Desnuda e inconsciente
– me gustó tanto que hiera eso conmigo. No entiendo porque a ti no – dice su madre con una gran sonrisa. Su madre era una psicópata. Una completa loca. Como le hace eso. Se supone que es su hija. Los recuerdos en mente de Melanie. De ese día vuelven >
– eres… eres cruel. Como puedes hacerme esto – las fotos se caen al suelo. Y ya Mel no puede contenerlo más. Tapa su boca con ambas manos. Rogando poder llegar al baño. Corre pero en detenida por un fuerte golpe. Se ha tropezado con alguien
– Melanie. Que sucede está todo bien – niega con la cabeza. Pero ya no puede contenerlo más y vomita vallando todo el traje de Felipe de vomito
– Mierda – gruñe. Ella también está toda vallada en vomito. Y llorando. Se siente tan avergonzada. Mira la cara de Felipe y la de su madre. > mira hacia la puerta desea salir corriendo. Luego mira a Felipe que sigue todos sus movimientos con la mirada
– Oh por Dios que ha sucedido – nana Nubi se tapa la boca con ambas manos
– nana Nubi trae por favor toallas para limpiar esto y ropa para que Melanie se cambie. Rápido por favor
– ¡no! – Grita Mel desesperada no quiere que nadie la mire sin ropa – no quiero que nadie me vea por favor – Felipe la mira con las cejas encarnadas
– ya deja de ser la victima Melanie. Y cámbiate de ropa ya que te vez asquerosa – le dice su madre con una mirada de asco
– ¿Quién es usted? – Pregunta Felipe molesto ante la forma tan despectiva en que le hablado a Melanie
– Soy su madre – Felipe ve a Melanie que está temblando y con la cabeza abajo
– ¿Qué está sucediendo aquí? Por Dios Mel linda estas bien – Adriana entra a la sala acompañada de Theo
– Adriana querida mi más sentido pésame
– ¿Qué haces en mi casa Sienna?
– Vine a dar mis condolencias y a entregarle un regalo a mi hija que le envió un viejo amigo – Theo miro a Mel y luego al piso. Frunció el ceño al ver las fotos regadas en el piso
– no las mires por favor. Que no las vea nadie – pide Mel rápidamente
– lárgate de mi casa. Ahora mismo – pide Theo mientras las señala
– Melanie nos vamos – ordena la mujer
– ella no irá contigo a ninguna parte
– escúchame bien Melanie Scott si salgo por esa puerta no contaras conmigo nunca más. Me has entendido – Mel sigue temblando. Pero da un paso. Ella no tiene a donde ir. Su madre es todo lo que tiene
– no te muevas Mel
– Tom tan inoportuno como siempre
– lárgate de aquí Sienna. Dejaras a Melanie en paz. Si Bryce supiera como tratas a Mel. Te aseguro…
– tú no tienes nada que asegurar. El bastardo de tu hermano se fue hace quince años. Y yo sola he cuidado de Melanie sin la ayuda de nadie. Solo he tratado de que no sea un pusilánime como su padre
– ¡largo de mi casa ahora! – Dice Adriana
– Melanie es tu última oportunidad – Mel no para de llorar. No es capaz de decir ni hacer nada. Su mente solo funciona para las fotos que están regadas en el suelo
– bien. Perfecto. Todos ellos te harán daño Melanie. Y cuando lo hagan entonces volverás a mi arrepentida – dice tomando sus cosas. Y saliendo del salón
– Oh… Mel linda estas bien – dice Adriana mientras levanta su rostro
– Necesito… ir al baño – Mel sale a toda prisa del salón. Y entra al primer baño que ve cerrando la puerta con seguro. Abre la llave del agua y entra a la ducha con el vestido puesto. Se arrastra por la pared de azulejos. Mientras el agua cae sobre su cabeza. Y a la vez opaca el fuerte sonido de sus sollozos. Lleva sus piernas a su pecho y luego se tira al piso haciéndose un ovillo en el suelo de la ducha del baño
Mientras que en la sala las cuatro personas habían quedado estaban consternados con lo que acaba de pasar
– Qué diablos es lo que acaba de suceder – pregunta Felipe mientras voltea a mirarlos a todos
– eso no es algo que te incumba Felipe
– ¡maldita sea Theo! Claro que me incumbe que acaso no la viste. Se vomito encima. Y estaba temblando. Y esa mujer que se hace llamar su madre es…
– es una desgraciada sin corazón. Eso es lo que es – Theo se acerca con cuidado hasta las fotos que están regadas en el piso
– no creo que Melanie quiera que las miremos
– se llama Mel. Y claro que no las veré – Theo toma las fotos y las guarda en el sobre sin mirar ninguna de ellas. Aún recuerda el día que encontró a Mel y como la encontró. Como las cicatrices no querían borrarse de sus muñecas. Y lo que le hizo su madre
– Señora perdón por tardar tanto – dice nana Nubi con los ojos llenos de lagrimas
– no. Está bien Nubi. No te preocupes
– si el señor estuviera aquí. No hubiera dejado que esa malvada mujer. Que se hace llamar su madre le hiciera eso
– ¿en dónde está Mel?
– Escuche el agua del baño cerca de la cocina correr
– ¡mierda! Mama recuerdas lo que paso la última vez que se encerró en un baño –
Theo sale corriendo a toda prisa de la sala. Vamos Mel no me hagas esto de nuevo. Repite el mantra en su cabeza una y otra vez. Mientras que. Su madre. Su hermano. Y Tom lo siguen hasta el baño
– Mel abre la puerta por favor – toca con fuerza
– Mel vamos abre la puerta – ante varios intentos sin respuesta el control de Theo comienza a fallar – ¡MIERDA! – Dice golpeado la puerta y jalando después sus cabellos
– nana Nubi hay llaves de este baño
– sí. Las tengo con las demás llaves de la casa
– ve por ellas rápido por favor – la anciana sale a toda prisa
– Mel por favor. Te lo suplico. No me hagas esto otra vez. No ahora. Abre la puerta. Por favor ábrela – suplica Theo como último intento
– Aquí están – dice la mujer moviendo las llaves en el aire. Theo las toma a toda prisa. Y quita el seguro de la puerta. Al mirar a Mel tirada en el suelo. Su corazón parece que va a salirse de su pecho
– esta helada. Pero tiene pulso
– Theo. Hijo solo hay que quitarle esa ropa y hacerla entrar en calor
– mama dijo que no quería que nadie la viera
– entonces yo lo hare. Felipe cámbiate de ropa. Y haz que me lleven a la habitación un té Irish Breakfast
– Bien – dice Felipe entre gruñidos. Al mirar a Mel tan indefensa tirada en el piso del baño. Quiso ir por su madre. Y estrangularla. Buscar también al hombre que le había hecho eso. Y matarlo con sus propias manos sin tener piedad de el
– tengo su ropa en mi auto iré por ella – dice Tom saliendo a toda prisa del baño
Adriana ha cambiado a Mel de ropa. Tomo de su maleta unos pantalones de pijama rosa y un jersey azul. Y la ha envuelto en varias mantas para que entre en calor
– Mama ella está bien – dice Theo mientras entra al cuarto
– lo está hijo. Es solo que todo lo que sucedió volvió a su mente al ver esas fotografías y su reacción no fue muy buen
– maldita mujer. Hija de perra – apesta Theo con las manos en la cintura. La puerta vuelve a abrirse y aparece Felipe con ropa limpia. Y él té en sus manos
– aquí está el té
– gracias Felipe
– Felipe que fue lo que sucedió
– no lo sé Theo. Entre porque vi de lejos a la madre de Melanie darle algo y la cara que puso ella. Pero al llegar ya las fotos estaban en el suelo y se vomito ¿qué diablos es lo que sucede? Porque reacciono así
– no creo que sea algo que nos incumba contarte. Al menos no a nosotros. Si ella quiere lo compartirá contigo lo hará en su momento
– Richard por favor no – se queja Mel mientras duerme. Se remueve con fuerza debajo de las sabanas tratando de liberarse
– Melanie. Tranquila. Soy yo Adriana tranquila – dice la mujer acariciando su cabello. Mel abre los ojos poco a poco. Y parpadea varias veces antes de abrirlos por completo. Unas lágrimas se escapan – tranquila linda todo está bien
– ella dijo que él me había enviado lago. Que eran un bonito recuerdo. Cuando las vi no pude contenerme. Son espantosas – repito a toda prisa varias veces con los ojos cerrados
– hay que sacarla de aquí. Me la llevare a mi casa. Su madre no sabe en donde vivo. Y así podrá estar tranquila un poco
– hay demasiadas personas en la casa
– Podemos sacarla por la puerta de la cocina – Adriana asintió y Felipe tomo a Mel en brazos. Al mirar como ella se acurrucaba en sus brazos y escondía la cabeza en su pecho. Su corazón quiso protegerla a toda costa > la metió al auto y le puso el cinturón de seguridad. Mel seguía dormida. Pero en sus sueños pronunciaba cosas. No dejaba de hablar de una cama. Y de suplicar ayuda. También decía que no quería más medicamentos. Y ni más inyecciones – me portare bien mama. Lo prometo pero ya basta – dijo tapando sus oídos. Y llevando sus rodillas al pecho
Al llegar al departamento. Felipe la llevo hasta su cuarto. Y la metió en la cama. La cubrió muy bien. Y se acostó a su lado. Abrazándola. Durante la noche Mel se había despertado varias veces sobresaltada diciendo el nombre de Richard. De su madre. Las fotografías. E incluso nombrando a su padre.