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– bueno. Solo espero que no hayan subastado en línea otros de los pares de zapatos de Mely. Porque esta vez si los matara –
Los chicos hace algunos años quisieron jugarle una pequeña broma a Mely. Y robaron un par de zapatos que se había comprado cuando fue de vacaciones a parís. Los tomaron y los subastaron en línea. Mely casi los mata a los tres. Luego tuvieron que conseguir unos iguales para ella. Porque no dejaba de llorar y se rehusaba a hablarles
– no Mel tranquila. Escuchar a Mely llorar es una puta tortura – dice Noah
– Mel en donde está el c*****o de mi hermano
– está arriba cambiándose. Lucí quería hacerle una broma a Beth y termino haciéndosela a él por equivocación. Mancho su camisa con pintura para niños
– adoro a esa niña – dijo Theo con una gran sonrisa
– Chicos ya vengan – grito Beth desde la cocina
– por favor Mel recupérate rápido. Estoy harto del cuscús y el pollo de Beth – dijo Noah. Mel lo mira y sonríe. Y Caminan hasta la cocina
– Mel de diablos haces aquí abajo
– Mely vine a comer con ustedes
– en donde está el engendro del demonio de mi hermana
– Beth ella no es ningún engendro del demonio. Y está arriba dormida
– y Felipe comerá con nosotros
– sí. Y luego cambiare los vendajes de Melanie – dice caminando hacia ellos
– Que has preparado para nosotros hoy Beth – pregunta Theo
– cuscús y filetes de res con vegetales en salsa de soya
– Oh Dios… moriré por sobredosis de cuscús – dice Noah levantando las manos al cielo. Mientras los demás chicos reprimen la risa. Les da miedo que Beth les lance un cuchillo
– Noah para la cena podrás deleitarnos con tus fabulosas recetas
– no… creo que me quedare con el cuscús de Beth – dice Michael
– preparare una ensalada de aguacate – dice Mel
– ¡Sí! – dicen los chicos al mismo tiempo
– ¡No! – dicen las chicas
– vamos. No hay nada que el aguacate no pueda resolver
– No pega con la comida – dice Beth
– nada pega con tu cuscús – dice Noah
– Noah. Juro por Dios que la próxima vez que te quejes de mi comida. Comerás arena para gatos
– es lo mismo que comer tu cuscús
– ¡NOAH!
– está bien chicos calma. Preparare la ensalada y un buen vino lo resolverá todo ya verán
Mel se levanta y Theo la sigue. Saca de la nevera. Tomates. Cebolla. Lechuga romana. Cilantro. Aguacate. Mostaza. Aceite de oliva. Salsa de soya y pimienta. Y prepara ensalada como para un batallón de guerreros hambrientos. Los chicos comen como fieras. Y cuando no lo hacen a tiempo o no quedan satisfechos son aún peores
– bien ya está. Pongan la mesa por favor
– Mel prepare para ti crema de ahuyama y ajo – Mel ama las cremas de Beth. Aún no ha aprendido a hacer ninguna. Y las que ha intentado no le quedan ni la mitad de bien
– amo tus cremas Beth
– también hay jugo de frambuesa
– y…
– nada de gelatina
– ahora te amo más –
Al ya estar la mesa lista. Todos toman asiento. Y cada quien sirve a su gusto. Mel se lleva una cuchara de la crema que preparo Beth para ella. Cierra los ojos para saborearla. Y retira la cuchara con mucho cuidado de su boca. En los pantalones de Felipe algo se sacude > > la visión de Mel lamiendo la cucharilla ha sido la imagen más erótica que ha visto Felipe en su vida
– Beth esta deliciosa – dice Mel con una gran sonrisa
– Mel te diré lo que esta delicioso. Es esta fabulosa ensalada con esta carne – dice Noah con la boca llena de comida
– Alimento a bestias – dijo Beth
– vez Beth deberías decirle a Mel que te de clases de cocina. Sin esta ensalada. Esta comida seria solo. Arena para gatos con carne y vegetales
– Dios Michael juro que si no te callas te matare – le dijo Beth asesinándolo con la mirada
– chicos ya déjenla en paz. La pobre no ha tenido sexo en meses y además tiene la regla – dice Mely
– debí saberlo. Además, Beth creo que naciste con la regla – dice Theo
– Maldita sea qué diablos es lo que les sucede hoy – grito Beth con la voz temblorosa. Los chicos al ver que está a punto de llorar. Se calman. De hecho, se preocupan Beth no es de llorar. Al menos no por bobadas. Ellos saben que se pone sensible con su periodo, pero jamás llora
– Beth que sucede – pregunta Michael
– vamos Beth cuéntanos – dice ahora Noah
– lamentamos lo de la comida. Solo jugábamos sabes que amamos tu comida
– no es por la puta comida. Sé que ustedes comen hasta de la basura. Y también sé que mi cuscús es fabuloso
– no. No lo es – dijo Noah
– Noah ya cierra la puta boca – le dijo Mely
– esta mañana cuando fui a buscar a lucí. Encontré a mis padres peleando delante de lucí. La perra de mi madre le estaba echando en cara a mi padre que su cuerpo es un puto mapa por su culpa. Dijo que tenernos a lucí y a mi habían desfigurado su cuerpo. Lucí estaba llorando. Papa solo decía que lo sentía y que él la amaba así. La muy perra tubo el descaro de decirle que lo había estado engañando con el tío Larry y que quería el divorcio. Por eso tomé a lucí y la traje conmigo –
Beth tapo su cara con ambas manos y comenzó a llorar. No sabía qué hacer. Esta desesperada. Sus padres habían estado casados por mucho tiempo, pero dos años después de nacer lucí. Las cosas cambiaron. Su madre comenzó a quejarse de su cuerpo y sus estrías. No dormía en casa. Nunca estaba para lucí. Que solo era una niña. No se lo había contado a los chicos. Porque no tenía el valor para decir en voz alta que su familia se estaba viniendo a pedazos
–lucí me conto que discutieron un día y mama se la llevo. Durmieron en un motel. Y dijo que mama había tomado. Y que un hombre que no conocía había dormido con ellas. Me dijo que el señor no tenía ropa. Y la había tocado y que mi mama solo estaba durmiendo. No quiero llevarla a casa, quiero que se quede conmigo. Pero esta pequeña y mis cuentas. Papa las congelara hasta después del divorcio. Mama quiere quedarse con lucí. Pero no lo permitiré. Es una maldita alcohólica
– matare a ese hijo de perra – dijo Michael
– Beth por que no dijiste nada antes
– Noah no quería preocuparlos con mis problemas
– Beth no son tus problemas. Son los problemas de todos. Y si a lucí le pasa algo no, no los podremos perdonar. Ella no solo es tu hermana es nuestra también – dijo Theo
– vamos chicos. No pueden mantenernos a ambas
– claro que podemos. Te enviare dinero desde Irlanda y si tengo que quedarme para protegerte lo hare. Que se joda mi padre. lucí y tu son más importantes
– Beth mírame – pidió Mel – lo resolveremos. ¿Sí? Te lo prometo. Lo resolveremos juntos. Recuerdas cuando me conocieron. Fue en el parque de la escuela. Me escondí ahí porque todos en la cafetería se estaban riendo de mí porque mi ropa estaba rota y olía mal. Tampoco llevaba comida ni dinero para comprarla. Pero tú y Theo. Y Mely. Y Noah. Y Michael. Me ayudaron. Recuerdas que tú y Mely llevaban ropa para mí. También llevabas loción y shampoo. Los chicos me llevaban almuerzo todos los días. Y me daban dinero para que comprara comida para cenar. Me regalaron libros y tú estuviste ahí siempre. Beth deja que hagamos lo mismo por ti. Deja que te ayudemos en esto. Yo no tenía a nadie. Solo a ustedes. Lucí nos tiene a todos nosotros
–esta… está bien
– te amamos Beth. No necesitamos a nadie solo a nosotros mismos – dijo Theo. Una vocecita se escucha desde la parte de arriba
– Beth. Mel, necesito bajar. No puedo sola
– Yo iré – Michael se levanta. Sube y regresa con la pequeña lucí en brazos. Lucí mira a todos. Pero se detiene cuando ve a Felipe
– hola señor. Perdón por su camisa. Puedo lavarla. Beth me regalo una lavadora para hacer la colada de la ropa de mis muñecas puedo meterla ahí si quiere – los chicos se echaron a reír. Lucí era la niña más tierna y dulce que habían visto
– podemos lavarla ahí ¿verdad Beth? – pregunto la pequeña
– oh… lucí ven acá – Beth la tomo en sus brazos y la sentó en su regazo
– me perdonara señor
– claro que te perdonare. Pero con una condición
– Cual – que me acompañes a comer un helado de chocolate – a lucí le brillaron los ojos
– ¿puedo ir Beth?
– claro que si
– mi hermana ha dicho que si
– bien entonces. Esta hecho. Iremos por un helado
– y pueden ir los demás también y mi novio Noah – los chicos casi se atragantan al escuchar a lucí decir eso
– si pueden ir todos. Pero creo que estas muy pequeña para tener novio
– no. Las princesas son novias de los príncipes. Y yo soy una princesa y Noah un príncipe. Me casare con Noah cuando sea mayor ¿cierto Noah?
– claro que sí. Eres la novia más bonita que he tenido
– bien señorita creo que ya has hablado mucho. Así que vamos a comer. Te prepare cuscús
– No… tu cuscús sabe a arena de gato – los chicos reventaron a reír con más fuerza
– quien te enseño eso
– Noah – dice lucí señalándolo
– lucí puedo darte de mí crema de mi ahuyama
– ¿la hizo Beth?
– sí y esta deliciosa
– sí. Me gustan las cremas que hace Beth
– entonces ven aquí conmigo
– no… creo que comeré al lado de Theo
– bien entonces ve con él –
Beth suelta a la pequeña y camina hasta donde Theo. Sube a la silla con cuidado y se sienta a su lado. Mel le pasa la crema de ahuyama y lucí comienza a comer. La cucharilla es demasiado grande para su manita. Al igual que para su boca. La crema se resbala por su boca llenado toda su carita. Manos y la ropa. Los chicos están totalmente perdidos en lo hermosa que se ve lucí. Esos pequeños momentos tan simples. Son para ellos los más felices de su vida. Son los momentos marcantes de recuerdos inolvidables. Los momentos creadores de felicidad. Verdadera felicidad. Tal vez algunos de ellos no habían tenido una hermosa infancia. No había tenido la familia que desearon siempre tener. Sus padres no habían sido los mejores padres de este mundo. Pero cada uno de ellos había guardado recuerdos inmemorables. Recuerdos que habían construido ellos como familia. Y querían construir esos recuerdos también para lucí. Estaban más que seguros. Que no eran los más calificados para eso. Pero aun así lo intentarían
– vamos hay que bañarte. Y alistarte para salir
– Beth lo hare yo no te preocupes. Tú deberías relajarte un poco
– gracias
– haber lucí vamos. Así te enseñare a subir esas escaleras –
Lucí subía las escaleras de su casa. Y la de la casa de sus abuelos. Pero las escaleras de la casa de Theo la aterraban
– bien lucí. Agárrate de la barandilla y sube con cuidado. Un pie primero y luego el otro. Como en tu casa –
Lucí lo hizo tal cual le dijo Mel. Tardaron un poco en llegar arriba. Una pequeña de cinco años aprendiendo a subir las escaleras. Y una herida de un pie. No estaba nada mal
– ahora a darte ese baño – nuevamente lucí en la bañera y Mel tarareando la misma canción.