Marcus no quería perturbar a Evelyn más de lo que ya estaba. Pero no podía negar que las cosas sí que podían ponerse más peligrosas. Pensó en Claudio. «Necesito hablar con Claudio» —se dijo— «Sí… es necesario» Miró a Evelyn, que había quedado pensativa después de sus últimas palabras. Se veía meditabunda, concentrada en sus pensamientos, pero no asustada. Era una chica dura. —Necesito saber el estado de las cosas. —dijo— para tomar decisiones. —¿Vas a salir? —preguntó ella saliendo de su ensimismamiento. —Sí, voy a hacer unas averiguaciones —aclaró— No podemos confiarnos de ninguna manera; esas personas son de cuidado. —¿Tardarás mucho? —quiso saber. —No puedo decirte exactamente cuánto voy a tardar, necesito hablar con el sujeto que te mencioné hace poco. —De acuerdo, imagino que

