Si le hubiera caído un rayo a Marcus no se habría sentido tan sorprendido como estaba ahora. Solo el fruto de su entrenamiento para lidiar con situaciones imprevistas hizo que siguiera la corriente a lo que estaba haciendo Evelyn. Luego de dudar un par de segundos, sus brazos rodearon el grácil cuerpo de Evelyn apretándole firmemente contra su propio cuerpo, pero procurando mirar con los ojos entrecerrados a los sujetos que ya estaban encima. ¡Ellos pasaron por su lado y ni siquiera los miraron! Eran sólo, a su entender, un par de locos turistas besándose en la vía pública. Marcus mantuvo la postura mientras los sujetos pasaban a su lado. Pero, a pesar de lo pendiente que estaba de ellos, no podía ignorar esos labios cálidos aferrados a los suyos como si fueran a marchitarse si se separ

