Meses atrás, me vi envuelta en una situación que nunca habría imaginado. Mi nombre es Lucía, y en aquel momento, mi vida estaba en una encrucijada que me llevó a tomar una decisión que cambiaría mi destino para siempre. Me había casado por contrato con un hombre llamado Nicolas. La boda fue un evento pomposo y ostentoso, como suelen ser estas cosas en los círculos sociales en los que nos movíamos. El lugar estaba decorado con flores exquisitas, las mesas estaban adornadas con elegancia, y los invitados vestían sus mejores galas. Todo parecía perfecto desde el exterior, pero en mi interior, me sentía atrapada y triste. El día de la boda, mientras me vestía con mi deslumbrante vestido blanco, miraba mi reflejo en el espejo. Mis amigas y familiares me rodeaban, emocionadas y felices, pero y

