Un diente, una televisión y una verdad. Parte 1. Pov Fedro. Mi cabeza duele a horrores, el maldito de Rodrigo se aprovechó de mi confianza, todo el poder que le di, solo lo uso para meterse en la cama de mi mujer. Las que deben estar preocupadas por mí, son mi verdadera familia, mi bella mujer e hijas, debo salir e ir por ellas, pero cuando quiero gritar miro a mi costado y un ramo de rosas blancas, que bien conozco me hace mirar a todos lados. En un estado de pánico porque sé de quiénes se trata, y son las malditas locas “las muñecas de la mafia”. Grito como un loco, dándome por fin cuenta de que mis manos y pies están atados a la cama. No sé cuánto tiempo pasa, que siento movimiento a fuera de la pieza en la que me encuentro, trato de agudizar el oído, ya que escucho voc

