Daban las nueve menos cuarto cuando Rodrigo miró por última vez el reloj en su muñeca, la molestia en su rostro era imposible de ocultar.
— Parece que tu prometida no vendrá hermanito — Jafar sonrió con burla.
Había estado al pendiente de su hermano este último tiempo y sabía que en ningún momento la rubia se había parado por el hotel ¿y porqué lo haría? Después de todo aquella mujer sólo había sido la noche de diversión de su hermano.
— Jafar por favor — dijo Lauro bastante decepcionado por la situación, él esperaba al igual que su esposa que estuvieran equivocados, pero parece ser que la relación de su hijo con la rubia, estaba en conflictos.
— Lo siento padre, pero va siendo hora que mi hermanito nos diga que está ocurriendo en realidad, para mi todo ha sido muy extraño.
— Lo más seguro es que Natalie, haya tenido un inconveniente ¿no es así hijo? — habló Grace tratando de calmar la situación.
— Lamento discernir señora Grace, pero yo que he estado aquí no he visto a mi hermosa cuñada en todo este tiempo, se me hizo bastante extraño pues supuestamente ya vivían juntos.
Rodrigo golpeó la mesa llamando la atención de varios presentes, era la primera vez que salía de sus cabales con su madre presente, se levantó acomodando su saco.
— Disculpen padres, me tengo que retirar.
— Hijo…
— Madre, por favor, lo explicaré.
Grace asintió, era la primera que veía a Rodrigo tan dolido de aquella manera, esperaba que el conflicto que tenían lo pudieran solucionar.
Never Sice esa noche estaba bastante ajetreado, el lugar se había convertido últimamente en el favorito de las cuatro jóvenes, podrían ir a bailar, beber, comer y platicar de la manera más tranquila posible.
— ¿Entonces le has dejado plantado?.
Natalie alzó su bebida en forma de salud antes de tomarla toda.
— Por supuesto que no Sarah, yo le he dicho que lo pensaría.
A lo largo de ese tiempo Natalie les había confiado a sus amigas lo verdaderamente ocurrido con el castaño y aunque al principio le habían reclamado, al final había sido una buena anécdota por lo menos hasta ese día que Rodrigo Montalbán había vuelto a su vida.
— Pero seguramente él pensó que te vería esta noche — dijo Tala con la mirada preocupada — Amiga, al final el hombre no ha hecho nada malo contra tí.
— Solo mentir, además tiene a su prometida real ¿no debería ir con ella en vez de nuestra rubia? — habló Cloe claramente molesta.
Natalie sonrió abrazando a su joven amiga.
— Cloe me comprende.
— ¿Y qué pasa si te vuelve a buscar? — siguió insistiendo Tala, la familia del hombre era de bastante dinero, ella no pensaba que tomárselo tan a la ligera fuera lo correcto.
— Le diré que no hay trato, nunca aceptaría tanto dinero y mucho menos para engañar a alguien, los padres de Rodrigo no tienen la culpa de que su hijo sea un promiscuo mentiroso, son buenas personas.
— No se amiga — dijo Sarah pensando lo mismo que la filipina — Creo que para Rodrigo Montalbán no será tan sencillo como tú piensas.
Natalie las miró confundida, antes de soltar una risa.
— ¿Que se supone que puede hacerme? Ya, dejemos en paz el tema, hoy solo venimos a bailar.
El ritmo de la música que había comenzado a sonar era bachata, la rubia había accedido a bailar con uno de los jóvenes que se habían acercado con ellas. Se movían al ritmo de la música, el hombre parecía bailar a la perfección, por lo que no le fue difícil a la rubia seguirle el ritmo, en un movimeinto clavo su vista en su acompañante, unos ojos negros le devolvieron la vista, claramente no era el castaño y su cerebro no pudo evitar pensar en si había hecho lo correcto en no ir a aquella cena, despues de todo los padres de Rodrigo como bien habia dicho no eran culpables de nada.
— ¿Quieres ir a otro lado?.
Natalie salió de su ensoñación mirando confundida al hombre.
— ¿Otro lado?.
— Ya sabes — dijo el hombre tocando el trasero de la rubia antes de rozar sus labios con los de ella, en un momento Natalie le correspondió desde Rodrigo no había estado con nadie por lo que se alejó del hombre despacio.
— Lo siento, ¿crees que puedas hacerme un favor?.
— Lo que quieras.
La rubia sonrió tomando la mano del hombre antes de salir de Never Sice, esperaba que su plan funcionara y no fuera demasiado tarde.
Los hoteles Montalbán se erguían imponentes cuando Natalie bajó del coche de aquel extraño.
— Yo pensaba que iríamos a tu casa.
La rubia se giró hacia el hombre.
— Escucha…em…
— Dallas.
— Bien, Dallas…yo, te agradezco que me hayas traído, pero tengo algo importante que hacer — dijo de manera apresurada mordiendo su labio de manera nerviosa, esperaba que el hombre pudiera comprender.
— O sea que ¿no habrá sexo?.
Natalie hizo una mueca.
— No, lo siento.
— ¿Por lo menos un beso de despedida? — dijo el hombre sonriendo.
— No.
— ¿Te puedo volver a ver?.
— Quizá algún día en Never Sice.
Dallas sonrió de lado, aquella había sido una de sus noches más extrañas.
— Pues suerte chica.
Natalie miró la hora, estaban por dar las nueve treinta por lo que se apresuro a llegar al restaurante, sabía que había sido mucho tiempo de retraso, pero con suerte podía encontrarse con algún Montalbán y no se equivocaba, sonrio acercandose al hombre que bebía una copa de vino.
— Jafar, buenas noches.
El castaño mayor se sorprendió de ver a la rubia frente a él, sonrió al pensar que clase de convenio había llegado su hermano con esa mujer para que al final se hubiera presentado.
— Llegas un poco tarde cuñada.
— Lo sé, esperaba que por lo menos tus padres estuvieran presentes.
— Toma asiento — la rubia asintió tomando asiento frente al hombre — ¿Gustas cenar algo?.
— No, estoy bien.
— Sabes cuñada, cuando no llegaste a la cena nos preguntamos el porqué, Rodriguito no quiso hablar, pero yo tengo mi teoría ¿quieres escuchar?.
Natalie lo miró de manera cautelosa.
— ¿Cual es?.
— Creo que entre ustedes no hay nada, creo que solo es un engaño de mi hermano hacia sus padres, después de todo el hijo pródigo no puede tener un error, pero debe haber un buen trato entre ustedes ¿no?, amor no es, así que quizá sea ¿dinero?.
Jafar sonrió al ver la cara de la rubia, había dado en el clavo pero no estaba seguro que la rubia lo aceptará.
— Yo amo a tu hermano Jafar.
— ¿Ah sí? — dijo sirviendo una copa de vino a la rubia — Entonces dime Natalie ¿porque en todo este mes Rodrigo se ha estado revolcando con una pelirroja?.
— ¿Él…? — Natalie por alguna razón se sintió humillada, el castaño no podía haber sido tan obvio, porque de ser así entonces porque estaría tan insistente en seguir fingiendo, se arriesgaría — Simone solo es una amiga.
— ¿Así que la conoces?.
— Por supuesto y dudo que tengas pruebas de que se han estado revolcando como dices, los has visto juntos, no lo dudo, pero te aseguro que ni un solo beso has podido ver entre ellos.
Jafar se removió incómodo en su asiento, era verdad que no había podido obtener ninguna prueba que relacionara sentimentalmente a su hermano con Simone, pero sabía de sobra que la pelirroja era su verdadera prometida.
— ¿Tanto confías en él?.
— Es mi prometido.
— Rodrigo solo le es fiel a sí mismo, se lo que te digo Natalie yo que tu huía mientras pueda, porque después será demasiado tarde.
— ¿Porque odias a tu hermano?.
El castaño mayor la miró frunciendo el ceño.
— ¿Odio? — dijo con una mueca — Solo me fastidia que sea tan hipócrita.
— Todos tenemos nuestros secretos Jafar, pero no por eso como hermanos tienen que competir.
El mayor de los Montalbán miró a aquella mujer pensando en lo que había dicho, vaya que no solo había sido una más en la lista de su hermano, ahora sabía porque se había obsesionado, pero aun le carcomía saber porque ella le seguía la corriente, estaba seguro del dinero y lo averiguaría, sonrió de lado cuando vio cómo su pequeño hermano entraba hecho una furia caminando hacia ellos.
— Convénceme de que amas a mi hermano y te juró Natalie que lo dejaré tranquilo — Jafar movio la cabeza haciendo que la rubia se girara hacia la entrada del restaurante, Natalie podía ver el enojo en aquellos ojos negros paso saliva mientras se levantaba, tenia que evitar que el hombre hiciera una escena.
Rodrigo había bajando de su habitación hecho una furia cuando Jonas le indicó que la rubia había llegado al hotel hace un momento y se encontraba en el restaurante con su hermano.
— ¿Qué car…? — comenzó a hablar pero fue interrumpido.
— Mi amor — dijo Natalie tomando el rostro del castaño en sus manos — Te extrañe Rodrigo.
El castaño la miró desconcertado cuando sintio la presion de los labios de la rubia contra los de él, al principio ninguno de los dos se movía pero poco a poco Natalie besaba despacio al castaño sintiendo como se relajaba en sus brazos, Rodrigo le correspondió de la misma manera apretandola contra él estaba probando de nuevo los labios de la rubia, luego de haber soñado tantas veces sintiendo como la sensación suavemente se desvanecía de sus recuerdos; Natalie sonrió en medio del beso, seguía besándolo aun cuando sabía que había logrado el cometido de tranquilizarlo.
Jafar miró sonriente a la joven pareja mientras mandaba el video que acababa de tomar a un número desconocido, si su hermano quería jugar con fuego él le daría las herramientas para hacerlo, porque sabía que verlo arder sería su mayor satisfacción. En cualquier momento cada página de noticias de la ciudad, cada revista, cada medio de comunicación hablaría sobre el compromiso de Rodrigo Montalbán con Natalie de León la joven ingeniera que había robado el corazón de uno de los herederos de la fortuna, la bomba explotaría en sus rostros y Jafar sabía de alguien que esta vez no se quedaría de brazos cruzados.