Capitulo 4

1544 Words
Nos quedamos callados sin saber que decir hasta que se me ocurrió otra mentira. Sonreí nerviosa y respondí—Sucede que no soy esa clase de novias posesivas—digo sin mostrar nervios. —Entiendo— sin estar del todo convencido. —Eso de andar vigilando a tu novio no me va. —Lo mire fijamente a Nicolás que estaba serio escuchando todo. —Muy bien, muchacho hasta que por fin la pegaste con está preciosura—Le golpea el hombro en forma cariñosa. —Es verdad Hugo. Gracias— dice tímidamente. Hugo se retira a saludar a los otros jugadores, en verdad era una fiesta llena de celebridades con sus parejas. Todo un lujo desde el decorado del salón hasta la comida. Siento que Nicolás acerca su silla a mi lado, estira un brazo provocando abrazarme por arriba de los hombros—Asique no eres posesiva. Cada vez me sorprendes más y eso me gusta—susurra en mi oído. Lo alejo sacando sus manos de mí— No te equivoques. Solo lo hice por lastima, y que te quede claro no eres mi tipo— le guiño el ojo. —Quédate tranquila que el mío tampoco— contraataca. Como siempre nos peleábamos, furioso se levanto de la mesa tirando la servilleta arriba de la mesa. Lo sigo con la mirada, se lo notaba muy enojado como nunca y lo primero que se me ocurrió es dejarlo que le pase porque solo quería llamar la atención. Nicolás no se apareció en la cena igual ni me preocupe en buscarlo ya es grande y no era mi novio. Lo deje. Después de comer empezaba la fiesta la verdad, la música fuerte, la gente tomando y bailando pasándola bien. En cambio, yo estaba sentada jugando con mi vaso de vino. Emma se había acercado solo dos minutos a ver si estaba bien pero se fue con su pareja. Los miraba llevarse bien, bailaban se reían juntos se veía a lo lejos la química que había entre ellos. Al ver esas escenas me reía porque ella se notaba feliz y que nada importaba solo estaban los dos juntos. A lo que me acorde de Nicolás, no le quería hacer pasar una fea fiesta por pelotudeces de los dos asique me fui a buscarlo. Salgo por la entrada, me dirijo a su auto pero lo veo entretenido con una chica, abrazados y dándose besos. Lo que hice fue toser falsamente. Se giran y me miran —¿Qué quieres ahora?— pregunta enojado. —Te venia a ver si estabas enojado y aburrido, pero por lo que veo la estás pasando bien—Señalo a la mujer a su lado. —Bueno ya ves. Ahora vete adentro— se gira para volver a besar a su acompañante. Le toco el hombro con un dedo haciendo que se voltee a mirarme —Solo te aviso que me voy, ya no vale la pena que me quede— comienzo a caminar. —¡Oye!— grita. —¿Qué?—me doy vuelta y lo miro. Deja sola a su "amiguita" y corre hacia donde estaba— No te tienes que ir. Quédate—agitado. —Sabes Nicolás, me estaba haciendo pasar por tu novia creyendo que nadie quería venir contigo. Pero ahora tienes compañía, yo ya termine con el pacto. Asique que me voy—sigo caminando hasta la calle. Pero no puedo avanzar más porque note que me agarro con fuerza el brazo haciendo que frenará— Quédate —aprieta cada vez más fuerte mi brazo. Miró su mano aprensándose cada vez más — Suéltame me haces daño— tratando de que me suelte. — No. Yo solo quiero que seas mi pareja hoy— aprieta sus dientes enojado. —Ya tienes una— nerviosa. Se acerca de a poco —Te quiero a ti. Perdón por dejarte sola pero me enoje mucho— agacha su mirada. —Me hiciste quedar mal adelante de todos, me dejaste sola. ¡¡Suéltame!!— gritó. Tire fuerte logrando que me suelte, lo mire a los ojos y me despedí con la mirada. Tomé un taxi marchándome del lugar. Sentía rabia por todo lo que me había pasado hasta el punto que querer llorar pero era de bronca e impotencia. Sin ánimos me desvestí sacándome de a poco el maquillaje. Camine hasta la cocina, recordé tener guardado algo en la heladera y termine agarrando el helado, una cuchara, y junto con una peli que puse. Hacía pasar el frio tapándome con las sabanas de la cama siendo una hora donde la mayoría estarían durmiendo. En tanto silencio puedo escuchar fuertes golpes provenientes de la puerta de la entrada — Ábreme. Sé que estas ahí adentro. Hablemos— gritaba. Me acerco a ver quién estaba del otro lado de la puerta, para mi sorpresa era él borracho, golpeando mi puerta y gritando — ¿Qué quieres? Déjame tranquila, no ves que estoy descansando— —Hablemos — su voz lo delataba. Lo empujo despacio — Anda ve a tu departamento mañana hablamos ahora estás borracho Nicolás— cuestiono. —Nick—dice mirando el suelo. —¿Qué?—pregunto ante su palabra. Levanta su mirada —Dime Nick— dice observando todo. — Bueno Nick. Mañana hablamos— Intento cerrar la puerta pero pone su pie impidiendo que lo haga. También sus manos y la abre fuerte. Me asuste tanto que me aleje, solo reía y cerró la puerta. —¡Ándate! Déjame. Llamo a la policía.—grito retrocediendo. Camina hacia mi —Hablemos. Quiero aclararte que con la chica que estaba no paso nada— asegura con su mirada. Tapo mis oídos en forma de no querer escuchar —No me expliques no somos nada. Ahora vete— retrocediendo. Intenta sentarse pero se cae, lo ayudo a pararse. Me agarra la mano aproximándose — ¿Por qué eres tan fría?—observándome el rostro. —No soy fría solo que no me gusta que un desconocido este borracho en mi casa — aseguro. —No soy un desconocido, soy tu novio—intenta acercarme a su lado pero me niego. —Error no somos nada—corrijo.  — Como digas. ¿Dónde está el baño?— Le señalo el baño, sin dudarlo con tanta dificultad para caminar y sonrió al verlo en ese estado.  Despacio preparo un café para que se le pase un poco la borrachera que tenia, pero no volvía más del baño cuando lo voy a buscar ya no estaba. Entro al cuarto de Emma y tampoco. Cuando veo en el mío, lo veo dormido con la mitad de los pantalones bajados, sin zapatos y sin camisa. No me quedaba otra que sacarle el pantalón dejándolo en bóxer solo y acomodarlo en mi cama. Lo tape y me fui a tomar el café. Una hora dando vueltas, no sabía dónde dormir porque sillones no tenía y en la cama de Emma no podía dormir. Lo único que hice fue correrlo un poco y acomodarme en un costado de la cama con cuidado me meto en la cama sin que se levante, meto las piernas y las choco con las de él a lo que siento como se quejaba. Me metí a la cama quedando espalda con espalda, casi por dormir notó que se da vuelta y pone una mano suya en mi cintura. Rogaba que fuera mentira lo que me estaba pasando, me pega todo su cuerpo en mi espalda y su respiración en mi nuca. No hice nada solo dormí disimulando que estaba sola. Muy temprano a la mañana escuche llegar a Emma, se reía con alguien y después no escuche nada más porque caí en un profundo sueño de nuevo.  Cuando la luz de la ventana da en mi cara me despierto, solo que esta vez no me daba la luz me muevo un poco pero no lo podía hacer, abro despacio mis ojos y veo que tenía mi cara en el cuello de Nicolás y él me abrazaba. Estábamos pegados nuestros cuerpos estaban juntos. Me moví para intentar salir de la cama. Abre sus ojos —Quédate quieta—dice y vuelve a cerrarlos. —Suéltame—Me empiezo a mover. —No. Sabes dormir muy bien contigo— sonríe todavía con sus ojos cerrados. —Suéltame. Me quiero ir— me quejo repetidas veces. Le pego en pecho, pero solo se reía porque no tenía fuerza. Levanto la cara y nos miramos fijos, se acercaba lentamente a mis labios, me sentí perdida en sus ojos. Cuando reaccionó ya nos estábamos besando. Primero no respondí pero luego me deje llevar, sus manos acariciaban mi cintura y toda mi espalda. Yo lo abrazo también, nos separamos pero después seguimos besándonos apasionadamente.  Estaba pérdida, mi cabeza no reaccionaba. Lo sigo besando, me acomodo arriba de él y me saca la remera quedando semidesnuda, intenta desprenderlo y lo freno —Pará, pará. Esto no está bien—salgo de encima de él poniéndome en mi lugar de nuevo. —Hey, no pasa nada. No tengo apuro— Me sonríe y le devuelvo la sonrisa. Agarro mi mano y le deposito un beso. Gire mi cara y lo mire estaba por hablarme pero me salió de adentro y lo bese a lo que respondió a mi beso. —Me voy a levantar— le digo entre besos. —Me duele la cabeza—se quejo. —No pienso cuidarte, bastante que viniste borracho aquí— me siento mirándolo. —Me duele de verdad— tomándose la cabeza con sus manos. —Agarra tu celular y llama a la chica con la estabas anoche besándote—digo cortante. —No además no paso nada con ella. ¿Qué estas celosa?—Haciendo círculos en mi brazo en forma de jugueteo. —Puff! ¿Yo? ¿Celosa de ti? Estas delirando—me empiezo a reír a carcajadas. —Asique esta celosa. Solo te aclaro que no paso nada—Se acerca. —No quiero explicaciones ni detalles. ¡Qué asco por dios!— tapo mi boca. —Estoy solo contigo créeme. Ahora solo me importas y no los demás—se levanto y me beso nos separamos. —Qué bueno. ¿A cuántas le dijiste lo mismo?—lo separo de mi pero me agarra de la mano fuerte y me atrae a su cuerpo. —Escucha, no me gusta dar vueltas nada. Te digo la verdad, estoy solo contigo— Queriendo finalizar la conversación.
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