La puesta de sol se reflejaba por todo el lago, parecía un paisaje sacado de una postal, Rodrigo Montalbán miraba con tranquilidad el lugar recargado en el barandal.
— Parece que te estás escondiendo.
El joven castaño se giró hacia su padre, que le ofreció una bebida antes de colocarse junto a él.
— Bueno, Natalie ha sido acaparada por toda la familia.
— Tu madre quería ponerla a prueba y tu prometida dejame decirte que me ha sorprendido, tanto que incluso tu tía Marine ha dicho que es encantadora.
Rodrigo lo miró tenso, sabía que tenía que inventarse algo bastante bueno para que su familia aceptará que no se casaría con la encantadora rubia.
— Mi madre no debió haber invitado a mis tíos, debió haberme consultado antes.
— Se que estas molesto Rodrigo, pero contra tu madre no hay nada que hacer — Lauro sabía del temperamento de su hijo, algo que Grace desconocía pero era normal, los tres Montalbán solían ser de esa manera — Además, todo salió bastante bien.
El castaño se giró con el ceño fruncido hacia donde Natalie tenía en brazos al hijo de Zack, que la miraba embobado mientras reían de alguna gracia del pequeño.
— Mañana temprano es la junta donde tomarás posesión de las cadenas Montalbán.
— Lo sé padre.
— Tu madre después de eso regresará a California y yo me iré con ella, es momento de que hagamos un viaje de retiro.
Rodrigo lo miró desconcertado.
— ¿Qué pasará con Jafar?.
— Es tu hermano mayor Rodrigo, se encargará de la cadena de restaurantes así que en algún momento tendrán que trabajar juntos, sin objeción.
— ¿Cuánto tiempo estarán fuera?.
— Hasta que tu madre decida.
— No sé cómo dejas que ella tome las decisiones.
Lauro sonrió palmeando el hombro de su hijo menor.
— Pronto lo entenderás.
Rodrigo hizo una mueca mientras su padre aún sonreía, se fijó en que la rubia caminaba hacia ellos, con aquella sonrisa aun en el rostro, sus ojos brillantes reflejan que estaba feliz, ¿estaba feliz por conocer a su familia? ¿le había gustado? se preguntaba el castaño.
— Señor Lauro, ya me he despedido de su familia, fue un placer conocerlo — dijo la rubia tomando la mano del hombre mayor como despedida.
— Parece que te despides para siempre jovencita.
Natalie solo atinó a ensanchar más su sonrisa, pues solo ella y el castaño sabían que sería así, estaba feliz de que el día hubiera terminado.
— Hoy me quedaré con mi padre nuevamente, ha estado un poco intranquilo estos días, además mañana tengo universidad.
— Es verdad — dijo Lauro con una sonrisa — Sobre tu padre, programaremos conocerlo cuando regresemos de viaje Grace y yo.
— Si, seguro — dijo la rubia — Que tengan buen viaje.
Lauro Montalbán dejó a su hijo y prometida solos para reunirse de nuevo con su esposa. Rodrigo esperó a que su padre se alejara lo suficiente para girarse a la rubia, que había clavado su vista en el atardecer.
— Es preciosa — dijo el castaño aun con la mirada fija en la rubia, que se giró a verlo con el ceño fruncido.
— ¿Qué dices?.
— Que el atardecer es precioso.
— Vaya, otra faceta tuya.
Natalie lo escuchó bufar, antes de que hablara de nuevo.
— ¿Ya te irás?.
— Le prometí a mi papá llegar antes de la cena, además el día prácticamente acabó.
— Bien, te llevaré.
— No hace falta.
— ¿Y cómo crees que se verá que te he dejado ir sola?.
La rubia suspiró pero no dijo nada más, se volvieron a despedir de la familia Janner una vez más para posteriormente emprender el camino hasta la casa de la rubia en completo silencio. Cuando llegaron el mustang rojo de Adrián aún continuaba en la casa, Natalie sonrió al saber que su padre no se había quedado solo en todo el día.
— ¿Se quedará otra noche contigo?.
Natalie se detuvo al abrir la puerta del coche para girarse al castaño que tenía las manos aferradas al volante.
— ¿Qué? — pregunto confundida creyendo que había escuchado mal.
— ¿Te lo vas a follar otra noche?.
— ¿Eso te importa? — dijo sonriendo divertida, tras comprender la situación.
— Claro que no, ¿porque me importaría lo que tú hagas?.
— No sé, eres tú el que sacaste el tema.
Rodrigo la miró molesto, claro que había sido él, solo que no sabía porque lo había hecho y más aún porque no había emprendido el camino de regreso a su hotel, pero ver ese auto rojo en el porche de la rubia, le causaba un gran conflicto interno.
— Solo creí que no repetías.
— No lo hago, pero Adrián coge bien — dijo abriendo la puerta del auto para salir.
— Él no coge mejor que yo.
Natalie se rió de lo ridícula que era la situación se podría decir que eran celos los que el castaño sentía, pero era imposible, solo era el enorme ego que tenían la mayoría de los hombres al sentirse que no eran un dios al que alabarle.
— Adios Rodrigo Montalbán, fue divertido.
El castaño se quedó observando hasta que Natalie desapareció por la puerta de su casa, la actitud que tuvo hacia con ella había sido completamente fuera de lugar, pero las palabras salían de su boca sin que pudiera evitarlo, suspiró encendiendo el coche hasta que vio el brillante anillo en el asiento de copiloto, la rubia tenía razón todo había acabado y no supo porque pero era como un golpe de realidad, a partir de mañana su vida volvía a tomar el mismo rumbo que antes de conocer a Natalie de León, la extraña chica que había alborotado su mundo durante dos días.
Natalie miraba aquel sobre con dinero, había decidido ir temprano a renunciar al bar en su interior esperaba que el castaño fuera la que la recibiera, pero se había topado con la sorpresa de que ningún Montalbán se encontraba disponible, Janeth Mcflay había sido la encargada de darle su finiquito, era una mujer de pocas palabras pero se había sorprendido al recibir la renuncia de la rubia, pues nunca había tenido queja alguna de ella, todo lo contrario era excelente con el trato al cliente. La rubia caminó hacia el bar para despedirse de Michel, que se encontraba limpiando los vasos para en un rato comenzar el turno.
— Preciosa, pero has venido temprano hoy.
— No Michel — dijo la rubia tomando asiento en uno de los taburetes — He venido a renunciar.
— Oh Natalie ¿Por qué?.
— La universidad, pronto iniciaré mis prácticas — en parte era cierto, pronto Natalie tendría que iniciar sus prácticas universitarias pero esperaba que para ese momento hubiera juntado un poco más de dinero.
— No sabes cuanto te extrañaré.
Natalie sonrió.
— Y yo a ti.
— Pero ven cuando gustes, siempre habrá una bebida de la casa para tí.
La rubia sabía que sería difícil volver a ese hotel, no si quería evitar a los Montalbán.
— Será después, ahora tengo clase.
— Suerte Natalie.
Michel vio preocupado como la joven se iba, era extraño que renunciará él sabía de antemano que el dinero lo necesitaba, quizá estaba equivocado.
La universidad Nova South se encontraba llena de jóvenes universitarios que se movían de un lado a otro, para muchos el último tirón de año había comenzado, todo lo que había aprendido ahora se vería reflejado en su vida laboral. Es por eso que la universidad había organizado aquella pequeña feria para que sus estudiantes tomarán la mejor decisión para comenzar sus prácticas y con ello su vida en el mundo de los negocios.
— ¿Crees que podríamos aplicar para una buena empresa?.
Natalie miró a Adrián despejando su vista de aquel volante.
— No veo porqué no, además lo que sea que nos ofrecen es bueno, de ahí aprenderemos a ser mejores.
— ¿Estás segura que estas bien? desde ayer luces diferente.
Adrián había esperado a que la rubia llegará en la noche, pero se había dignado a decir que el día había estado bien, tanto él como el padre de la rubia no le habían creído, sabían que algo había pasado con el heredero Montalbán, el moreno sabía de su noche con él pero el trasfondo quizá no era como imaginaba.
— Adrián, te lo juro que sigo siendo la misma.
— Sabes que si algo te hizo ese idiota, lo golpearé yo mismo.
— Lo sé, pero Rodrigo no ha hecho nada — dijo con una sonrisa la rubia — De hecho, es muy probable que jamás lo vuelva a ver, el trato solo era el fin de semana.
— Eso de alguna forma me tranquiliza.
— Adrián, fue una fantasía, un juego, nos divertimos y se acabó, por favor no vuelvas a tocar el tema.
El moreno asintió desistiendo del tema, no quería enfurecer aún más a la rubia conocía su carácter. El resto del día se concentraron en seleccionar varias constructoras que les agradaron para trabajar con ellos, platicaron con los reclutadores hasta que hubo uno que los convenció, sabían que era un proyecto ambicioso para ellos, eran jóvenes sin experiencia pero la empresa estaba a favor de darle la oportunidad a los estudiantes o recién egresados, después de todos si ellos los guiaban por el mejor camino, los volverían los mejores. Natalie sonrió después de haber tomado aquella oferta, después de todo haber renunciado no había sido tan malo, le había dado la oportunidad que ahora tenía en sus manos, pensaría en como solucionar lo del dinero después, su padre le había dicho que no se preocupara que con el aumento de sueldo estarían más que bien, pero se podían venir tiempos difíciles de nuevo y no quería que su padre volviera a sufrir algún colapso por culpa del estrés. Para la rubia en ese momento todo parecía que iba a mejorar, pero a veces jugar con el destino es sufrir las consecuencias cuando menos te lo imaginas, las casualidades forman parte de nuestra vida y es necesario saber enfrentarlas cuando el momento indicado llegue porque de lo contrario, nos atrapara en una historia mal contada.