bc

Corazón traidor

book_age18+
74
ติดตาม
1K
อ่าน
จบสุข
คู่ต่างขั้ว
มั่นใจ
ดราม่า
ชายจีบหญิง
ออฟฟิศ/ที่ทำงาน
ล่ำๆ หมีๆ
assistant
like
intro-logo
คำนิยม

La vida de la joven Aimee Roux da un giro luego de que una circunstancia la hace cambiar su rumbo. Se encontrará de nuevo con aquel amor adolescente ¿será que removerá de nuevo a su corazón?. ¿que sucederá con el nuevo hombre que llegó a su vida?. Es un triángulo de amor, lleno de sentimientos encontrados, nuevos sentimientos, ¿será posible enamorarse de la persona incorrecta? ¿que pasará cuando tú corazón decida cambiar de opinión?.

chap-preview
อ่านตัวอย่างฟรี
Capitulo I
El mes de junio había entrado a la ciudad de Montreal con grandes lluvias; se podía escuchar el repiqueteo de las gotas de lluvia sobre aquel techado bar; “Dreamy” se encontraba a la orilla del río San Lorenzo, las luces neón apenas iluminaban los rostros de los jóvenes que bebían, bailaban o simplemente coqueteaban. En una de las mesas había un grupo de tres mujeres, que no paraban de reír, la que parecía ser la mayor de ellas con el cabello corto pintado de un tono rojo deslavado, hizo una seña con su mano para que sus acompañantes guardaran silencio, fijo su vista en una joven de pelo n***o, que portaba un pequeño tocado blanco. — Es tu turno ojitos, momento de conseguir más alcohol. La joven de cabellos negros miró a su amiga; Marlene Vital era una joven que se pasaba la vida buscando quien pagara sus lujos, comida o simplemente diversión, por lo que desde hace unos meses cuando se conocieron en una de las tantas fiestas a la que la joven de cabellos negros solia asistir, Marlen Vital había ideado un plan. — ¡Mesero! — gritó la joven de cabellos negros levantando la mano. Un joven de apenas unos dieciocho años se acercó a la mesa de aquellas mujeres, habían llegado hace dos horas, algo tomadas y habían pedido dos botellas con la excusa de que estaban en la despedida de soltera de su mejor amiga. Él había suspirado, conocía las políticas de Dreamy, en una “despedida de soltera” el bar solía regalar una botella por cada una que ellas consumieran, ahora llevaban cuatro botellas y estaba seguro que no se pondrían en pie por si mismas. — Hey guapo, otra ronda — dijo la joven de cabellos negros con una sonrisa. — Me temo que mi gerente me pide que liquiden la cuenta antes de volver a pedir. — ¿Crees que no tenemos con qué pagar? — soltó la joven de cabellos rojos tratando de ponerse en pie. — No, no…— dijo el joven nervioso, odiaba tratar con gente ebria — Son las políticas. — ¡¿Crees que soy idiota niño?!. — No, yo… — ¿Ocurre algo?. Un hombre de cabellos rubios se había acercado a donde estaba el alboroto. — No — hablo la joven de cabellos negros sin mirarlo por completo — A mi amiga, se le ha subido un poco el alcohol. — ¡No! — chilló Marlene dejándose caer en la mesa — Este niño, nos acusa de no poder darle a mi mejor amiga, una gran despedida de soltera porque dice que no podemos pagar. — No he dicho eso señorita…— el joven mesero miraba nervioso a las tres mujeres y a aquel hombre. — ¡Si lo has dicho! — dijo la mujer absorbiendo la nariz, como si estuviera llorando — Y ahora, ahora he perdido mi cartera, lo siento mucho amiga. La joven que no había pronunciado palabra hasta ahora se tambaleo hasta llegar a la chica de cabellos rojos, tratando de consolarla. — Buscaremos la manera de pagar — dijo en un tono lastimoso. — ¿Así que te vas a casar? — dijo el hombre de cabellos rubios mirando con una sonrisa a la joven que portaba aquel pequeño tocado. Aquella mujer pareció fijarse por primera vez en aquel hombre que sería su víctima aquella noche, usualmente no prestaba atención a los hombres que “amablemente” terminaban por pagarles los tragos, pero el hombre que se había acercado era joven, atractivo, su mirada con aquellos ojos grises era atrayente. — Sí — dijo apenas audible la joven de cabellos negros. — Trae lo que te han pedido — dijo mirando al mesero que asintió con un poco de desconfianza — Creo que puedo ayudarles a pagar parte de su deuda, pero en mi opinión no deberían seguir bebiendo, o mañana en tu boda la resaca será insoportable. La joven soltó una risa sincera. — Soy Lío — dijo el joven rubio extendiendo una mano. — Aimee. — Mi hermana se casó hace un mes — Lionnel agradeció al mesero que había vuelto con la botella, relleno el vaso de todos — También tuve que ir a su rescate. — Eres un héroe entonces — la joven llamada Aimee levantó su vaso sin dejar de mirarlo — Salud. — Es una lastima que te vayas a casar — habló con voz ronca el hombre — De otra forma te pediría tu número para conocernos. Aimee miró un segundo a sus amigas, que fingían bien no escuchar aquella conversación, pero sabía que Marlene ya estaba en la última parte de aquel plan, solo necesitaba hacer su parte, la joven suspiró girando hacia aquel hombre, se veía completamente sincero y sin ninguna otra intención, pero ella solo tenía una finalidad aquella noche, asi que sonrio de forma ladina antes de hablar. — Bueno, quizá mi numero no te lo pueda dar — movió su mano acariciando la mandíbula de aquel hombre que la miraba intensamente — Pero, hoy es mi última noche libre ¿qué te parece un beso como regalo de despedida?. El joven de cabellos rubios sonrió, aquella mujer era hermosa, en especial aquellos ojos azules que le habían atraído desde que la había mirado, pero siempre había sido un hombre que respetaba las relaciones ajenas, sus padres le habían educado bien, para ser un caballero que respetara a las mujeres pero aquella mujer era una gran tentación, pasó saliva al sentir el aliento sobre sus labios, apenas en un roce cerró los ojos al querer profundizar más, pero se vio alejado de manera brusca, Lionnel parpadeo un par de segundos antes de fijar su vista en un hombre de cabellos castaño que lo miraba molesto. — ¡¿Quién eres y porque estas besando a mi futura esposa?!. — Tranquilo hombre, esto no tiene por qué volverse violento. — Qué dijiste — siguió hablando de manera irónica el castaño — Les pago el alcohol y ya está ¿no?. — No, esa no era mi intención, ella… — ¿Disculpa? — dijo Aimee con asombro — Tú te has acercado a nosotras y me has besado. Lionnel la miró desconcertado ¿pero qué le ocurría?. — ¡Vámonos! — dijo el hombre castaño tomando del brazo a la joven que salió a tropezones de aquel bar. El joven suspiró haciendo una mueca, se dio cuenta de que las dos amigas de la novia, habían desaparecido también, miró a su alrededor la gente lo miraba con burla o desaprobación, buscó su cartera para pagar aquella deuda, pero su alma cayó al suelo cuando se dio cuenta que no la portaba, maldijo para sí mismo, le habían robado en sus narices. La lluvia había parado dejando las calles mojadas, se podían escuchar los pasos de los dos jóvenes que caminaban de manera apresurada por aquel oscuro callejón. Devon Maconi sonreía mientras contaba los billetes de la cartera. — ¡Oye! — Aimee se cruzó de brazos viendo el final de aquel callejón que los sacaba al frente del río San Lorenzo — Quedamos en que no volverías a tomar la cartera de nadie. — Calmate, el tipo apenas traía unos cuantos dólares — Devon miró con una sonrisa divertida a la joven — Además, ¿dónde estaría lo divertido esposa mía?. — Callate Devon. — No te molestes ojitos, además esto fue tu idea. — Todo lo inició Marlene y lo sabes, además mi propuesta solo había sido fingir despedidas de soltera de vez en cuando, por un poco de alcohol gratis. — Oye, te diré que — Devon se colocó frente a la mujer tomándola por los hombros — Hemos sido mejores amigos durante años ¿no? si me dices que pare, me detendré lo juró. — Creo que se ha salido de control, además no se si lo podré seguir haciendo. — ¿Por qué lo dices?. — El lunes comienza mi nuevo trabajo. — Oh claro — dijo riendo el castaño — Se me olvidaba que usted ahora es subdirector de relaciones internacionales. — Tenemos que crecer en algún momento. La llegada al Río San Lorenzo no les tomó más de diez minutos caminando, la luna se reflejaba en el agua de forma muy hermosa y tranquila, aquel camino siempre solía estar solo, lleno de árboles, quizá solo alguno que otro dando un paseo nocturno. Para la joven Aimee Roux aquellas caminatas nocturnas eran su lo que daban equilibrio a su vida, la llenaban de paz, y ahora que comenzaría una nueva etapa lo necesitaba más que nunca, agradeció a Devon que nunca la abandonaba, además de saber cuando acompañarla en silencio, no se quería sentir sola pero tampoco acompañada, era una sensación extraña, una que ella aún no sabía describir. En una pequeña casa de dos pisos, aquella mañana nublada de junio se podían escuchar golpes provenientes de una de las habitaciones; un hombre golpeaba con un masó la pared de aquella habitación, hace un mes su madre le había pedido remodelarla, pero era la primera vez que destruir aquel lugar le causaba desestres. — ¡Lionnel Dupont!. La voz de una mujer lo hizo detenerse. Lionnel se giró hacia su madre; una mujer de mediana edad con el pelo tan rubio como el de él peinado perfectamente, cualquiera que no la conociera diría que la mujer tenía una actitud prepotente, pero en realidad era todo lo contrario, para Lionnel Dupont su madre era la más amorosa de todas. — Hijo, lo que te haya ocurrido tiene solución, pero basta ya de romper esa pared, tu hermana y Danilo han llegado sube a comer, porfavor. — Madre, no quiero ver a nadie. — Vamos cariño, si quieres seguir destruyendo esa pared tendrás que reponer energía. El joven rubio asintió de mala gana, caminando detrás de la mujer que le dio la vida. Roxanne Dupont sonrió a su hermano mayor pero borró la sonrisa al ver que parecía tener cara de pocos amigos. — ¿Te ha ocurrido algo?. — Nada Rox, comamos. — Menteur. — Je vous le dirai plus tard. Los dos hermanos sonrieron cómplices, sabían a la perfección que el francés de su madre no era de todo bueno y a pesar de que su padre debió haber entendido sin problemas se mantuvo en silencio; Francis Dupont un hombre pasado los cincuenta había sido policía cerca de treinta años, hasta que sufrió un accidente que le había vuelto a impedir tomar sus funciones, había sido aclamado como un héroe por su valentía y desde entonces disfrutaba de su vida junto a su esposa. El resto de la comida la familia escuchaba parte de como les había ido en la luna de miel de los recién casados y de cómo ahora, Roxanne había conseguido una entrevista par ser asistente ejecutiva en una famosa empresa. — Así que, ¿me dirás que ocurrió?. El joven Lío se giró hacia su hermana que tomó asiento a su lado, había salido a fumar al porsche de su casa, era lo único que sus padres no toleraban de él. — Fui a celebrar mi ascenso y había una mujer — dijo sacando una bocanada de humo. — ¿Amor a primera vista? — Roxanne sonreía. — Hermosa, con unos ojos preciosos, no lo voy a negar Rox — Lio suspiró — Pero iba con un grupo de amigas, celebraban su despedida de soltera. — Bueno, la vida seguirá. — No Rox, eso lo había comprendido, el problema fue que esa mujer me utilizó, me engañó y me robó. Roxanne Dupont abrió los ojos con sorpresa, vio el brillo de furia en los ojos de su hermano, el cigarrillo se había acabado. — Lo iba a dejar pasar, pero hoy en la mañana Charlie me ha dicho que ha habido muchos casos de fraude en los últimos meses, el mismo método. — No puede ser. — Será una divertida cacería Rox. Lionnel Dupont se sentía orgulloso de haber seguido los pasos de su padre en el departamento de policía, a sus treinta años por fín había sido ascendido como detective, él sabía de la importancia de mejores casos, pero un plus extra era detener a aquella pequeña pandilla que estafaba hombres ebrios en bares, sería como jugar a aquel juego que le encantaba de niño, policías y ladrones.

editor-pick
Dreame - ขวัญใจบรรณาธิการ

bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.6K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

สแกนเพื่อดาวน์โหลดแอป

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook