"Lo estoy, lo estoy", nerviosa, pero no quiero seguir indagando sobre mis sospechas, ya que él podría darse cuenta de que algo no está bien. Cambio el tema y menciono: "Estoy nerviosa por la boda", lo cual es verdad. Él responde con cariño: "Tranquila, amor. Estoy aquí contigo". Nos envolvemos en una dulce discusión, pero mis pensamientos siguen siendo confusos. La tensión entre nosotros se disipa, y mientras discutimos, me pregunto si alguna vez sabré la verdad. Luego, en un instante, su sonrisa simpática desaparece, y se siente una tensión en el aire. Su seriedad me inquieta, aún más después de haber visto el teléfono. "Vamos a la empresa", comenta sin darme explicaciones y se pone de pie. "Pero, ¿por qué?", pregunto, aunque él no dice nada y parece ignorar mis preguntas. Él tom

