Marcus se estaba bañando ajeno a los pensamientos de Evelyn; es natural, ¡tenía bastante en que pensar! Se sentía un poco abrumado por los sentimientos y sensaciones que tan fácilmente le estaban apabullando. Eso no podía estar bien, el manejo de los nervios en situaciones como la que ellos estaban enfrentando era crucial para el éxito. Pensó en Claudio y su historia, por nada del mundo se permitiría que algo así le pasara a Evelyn. ¡No sé lo perdonaría jamás! Sabía que entre ellos había una intensa pasión que los envolvía a los dos, y sabía que esta era diferente a todo las que había vivido antes. Como buen latino era apasionado, intenso al amar y pródigo en caricias; pero la pasión duraba poco y a veces solo daba paso al hastío. La mayoría de las mujeres solo podían excitar su cuerpo

