capitulo 15

1957 Words
15   Sabe que se emborracho con su hermano y sus amigos. Y que luego condujo hasta casa de Mel para llevar a los chicos. Recuerda la casa de Mel y haber estado acostado en un mueble. Pero no recuerda más. Sino a Mel con él en el ascensor hacia su casa. Y su exquisito olor a manzanas y coco. Recuerda haber vomitado y luego con ayuda de Mel haberse acostado nuevamente. Y el sueño que tuvo. > se levanta a toda prisa. Se quita la camisa el calor lo está matando. Y ni siquiera sabe porque hay tanto calor. Camina hacia la sala. Y ve las cosas de Mel pero no a Mel. Regresa nuevamente al pasillo. Y ve que la luz de su despacho está encendida camina a toda prisa. Y al abrir la puerta se encuentra a Mel de espalda. Quien al escuchar la puerta abrirse se ha volteado. Felipe mira el libro que tiene en sus manos y la fotografía también. Ve luego su cara que está llena de pánico. Pero el está furioso. No le gusta que nadie entre a ese lugar. Odia que toques sus cosas. Y más las cosas que guarda en ese estante – Felipe… los siento yo…. Estaba – dice Mel tartamudeando. Muy nerviosa trata de meter la fotografía nuevamente en el libro pero se le cae de las manos. Se arrodilla para tomarlo – ¡NO! – le grita Felipe. Que la toma por el brazo. Con fuerza y la levanta. Mel cubre su cara con ambas manos y se encoje. En la espera del golpe. Ya ha visto la misma furia que está en la cara de Felipe en la cara de su madre. Muchas veces y ese día también, en el hospital delante de todos. Felipe la mira con el ceño fruncido cuando se tapa la cara. Como para cubrirse. La suelta y Mel abre los ojos poco a poco. Y quita sus manos de la cara. En sus ojos hay pánico – no puedes entrar aquí. NUNCA. Acaso no tienes modales. Uno no llega a la casa de una persona. Y se mete a su despacho a husmear en sus cosas. – le apesta Felipe con dureza. Mel baja la mirada. Y unas lágrimas corren por sus mejillas – lo siento… mi intención no era molestarte – dice con la voz quebrada – no me interesa. Cual era o no tu intención. Solo no entres aquí. Nunca. – Mel sale a toda prisa de aquel lugar. Llega a la sala y toma sus cosas > > Mel entra al ascensor a toda prisa. Y limpia sus lágrimas. Pero recuerda que no tiene como irse. Ella ha venido en el carro de él. Sale a la calle a toda prisa. Revisa su cartera para ver si tiene suficiente dinero para tomar un taxi de regreso a casa. Felipe recoge las cosas del piso. Y guarda la fotografía nuevamente en su lugar. Mete el libro en el estante y cierra la pequeña puerta con llave. Sale hasta la sala pero no ve las cosas de Melanie por ninguna parte y la puerta está abierta – ¡mierda! – > > le reprochan sus pensamientos. Felipe toma las llaves de su auto a toda prisa. Baja hasta el estacionamiento. Y ve su auto en un lugar que no es el suyo. Entra a toda prisa. > se frota los ojos para aclaras su visión. Sigue algo dormido y muy borracho. Da la vuelta en la esquina del edificio. Y ve a Mel caminado a toda prisa. Lleva las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta. Y el viento mueve su larga cabellera. Esta mirando hacia atrás. Como cerciorándose de que no la sigan. De que el no la siga. Felipe detiene el auto a toda prisa al lado de Mel. Quien se sobresalta al mirar e auto. Y camina aún más rápido. Felipe baja del auto – Melanie – la llama. Melanie sigue caminado sin voltear. Felipe cierra la puerta de auto. Y corre tras ella. Al llegar a su lado la toma por el brazo y la detiene – Melanie detente por favor – suéltame. No me toques – dice ella soltándose bruscamente de su agarre. Felipe la suelta con delicadeza.  Y detalla su rostro. Va con los ojos muy rojos y sus mejillas extremadamente sonrojadas. Su piel mestiza no puede esconder cuando se sonroja – Melanie. Por favor regresa. Hablemos – pide al en tono de ruego – yo no tengo nada que hablar con usted. Así que si me disculpa. Tengo que buscar la manera de cómo regresar a mi casa – dice volteándose y volviendo a caminar – Melanie. He dicho que pares – le grita. Mel se detiene en seco al oír ese grito que produjo en ella más miedo – Por favor permite que te lleve – vuelve a suplicarle Felipe – aléjese de mi o juro por Dios que llamare a la policía – dice sin voltearse a mirarlo. Felipe no insiste y Mel contundía caminado. Felipe regresa al auto. Entra y tira la puerta. Pega la frente del volante. Y tira de su cabello con fuerza gruñendo – MIERDA. MIERDA. MIERDA. Acabas de joderlo todo Felipe – pone el auto en marcha y regresa a casa. Melanie ha logrado conseguir un taxi. Seca constantemente sus lágrimas que no dejan de salir. Al llegar a casa de detiene junto a la puerta. Seca muy bien sus lágrimas. Si sus amigos la ven así. Preguntaran que sucedió. Y tendrá que contarles todo lo que ha venido sucediendo en esas dos semanas entre Felipe y ella. Así que hace lo posible para disimular que ha estado llorando a cantaros. Saca en polvo para la cara de su bolso. Y se pone un poco para tapas el rastro de las lágrimas. Toma aire y luego lo bota y entra a la casa. Escucha risas que vienen desde la cocina. Al llegar encuentra a los chicos soltando carcajadas por las ocurrencias de lucí. Que esta parada en medio de la barra de desayuno. Contándoles a todos como había un perrito llorando la noche anterior en casa de Theo. Y Beth no la dejo ir a ayudarlo. Diciendo que él estaba más que bien y que no necesitaba ayuda. Los chicos están muertos de risas. Porque saben que no hubo ningún perrito. Si no que era Mely gimiendo por causa de tomy – Mel hola – grita la pequeña al verla. Y camina hacia ella con los brazos abiertos – Hola pequeña lucí – le dice Mel recibiéndola en sus brazos y acariciando su cabello – Mel hola – dice Noah apenado – hola Noah. Theo y Michael – les dice en tono de regaño – Mel enserio lo sentimos – lo sé nadie hace el ridículo que ustedes hicieron esta mañana – dice apretando los labios para contener la risa – solo no se vuelvan a meter en problemas por favor – no puedo prometerte eso pero lo intentaremos – dice Theo con una gran sonrisa – Que tal Felipe – pregunta Mely. El corazón de Mel se encoge al oír el nombre de Felipe. Y por todo lo que paso. Y las ganas de volver a llorar regresan a ella – el…. Está bien. Dormido creo – dice como si no le importaran. Pero esas palabras fueron amargas a su paladar cuando las pronuncio – bien. Chicas les tenemos una gran noticia – dice Michael – a ver con que nos sorprenden ahora – dice Beth con sarcasmo – nuestro viaje será a Amalfi Italia – dice con gran emoción – chicos eso es fabuloso Amalfi es preciosa – dice Beth –  saldremos. Dos días después de la graduación. Los chicos y yo ya lo hemos arreglado todo. No hay de qué preocuparse – dice Theo – y lo más importante es ¡que celebraremos el cumpleaños de Mel en Amalfi! – Grita Noah con emoción – chicos será increíble. No las pasaremos genial – dice Mely Mel solo escucha sin decir nada. De verdad la emociona mucho salir de viaje con sus amigos. Pero su corazón no deja de doler. Y su mente no deja de pensar en Felipe – Mel… ¡VAMOS! ¿Mel qué pasa? Te he preguntado Qué te parece el destino de nuestras vacaciones – Increíble la verdad – se limita a decir – se que no te gusta mucho celebrar tu cumpleaños. Pero te prometo que este será genial – Mel asiente con una sonrisa muy fingida. No tiene muy buenos recuerdos de su cumpleaños. A Mel no le entusiasma mucho la idea de celebrar su cumpleaños. Pero sus amigos se esfuerzan cada año desde que la conocen para que ese día sea el mejor. Y ella trata por todo los medios de no hacerlos sentir mal – bien chicas que tal comida hindú – pregunta Michael. Todos asientes y se dedican a pedir.   Luego de comer. Los chicos decidieron que se irían a sus casas. Mel les pidió que se quedaran. Pero dentro de ella en realidad quería estar sola para poder llorar sin tener que explicarle a nadie porque o por quien estaba llorando. Luego de despedir a los chicos. Camino hasta la bodega de vino y tomo el primero que vio. Ella no sabe mucho sobre esas cosas. Solo lo que Theo le ha explicado. Sube a su cuarto. Se tira en el piso. Destapa el vino. Y le da un trago. Las lágrimas salen. Como si el vino hubiera sido el factor activador de ellas. Y Mel no para de pensar en la cara de Felipe. Sus ojos oscuros y su ceño fruncido. Y su perfecta boca gritándole que no entrara más a ese lugar > >  ha dejado su celular en la sobre la cama y no deja de sonar. Son llamadas y mensajes de Felipe. Mel se levanta tambaleándose. Ya el vino ha causado algo de efecto en ella. Le da otro trago a la botella de vino. Uno muy largo. Tanto que hasta ella misma se impresiona. Toma el celular en sus manos. Que suena y en la pantalla aparece el nombre de Felipe – no te contestare no lo hare – dice con la voz quebrada. Y sus ojos cristalizados otra vez – a quien engaño. Me muero por escuchar tu voz tan sexy  decirme que lo siento – dice llorando. Pero ahora no sabe si es por el dolor o tan solo es un efecto segundario del vino – pero no lo hare. Fuiste muy grosero Felipe. Me gritaste. En casa de Theo dijiste que querías que me fuera. Así que ahora púdrete – dice tirando el teléfono a un lado de la cama. Para luego caer ella encima de él y quedar completamente dormida. Felipe no ha dejado de llamar a MEL. > Felipe sigue llamando pero lo manda al buzón Mel contesta el teléfono por favor. O juro que iré hasta tu casa y no me va a importar que este mi hermano ahí. Le deja un mensaje. Varios mensajes de voz. Y muchos de texto e infinidades de llamadas pero ninguno. Es respondido.
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