◦✧◦DE CAMINO◦✧◦

1892 คำ
El silencio estaba presente en el interior del lujoso Bentley n3gr0, Cameron y Madison se encontraban sentados uno al lado del otro, pero cada uno sumergido en sus propios pensamientos, mientras que aquel caballo de hierro se desplazaba suavemente por las calles iluminadas de la ciudad. Era noche de luna llena, la cual proyectaban su reflejo sobre el vehículo que aunque sin ellos darse cuenta creaba un ambiente romántico y elegante. Cameron, llevaba puesto con su esmoquin de color n3gr0 impecablemente, era obvio que era confeccionado a la medida. En ese instante estaba distraído, mirando por la ventana, dio una larga respiración. «¿Qué es lo que me sucede esta noche?», se cuestionó mientras observaba la manera en que los grandes rascacielos, y la luces de los postes, de alumbrados, desaparecían rápidamente. Trataba por todos los medios de mantener una apariencia serena, mientras su mente era un completo caos, y sus emociones encontradas. «Ella es inocente de todo, Cameron». Recordó las palabras de Chris, y por primera vez en muchos años dudó al tomar una decisión. Madison no era sangre de Margot Bennett, entonces… ¿Por qué hacerla pagar por los errores de la mujer? Hizo una mueca con los labios, puesto que sabía la respuesta. Necesitaba un culpar a alguien, ya que la persona con la cual quería desquitar su rabia estaba en el congelador de la morgue de la estación de policía. No podía causar una mala impresión, era la primera vez que asistía a una gala benéfica que él mismo organizaba, quería demostrarle a Madison de que era un colega al cual tener en cuenta. A eso sumarle su obsesión por la perfección. Sentía una mezcla de anticipación y nerviosismo, deseando causar una buena impresión tanto en ella como en los asistentes al evento. El sonido de una notificación de mensaje en el teléfono celular de Cameron, terminó con el pesado silencio. De manera inmediata sacó el aparato del bolsillo interno de su esmoquin, para chequear. Brigitte: Esta noche tengo tantas ganas de ti, que creo no podré aguantarme hasta mañana. De manera inmediata se aclaró la garganta, al ver la foto que su ex le había enviado en una pose muy provocativa, como Dios la trajo al mundo. No podía negar que era una mujer muy hermosa, pero que solo le podía traer complicaciones en ese momento. Por supuesto que no le iba a responder, apagó el teléfono celular inmediatamente. Agradeció la oscuridad del vehículo, sin embargo, no dudó en usar su cara de póquer. Ya que pensó que Madison le haría algún comentario acerca del mensaje, y se sintió un poco desilusionado al darse cuenta de que eso no pasó. —¿Desde cuándo eres socio de la abuela? —Madison preguntó, al parecer estaba como él, fastidiada con tanto silencio. —La verdad es que creo que desde siempre —le contestó encogiéndose de hombros—, solo que mi abuelo era el que estaba al frente hasta hace algunos años. Ni de coña le diría que se había tomado dos años sabáticos después de su desastroso divorcio, se casó a pesar de que su abuelo le había dicho más de una vez que aquella mujer no le convenía que solo lo quería por la cantidad de ceros que tenía su cuenta bancaria. El corazón de Cameron latía con fuerza al recordar aquel episodio de su vida, y comprobar en carne propia que el amor no existía cuando se era rico, aquel sentimiento era cambiado por la palabra: alianza. —Es decir que tienes el control de las empresas de tu abuelo, desde hace… —Desde que a mi abuelo tiene problemas de salud —cortó secamente. —¡Vaya! —exclamó con una risita sarcástica—. Al parecer nuestros abuelos solo confiaron en nosotros cuando ya no podían hacerse cargo. —¿Qué quieres decir? —Ahora reflexionando puedo darme cuenta de que mi abuela me cedió el control de todas las empresas, menos del Santoria… —Yo tampoco lo sabía, Nathan King también es misterioso —resopló. —¿Nathan? —manifestó con tono de voz confundida— ¿Tu abuelo es el señor Nathan? —Sí, él es… —¡No puedo creerlo! —exclamó—. Él era muy amigo de mi abuela, hasta llegué a pensar que eran novios. Un segundo después de que Madison hizo ese comentario, Cameron comenzó a toser. Ella le dio palmaditas en la espalda. Porque estaba sorprendido, primero no sabía que su abuelo mantenía contacto con Margot y segundo, tanto era el amor que sentía él por aquella arpía que era tan obvio. —Lo siento, no debí hacer ese comentario. —No te preocupes, no pasa nada. —Bueno, yo solo puedo decirte que me hubiera encantado que mi abuela y el señor Nathan quedaran juntos… «¡No tienes una idea de lo que estás diciendo!», pensó Cameron con los dientes apretados. —Cosas del destino —fue lo único educado que pudo decir, y el silencio que reinó de nuevo en ese momento le hizo saber que ya el tema estaba cerrado. No podía negar que en compañía de Madison se sentía cómodo, algo que en los últimos meses no ocurría con alguna mujer. Parecía que aquella conexión entre sus abuelos, era transmitida a ellos. Cada vez que la miraba, algo en su rostro, quizá lo genuina de su sonrisa, le hacía sentir calma. Sin embargo, estaba consciente de que cuando se enterara del porqué se había acercado a ella, sacaría las garras como todas las mujeres. —Todavía no puedo creer que la abuela me haya ocultado este evento… —Como dijo Chris, tal vez quería darte una sorpresa. —Tengo que confesar que estoy un tanto emocionada y nerviosa al mismo tiempo —se removió en el asiento, y si querer su mano rozó con la de Cameron de nuevo su estremecimiento ante su contacto fue imposible de pasar por desapercibido, en ese momento fue su turno de aclararse la garganta y agregar: —No sabes como agradezco que estés conmigo esta noche. —Para mí es un placer —después de decir aquello, en un impulso involuntario, Cameron tomó su delicada mano y la llevó a su boca, dándole un beso que ambos dejó aturdidos. En el instante en que sus miradas se cruzaron, Cameron pudo notar como sus ojos brillaban a pesar de la oscuridad, lo que significaba una cosa… deseo. —Estamos a cuatro autos, señor —la voz de Karl los interrumpió. —Muy bien —apretó de suavemente la mano de Madison—. ¿Estás lista? —¡No! —respondió la chica con sinceridad y luego le sonrió—. A pesar de que asistí a muchos eventos y soy la representante de las empresas fuera de Londres, estas coses de luces y cámaras no son lo mío. —Pero siempre hay una primera vez —él ladeó la cabeza—, recuerda que desde ahora en adelante estarás al frente del consorcio Santoria. —Es cierto. En ese instante el vehículo se detuvo, Cameron tomó el rostro de Madison por la barbilla obligándola a mirarlo. —No dudes de ti, porque esta noche brillarás. Al terminar de decir aquello la puerta se abrió, él salió primero y luego le dio la mano a Madison para que tomara su brazo, tuvo que parpadear un par de veces porque las luces de los flashes de las cámaras fotográficas y los periodistas se lanzaron sobre ellos. —¿Quién es la belleza que lo acompaña, señor King? —se escuchó a alguien decir. —¿Es su nueva novia? —expresó una voz femenina. —¿Es una actriz? —alguien gritó a lo lejos. Cameron les dio a todos una sonrisa de comercial de televisión, pero no respondió a ninguna de aquellas preguntas. Solo la tomó de la mano y acelerando el paso la hizo entrar. —¡Woa! —exclamó Madison todavía un poco aturdida y tratando de seguirle el paso en sus sandalias de tacón de diez centímetros— ¡¿Cómo pudiste hacerlo?! Cameron se detuvo para mirarla y con el dedo índice de la mano libre le acaricio la punta de la nariz. —Solo debes enfocarte en lo que es importante —respondió encogiéndose de hombros. Fue obvio que la intención de la joven fue decirle algo, pero quedó maravillada al poner un pie en el salón, lo que hizo sentir a Cameron que su pecho se hinchaba de orgullo. Puesto que la clase y distinción eran notorias. El evento fue organizado en un elegante edificio histórico, todo a petición de Margot Bennett, La mujer quería demostrar su sofisticación y opulencia desde el primer momento que los invitados entraban, y lo que vislumbraban era las columnas clásicas adornadas, y luces doradas creaban un ambiente acogedor y majestuoso. Mientras caminaban, fueron recibidos por algunos empleados de la fundación. Que estaban vestidos con elegantes uniformes que resaltaban con el glamour del evento. En los pisos de mármol pulido se reflejaban las luces brillantes de las lámparas de cristal colgantes. Los techos altos de madera recordaban a los presentes la edad del edificio. Algunas de las paredes estaban cubiertas con paneles de madera tallada y pulida, algunos decorados con tapices ricos en colores elegantes y texturas, creando un ambiente cálido. Las mesas estaban ordenadas en elegantes círculos, cubiertas con manteles de color azul oscuro, y como centros de mesa flores frescas de la temporada, y candelabros plateados con velas encendidas, que emitían una luz suave y cálida que se reflejaba en las copas de cristal y los cubiertos de acero pulido. En una esquina del salón, había una gran pista de baile bajo una gran y deslumbrante lámpara tipo araña de cristal que colgaba del techo. A su alrededor, otras más pequeñas, que hacían un juego de luces, y que sus destellos y reflejos, que añadían un toque mágico al ambiente. En el fondo se encontraba una orquesta en vivo, cuyos integrantes estaban vestidos de manera impecable y listos para deleitar a los asistentes con su espectáculo. —¡Estoy sin palabras! —expresó Madison inclinándose un poco más a su acompañante—. ¡Todo está perfecto! —Todo esto fue planificado por Margot. En el lado opuesto se encontraba una tarima de unos un metro y medio de alto, el cual en una esquina tenía el podio desde el cual se realizarían los discursos y presentaciones del evento. Detrás de este, una pantalla gigante que mostraba imágenes y cortos videos relacionados con la causa benéfica que se apoyaba esa noche, y recordando a todos los presentes que su generosa donación era importante para el propósito de la gala. Desde la decoración hasta la música, fue cuidadosamente planeado para asegurar que la noche sea memorable y especial con la intención de cautivar de esa forma cautivar a cada invitado con la elegancia clásica y la modernidad, creando un ambiente perfecto para la gala benéfica. —Es como un sueño hecho realidad —había un toque de emoción en la voz de Madison. —Entonces, siéntete esta noche como cenicienta y disfruta. Ambos soltaron una risita por el comentario de Cameron, lo necesitaban puesto que había muchas miradas sobre ellos, y era obvio que eso hacía sentir algo nerviosa a Madison.
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