Capítulo 7.

959 Words
Narra Ana. comencé a visualizar a todos, tenía la esperanza de ver nuevamente a Selena, pero a la que vi fue a ella, a Jessica, su peinado era diferente al de hace un año, se miraba muy feliz, o al menos lo aparentaba. —¡Jessica! —Grite comenzando a correr hacia donde estaba ella. Traté de esquivar a la gente lo más que pude, pero fue inútil, Jessica se había ido. —¿Qué pasa Ana? —Preguntó Eduardo acercándose a mí. —Mi hermana, ella estaba aquí —Dije. Por más que buscaba con la mirada por todos lados, ella ya no estaba, se había ido, ni siquiera me escuchó. —Ana, ¿Estás bien? —Preguntó Rosa acercándose a mí. —Ella estaba aquí, no sé que pasó, de pronto ya no —Dije. —Ana, tal vez la confundiste con alguien —Dijo Rosa. —No entiendo de qué hablan —Dijo Eduardo mirándonos raro. Tal vez Rosa tiene razón, no era ella. —De nada, ya no importa —Dije sonriendo. —Mira Rosa, él es Eduardo. —Un gusto Rosa —Dijo Eduardo sonriendo. —¿A quién buscabas? —Preguntó Eduardo. —A nadie, solo olvídalo, tenemos que irnos, después hablamos —Dije. Nos alejamos de Eduardo de poco a poco, todo esto es mucho, solo quiero encontrar a mi hermana, así podre acusar a Manuel, él no puede seguir haciendo daño a la gente, como si no hubiera un mañana, aunque sería mejor hacer justicia yo misma, como lo hice con Candice, eso es mejor. Narra Jessica. —¡Jessica! —Escuche que gritaron, no podía ver quien, pero la voz, esa voz yo la conozco. —¡Ana! —Exclamé, mi corazón comenzó a latir muy fuerte, estaba tan feliz. —Jessica, vámonos —Dijo Selena tomándome del brazo. —No, es Ana, ella está aquí —Dije. —¡Cállate y camina! —Exclamó Selena molesta. Ella comenzó a jalarme del brazo entre toda la gente, no podía entenderlo, ¿Por qué Selena no me dejo llegar hasta Ana? Selena me llevó a un costado de la cafetería, donde no había nadie quien pudiera vernos. —Lo siento Jess —Dijo ella. —Pero por el momento no puedes ver a tu hermana, si Manuel descubre que ellos están vivos, los matara. Selena tiene razón, Manuel y los demás piensan que están muertos, no puedo dejar que descubran que Ana está aquí. *** —¡Ana ayúdame! —Dije mientras miraba a Manuel, él se estaba acercando a mí. —No puede ser, creo que están muertos —Dijo Ariana. Mire a todos, todo estaba lleno de sangre, el conductor estaba estrellado contra el vidrio, Ana tenía mucha sangre en su cabeza, ella no puede estar muerta. Manuel me tomo de la pierna y me Jalisco, hasta quedar fuera del auto. —Bueno, al menos tendremos dos sirvientas —Dijo Henry riendo. —No podemos dejarlos —Dijo Selena asustada. —Ellos están muertos, dentro de algunos días los encontrarán. Ya nada tiene sentido, mi hermana está muerta, estaré sola, no quiero eso, la quiero mucho, siento mucho dejarte aquí Ana, pero no es mi decisión, es del estúpido de Manuel, el maldito creador de los 50 días. Manuel nos llevó hasta el camión, en él había mucho dinero. —Me alegra tanto que estén muertos —Mencionó Carlos riendo. —¡Cállate idiota! Eso no nos sirve, aún quedan algunos vivos, de seguro Candice ya está en la cárcel —Dijo Manuel. —¿La dejaremos ahí? —Preguntó Ariana. Pobre de Candice, la policía debió agarrarlos a todos, solo llevo al pobre de Pablo, el solo quería ayudar a Hanna, ahora pasará mucho tiempo en la cárcel. —No estúpida, regresaremos por ella, dentro de unos meses, no podemos arriesgarnos a que haya dicho algo de nosotros, luego comenzaremos de nuevo —Dijo Manuel para luego dirigir su mirada a mí y a Selena. —Con ustedes como administradoras. *** Narra Ana. —Tienes que hacer lo que te dicen Danna, ellos realmente pueden matarte —Dijo Rosa. —Ten por seguro que nosotras te ayudaremos, cuando llegues a conocer a los administradores, me tienes que decir si con ellos hay alguien que se llama Jessica, es mi hermana —Dije sonriendo. —Claro Ana, pero ¿Están seguras de que Sidney y Camila también juegan? —Pregunte. —Si, nosotras las vimos con uno de los administradores. En cualquier momento le puede llegar el mensaje a Danna, espero que Jessica si este con ellos. Al llegar la tarde, el mensaje llegó al celular de Danna, su administradora era Selena, ¡Dios mío! Ella ahora les ayuda. Rosa estaba igual de sorprendida que yo, espero Jessica no, no quiero que ella esté haciendo daño, como ellos hicieron con nosotros. Ella la quiere ver en un lugar específico de la escuela, creo que será el momento para saber si Jessica está con ellos, aunque creo que si. *** —Lamento que haya durado tan poco —Dije mientras se llevaban a mi victima en una ambulancia. Comencé a visualizar a las demás chicas, mis ojos se detuvieron en una en específico, Ana, maldita sea su amiga, ella estaría conmigo. —Serás tú —Dije en voz alta. —¿Decías algo? —Preguntó Danna, un par de veces he pensado en llevarla a ella, pero aun no. —No —Respondí y me alejé un poco. Al llegar la noche la miré otra vez, la vi caminando al lado de Nina, aún recuerdo a su amiga Jazmín, pronto iré por ti Nina, pero no hoy. Vengo por Silvia, tu amiga, mire que se despidieron, Silvia comenzó a caminar hacia donde estaba yo, cuando paso a mi lado solo sonreí, saque la jeringa de mí bolsillo, comencé a seguirla a una distancia promedio, no quería que se diera cuenta. —¡Silvia! —Exclame y ella se dio la vuelta mirándome fijamente. —¡Hola ... —Dije antes de encajar la jeringa en su cuello. —¿Qué es? La mire fijamente, se miraba asustada, después ella cayó al suelo, mire que intentaba ponerse de pie rápidamente, pero no pudo, gracias a ti Ana ahora sé que tipo de sedante debo utilizar, uno que actué más rápido, y que sea más potente. La tomé en mis brazos, lo bueno de esta escuela es que nadie anda merodeando a estas horas, la lleve a mi coche y la puse en el maletero. Narra Pablo. —Una cosa más antes de irnos —Mencionó Ariana. —¿Qué? —Pregunte confundido. —Iremos por Isaac —Dijo Ariana mostrándome una jeringa, esta tenía un líquido.  
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