―¿Crees que Adolfo sea capaz de lastimarte? ―le pregunté sorprendida. ―Es muy probable. ―Debí obedecer mis instintos cuando vi a Benjamín y salir corriendo. ―Ya era tarde… ―¿Qué? ―Ya estabas destinada a caer en los brazos de Benjamín. ―No entiendo. ―Siempre ha sido así, la historia se repite una vez más tal como ha sucedido los últimos dos mil años. ―¿Qué quieres decir? ―Que cada historia ha sido igual, lo mismo, una y otra vez. Benjamín ocupa sus recursos para comprar a tus padres, adueñarse de ti y mantenerte en sus redes, hasta que Jorge te rescata, pero inevitablemente mueres… y yo también. ―¿Por qué mueres tú? ―pregunté sorprendida. ―Por ayudarte. ―Anoche soñé que estaba embarazada y Jorge me cuidaba, pero yo no me veía nada de bien. No sé bien cómo, pero creo que ese

