- Aquí podemos hablar sin que nos interrumpan, mientras no encendamos las luces – dijo Sara en voz baja, cerrando la puerta a mi espalda. - ¿Por qué vinimos aquí? - pregunté confundido. No veía nada por más esfuerzo que hiciera, sólo sabía que estaba frente a ella porque podía sentir su aliento que de pronto era agitado. Mi corazón comenzó a latir fuertemente, este ambiente de oscuridad hacía que deseara hacerla mía aquí y ahora, pero ella había dicho algo sobre hablar. Apoyo sus manos en mi pecho zafando los primeros botones de mi camisa. - Dijiste algo sobre hablar – le recordé deteniendo el movimiento de sus manos. - Estamos reconciliándonos – dijo con un tono de coquetería que jamás le había escuchado. - Me gusta este tipo de reconciliaciones – le digo apoderándome d

