Evelyn estaba molesta, ¡Muy molesta! ¿Cómo era posible que la tuvieran engañada de esa forma? ¡Lo que más resentía es que ella no se hubiera dado cuenta de nada! —¿Cómo pudiste mantenerme engañada con tu cara de asistente pobre? ¿Con tus trajes baratos y de mal gusto? ¿Con tu falsa modestia? ¡Cómo pudiste! —seguía enojada. —Por favor Evelyn —trató de calmarla. Pero ella estaba enojada de veras, más consigo misma que con Marcus o con su padre. No entendía cómo se había dejado engañar tan tontamente. ¡Ella! a quien nadie dominaba ni ganaba en estrategias. ¿Por qué no se dio cuenta? ¡Ni una sola sospecha en casi 5 años! Al recordar a su padre, algo comenzó a cambiar dentro de ella, el enojo comenzó a disiparse y un sentimiento de gratitud le fue llenando el pecho. La ira se fue transforma

