Marcus entró en el cuarto y encontró a Evelyn sentada en la cama con una expresión bastante rara en el rostro, era como si estuviera pensando en algo agradable pero vergonzoso al mismo tiempo. Tenía las mejillas enrojecidas y estrujaba sus manos continuamente, en ese momento no supo qué pensar, pero le preguntó. —¿Te sucede algo? Esto no hizo sino aumentar el rubor en la cara de Evelyn, pero ella se limitó a negar con la cabeza, se levantó y se preparó para salir. —No, no me pasa nada, sólo estaba pensando. Marcus no dijo nada, se acercó al bolso de lona que había dejado al lado de la cómoda y lo extendió sobre la cama. Evelyn miró con asombro la cantidad de armas y municiones que estaban sobre la cama. —¿Estamos preparándonos para una guerra? —Tú sabes que estos tipos no se andan

