PRÓLOGO
*Luckyan*
- Puede besar a la novia...
Escucho al oficiante vestido de Elvis Presley decirle a la pareja que se encuentra frente al altar y la que ahora se encuentra legalmente vinculados. Quienes los acompañamos empezamos a aplaudir mientras el novio besa con autentica pasión a la novia reafirmando su reclamo sobre ella.
Esta boda fue totalmente inesperada ya que en un momento estábamos en un club celebrando el cumpleaños de mis hermanos mayores y de repente estamos aquí. En una capilla en el centro de Las Vegas luego de Darcy y Mia pagaran una considerable cantidad de dinero y se encargaran del papeleo.
Owen, mi hermano mayor paso de estar vestido para una fiesta salvaje en las vegas a estar enfundado en un traje completamente n***o y sin corbata. Su ahora esposa, Viorica. Dejo de lado el impresionante vestido de lentejuelas doradas y sandalias de tacón, reemplazándolo por un vestido blanco inmaculado de novia corto, zapatos del mismo color que se atan a sus tobillos en su cabello un moño del mismo color. Aunque está completamente ebria, su aura elegante y delicada permanece con ella haciéndola lucir preciosa.
Respiro profundamente arrastrando a lo más profundo de mi corazón y mente el sentimiento de decepción y perdida alegrándome genuinamente por este matrimonio. La vida tiene un curioso y cruel sentido del humor, porque entre millones y millones de posibilidades jamás espere que me enamorada de la misma mujer que uno de mis hermanos.
La vi primero que Owen, pero un segundo de distracción fue más que suficiente para perderla y que él la encontrara, por lo que desde el primer momento en el que fui testigo de la tensión entre ellos supe que jamás tendría una oportunidad.
Me acerco a Owen abrazándolo mientras Irisa hace lo mismo con Viorica. Me deshago de cualquier sentimiento de amor no fraternal que pueda tener y decido convertirme en su mejor amigo. Mientras felicito a mi hermano lo miro a los ojos diciéndole con estos que, así como robo a mi primer amor deberá cuidarla y hacerla mucho más feliz de lo que yo podría haberlo hecho nunca.
- Que loco – dice Viorica viniendo hacia mi rodeándome con sus brazos en un cálido abrazo – acabo de casarme – se aparta de mi un paso y yo aparto mis manos de ella cuando habla y tono ebrio me hace reír sobre todo cuando abre los ojos como platos – ¡a los dieciocho! - me es imposible no reírme más fuerte – ¿es siquiera legal?
- Lo es – respondo a lo que ella asiente con la cabeza con los ojos rebosantes de felicidad.
Dejándome llevar por un último impulso, tomo una de sus manos llevándola a mis labios dejando un beso en el dorso de esta.
- Quizás en otra vida... - murmuro por lo bajo viéndola a los ojos a lo que ella me regala una sonrisa afable, lo que me dice que no escucho lo que dije.
Cuando salimos de la capilla luego de que Irisa, mi hermana menor y Mayner, uno de nuestros primos, aunque no de sangre, también se casaran nos dirigimos de nuevo al club donde empezamos a beber celebrando no solo el cumpleaños de los gemelos, sino también los matrimonios.
Empezamos a beber como si el mundo se fuera a acabar, aunque no todos, por que como en fiestas anteriores Mayner y Owen permanecen sobrios y su atención fija en sus esposas que beben, ríen, bailan y se divierten mientras nosotros las observamos. Viorica es como la hermana que Irisa siempre quiso tener y fue fascinante ver como congeniaron a la perfección desde el primer instante en el que se conocieron.
No sé cuánto tiempo pasa o cuanto hemos bebido, pero de un momento a otro los nueve estamos saliendo de un local de tatuajes mientras Irisa habla de lo mucho que nuestros padres la reprenderán por haberse hecho un tatuaje. Estallo en sonoras carcajadas en medio de la abarrotada calle haciendo que mis hermanos y primos me observen como si estuviera loco.
- ¿Enseeerio, Irisa? - pregunto arrastrando un poco las palabras debido a lo ebrio que estoy – te casaste ¿y lo que te preocupa es el tatuaje? - todos comienzan a reír a lo que ella me da un puñetazo en el hombro.
- Idiota – dice riendo al notar que me encojo de dolor porque me golpeo justo donde yo también me tatué - a ti también van a reprenderte. - me señala a lo que yo ruedo los ojos haciéndola resoplar.
- En mi defensa dire... - levanto las manos y me encojo de hombros – que tú me obligaste, de hecho – desvío la mirada hacia mis hermanos y primos – nos obligaste a todos.
Todos empezamos a reír cuando se pone roja de lo molesta que esta, pero solo basta un beso de Mayner en su sien para que toda molestia desaparezca.
***
Despierto sintiendo que tengo un puto martillo industrial me está taladrando la cabeza. Maldigo por lo bajo incorporándome en la cama sin abrir los ojos porque sé que el brillo de la luz del sol solo empeorara mi dolor.
Inevitablemente abro los ojos mientras me pongo de pie notando que todo se encuentra tenuemente iluminado. Agradezco internamente a mis padres por tener dos asistentes tan eficientes porque apostaría mi nada pequeño fideicomiso a que fueron ellos los que se aseguraron de que no hubiera luz que nos molestara cuando despertáramos.
Ignorando, aunque difícilmente, el punzante dolor de cabeza me dirijo al cuarto de baño encontrando en el lavabo un par de aspirinas junto a una botella de agua vitaminada. Sin pensarlo dos veces me las bebo junto al agua que me sabe a gloria. Mientras me cepillo los dientes decido ir a nadar un rato en lo que los demás despiertan ya que iremos a cenar antes de irnos. Porque si, un vistazo a mi celular me confirma que hemos dormido casi todo el jodido día.
Rápidamente me enfundo en un conjunto deportivo de chándal y camiseta poniéndome el traje de baño debajo. Cuando salgo de la habitación todo está en completo silencio lo que me confirma que todos continúan durmiendo.
La suite en la que nos estamos quedando es enorme, por lo que al llegar al salón principal de esta no me sorprende encontrar a Darcy sentado en el comedor con vistas a la ciudad con dos ordenadores, un iPad y su teléfono frente a él.
- Buenos días - saludo acercándome al carrito de comida que hay junto al comedor sirviéndome un poco de zumo de naranja. - ¿nunca duermes? - pregunto en tono divertido haciendo que levante la mirada hacia mí.
- por supuesto que lo hago – responde con esa calidez que siempre usa con nosotros – habría enloquecido de no hacerlo.
- No si te enloquecemos primero – comento riendo a lo que él me imita.
Darcy y Mia han sido los asistentes de mis padres durante años, incluso antes de que estos se conocieran, por lo que ellos han sido una constante en la vida de mis hermanos y la mía. Por lo que siempre nos hemos sentido cómodos con ellos ya que han sido como una extensión de nuestros padres cuando de protegernos, vigilarnos y consentirnos se trata.
- Nada nuevo – responde sin más con esa familiaridad que da años de conocernos. - eres el primero en despertar.
- Lo supuse – dejo el vaso sobre el carrito – iré a nadar un rato a ver si el agua apacigua un poco el dolor que amenaza con dividirme la cabeza en dos.
Sin más, salgo de la suite con la atención fija en mi teléfono mientras camino por el pasillo hasta el ascensor. Noto a alguien más esperándolo, pero ignoro su presencia mientras veo los me gusta y comentarios que han tenidos las fotos que los nueve publicamos anoche. Sin embargo, en ninguna se ve o se menciona algo sobre el matrimonio de Owen y Viorica.
Cuando el ascensor llega, me adentro justo después de la otra persona ignorando su existencia mientras me recuesto en la pared del fondo. Sin embargo, cuando las puertas se cierran algo llama mi atención. Granada, un intenso y exquisito aroma a Granada me envuelve, por lo que levanto la mirada encontrándome con una brillante y visiblemente suave cabellera de color n***o.
La chica que se encuentra frente a mí, aunque se encuentre de espaldas a mí, es impresionante. Su hermoso cabello cae un poco más abajo de sus hombros desnudos. Me quedo viendo como idiota su delicada piel de color nívea y presumiblemente suave mientras su olor me envuelve.
- Puedo darte una foto autografiada si deseas – dice en un tono de voz firme, pero delicado mientras se da la vuelta dejándome sin aliento y perplejo al ver el intenso color gris de sus ojos.
Es bellísima.