La relación entre Nicolas y yo seguía desarrollándose a medida que pasaban los meses. A pesar de que habíamos llegado a un acuerdo de amistad y coexistencia, siempre había momentos en los que nuestras emociones salían a la superficie. Una de esas noches, mientras estábamos sentados en el porche trasero de la casa, surgió una conversación sincera. Lucia: (mirando al horizonte) Nicolas, a veces siento que hay un muro entre nosotros, como si todavía estuviéramos atrapados en ese contrato de matrimonio. Nicolas: (suspirando) Entiendo lo que dices, Lucia. Aunque hemos avanzado, es difícil dejar atrás totalmente el pasado. Lucia: (con sinceridad) Me duele saber que nunca volveremos a tener ese tipo de amor apasionado que alguna vez compartimos. Nicolas: (reflexionando) No puedo negar que tam

