Al leer el mensaje Marcus pudo sentir que tenía los ojos de la Fratellanza pegados a sus espaldas… Bien, era hora de moverse y actuar… —Evelyn, prepara nuestras cosas —dijo con premura— bajaré a hablar con mis hombres, me están esperando y quiero saber si vieron algo. —Está bien —dijo un poco preocupada. Marcus se le acercó y tomando su rostro con una ternura inusitada la miró a los ojos. —Estaremos bien —le dijo con ternura, y acto seguido le dió un breve beso sobre sus labios antes de salir rápidamente del cuarto. Una emoción fuera de este mundo embargó a Evelyn, sus ojos se humedecieron y una lágrima fugitiva corrió por sus mejillas. No era una espejismo, habían estado a punto de entregarse y hacer el amor como unos salvajes. Pero había sentimiento allí, ella podía sentirlo, por es

