bc

¡Ella me pertenece!

book_age18+
612
ติดตาม
5.9K
อ่าน
แนวดาร์ก
แต่งงานตามสัญญา
จบเศร้า
ครอบครัว
จบสุข
แบดบอย
เกรียน
เจ้านาย
ผู้สืบทอด
ดราม่า
หวาน
ชายจีบหญิง
สาสมใจ
วิทยาลัย
เมือง
การเกิดใหม่
สวยมั่น
like
intro-logo
คำนิยม

—Sí, querida ilusa, él se casó contigo únicamente porque tienes el corazón de su ex amor, de aquella mujer que amó y sigue amando con toda su alma atormentada, porque es solo por ella que te ama, o cree amarte. ¿O realmente creíste que un hombre como él, conocido en todos los círculos sociales por ser frío y completamente distante con las mujeres te amaría de la noche a la mañana? —le apartó el cabello del rostro con un gesto que pretendía ser maternal y le acarició la mejilla con sus dedos helados— Solo eres una triste sustituta, un recipiente para el corazón de su verdadero amor.

https://dreame.onelink.me/mOD1/daehrd30

chap-preview
อ่านตัวอย่างฟรี
Robandose a la novia.
Un hombre entró en la habitación privada del hospital. —Señor... la mujer que busca, está a punto de casarse. El hombre de la cama, que apenas se estaba recuperando del coma, se sentó de inmediato. —Llévame a ese lugar. Impediré que lo haga --- Una docena de autos lujosos se detuvieron frente a la iglesia colonial. Del vehículo principal, un Rolls-Royce Phantom n***o, se abrió la puerta y bajó una figura imponente, que inmediatamente captó la atención de todos los presentes. Una gafa de sol cubría los ojos negros como el ónix pulido. A pesar de tener unas facciones atrayentes que parecían esculpidas por un artista, el aura que emanaba su rostro, destellaba una frialdad que hacía estremecer a cualquiera que osara sostenerle la mirada. Dando fuerte pisada con sus zapatos, subió los escalones de dicho lugar sagrado y se adentró. La docena de hombres que lo acompañaban, todos vestidos con trajes negros impecablemente planchados, le siguieron. Ante los pasos que resonaban en el recinto sagrado, todos los invitados voltearon a ver. Cuando observaron la docena de hombres vestidos de n***o como cuervos presagiando una tormenta, dirigirse hacia el altar donde se encontraba la pareja de enamorados a punto de sellar su amor ante Dios, los ahí presentes declinaron la cabeza en señal de sumisión y respeto. El hombre más poderoso e influyente de todo Pyongsong -Corea del Norte-, temido por todos y respetado por las altas esferas del poder, se había hecho presente en aquella ceremonia. El alto hombre, de cuerpo bien definido, levantó su mano con un gesto autoritario y todos se detuvieron. Solo él, como un depredador acechando a su presa, caminaba hacia el altar. Los novios estaban tan absortos y entretenidos con el relato del sacerdote que oficiaba la ceremonia, que, ni cuenta se dieron de las presencia detrás de ellos. —Emilia Casper, ¿acepta por esposo a…? —¡No! —se escuchó una voz autoritaria proveniente desde atrás. La joven vestida de novia se giró lentamente, para ver quién había respondido por ella. —No va a casarse hoy ni nunca con este hombre. —¿Por qué razón interrumpe esta sagrada ceremonia? —Inquirió el sacerdote. —Porque ella me pertenece. Bastó un sutil movimiento de sus manos, para que los hombres que lo acompañaban se movieran y agarraran a Emilia de ambos brazos y procedieran a sacarla en contra de su voluntad. Todos los presentes conocían a ese hombre poderoso, y aun cuando la familia Cásper era de buena posición social e influencia en los círculos más exclusivos de la ciudad, no podían ni siquiera pensar en intervenir en esa orden. Desafiarlo era sentenciar no solo la ruina económica y social, sino potencialmente la propia existencia. —Señor, por favor —dijo el novio—. No puede llevarse a mi novia... Ni siquiera lo dejó terminar de articular su súplica, cuando ya le respondía. —¡No es tuya, nunca lo fue! —refutó expandiendo una mirada escalofriante— ¡Es mía, siempre lo ha sido y siempre lo será! —sin decir más palabras, se dio la vuelta y marchó. A Iker Lanús, nadie podía contradecirlo ni cuestionar sus decisiones. Cuando él tomaba algo, ninguna fuerza humana podía impedirle que hiciera uso de aquello, y quién se atreviera a desafiarlo, inevitablemente terminaría dentro de una fosa, o abandonado por las calles, moribundo como un perro sarnoso. La docena de autos lujosos, encabezados por el Rolls-Royce, se adentró en la villa privada de Iker Lanús, una fortaleza moderna rodeada de jardines y sistemas de seguridad de última generación. Con movimientos estudiados, Iker sacó un tabaco, manteniéndolo un momento entre sus dedos, jugó con él antes de encenderlo. Su chofer personal, anticipando las preferencias de su jefe, hizo rodar los vidrios para que los delgados dedos de su empleador pudieran sacudir las cenizas fuera del vehículo. La mirada serena y penetrante de aquellos ojos negros se concentró en la joven que sus hombres sacaban de otro coche. No la perdió de vista ni un instante, como un halcón siguiendo los movimientos de su presa, hasta que la ingresaron a la villa. —Señor, ¿considera necesario aumentar el perímetro de vigilancia? —preguntó su jefe de seguridad. —No será necesario, Yosef. Encárgate personalmente de hacer desaparecer todos los videos de las cámaras de seguridad de la ciudad, y asegúrate de que nadie, absolutamente nadie hable sobre lo sucedido hoy. Y lo más importante: ni una palabra de esto llegue a sus oídos. Ella no debe enterarse. Ante la orden de su jefe, Yosef asintió. —Será ejecutado inmediatamente, señor. Me ocuparé personalmente del asunto. Iker bajó del coche, se dirigió hacia la entrada principal de la villa mientras seguía fumando aquel cigarro. Antes de ingresar, aplastó la colilla en un cenicero integrado en una de las columnas, limpió sus dedos con un pañuelo y prosiguió su camino. —Joven maestro —su mayordomo, Omar, lo recibió—. La señorita Cásper se encuentra instalada en la habitación que ordenó. ¿Necesita que le facilite el acceso a la puerta? —Gracias Omar, no será necesario... por el momento. Estaré en el despacho atendiendo asuntos pendientes. —Debo informarle que en el despacho lo espera su primo, señor. Iker Lanús soltó un suspiro y se dirigió hacia dicho lugar. —¿Qué asunto te trae por aquí? —preguntó mientras desbotonaba su traje de diseñador y se acomodaba en su silla detrás del escritorio de caoba. —Vine a verificar el estado del fugitivo. Han pasado semanas desde tu recuperación y te mueves por la ciudad como si las heridas internas no fueran más que insignificancias. —Son exactamente eso: insignificancias que no merecen atención —sacó otro tabaco de su cigarrera y volvió a rodarlo entre sus dedos. —¿Quién es la mujer que tus hombres acaban de ingresar a la mansión? Aquellos labios gruesos se abrieron con elegancia para colocar el tabaco en medio de ellos. Tras encenderlo, miró fijamente al doctor mientras el humo ascendía en espirales en el aire. —Un consejo, querido primo: olvida lo que acabas de ver, no hagas preguntas innecesarias, y así tendrás una larga y próspera vida. Eren sonrió, pues ya estaba acostumbrado a las respuestas cargadas de doble sentido de su primo. Sin pronunciar palabra alguna, se levantó del sillón. Antes de dar la vuelta, se detuvo un momento y dijo. —Solo te pido que no te encariñes demasiado, recuerda que—… la mirada gélida y amenazante de Iker le hizo guardar silencio—. Está bien, me retiraré ahora mismo. No olvides tomar la medicina que te prescribí. Las espesas pestañas de Iker bajaron. Fue señal más que suficiente para que Eren comprendiera que era momento de marcharse sin más cuestionamientos. Una vez que Eren Lanús se retiró del despacho, Iker se giró en su asiento, levantó la pierna derecha dejándola doblada sobre la izquierda, centró su mirada hacia el exterior a través de los ventanales que iban del suelo al techo, contemplando el cielo azulado que, en ese peculiar día de primavera se mostraba despejado, sin una sola nube que manchara su perfección. Tras soltar un profundo suspiro, se levantó, llamó al mayordomo para que procediera a abrirle la puerta donde se encontraba recluida Emilia Cásper, aquella mujer que había perseguido en sus sueños durante incontables noches. En el momento exacto en que el sonido de las llaves resonó contra la cerradura, la joven que permanecía sentada en la cama se tensó. Aquellos ojos verdes, brillantes como esmeraldas pulidas, se abrieron con temor y fascinación a que la persona del otro lado de la puerta terminara de ingresar a la habitación. —¡Gracias! —tras escuchar esa voz, la saliva en su garganta descendió pesadamente. Iker introdujo sus manos en los bolsillos de su pantalón y caminó lento, manteniendo su mirada centrada en el suelo. Cuando finalmente atravesó el pequeño pasillo que impedía la vista directa de la cama desde la entrada, levantó su rostro y fijó sus ojos oscuros en ella. La visión lo dejó sin aliento -era verdaderamente sobrecogedor contemplar en carne y hueso a la mujer que había protagonizado cada uno de sus sueños durante los últimos años-. La había soñado tantas veces y con tal viveza que incluso había ordenado la creación de un enorme retrato, aunque ahora podía confirmar que ninguna pintura podría jamás capturar la verdadera belleza que emanaba de su presencia. —¿Sabes quién soy? Hace un par de años, las noticias internacionales y locales se llenaron con fotografías de ese hermoso rostro que ahora tenía frente a ella. Verlo tras esa pantalla de cristal provocó una oleada de sentimientos intensos jamás antes experimentados en sus años de vida. Durante meses, incluso llegó a soñarlo, y cada sueño la hacía sentir más perturbada e insana, pues estaba comprometida desde su nacimiento y no debía fijar sus ojos ni permitirse sentir nada por otro hombre que no fuera su prometido, aquel con quien había crecido. —¿Me has soñado? Las mejillas de Emilia se sonrojaron, mientras bajaba la mirada avergonzada, dejándola clavada en el suelo. No comprendía cómo ese hombre le preguntaba cosas tan íntimas que habían sucedido en la privacidad de sus pensamientos nocturnos. Las dudas la asaltaban: ¿Por qué le preguntaba específicamente si lo había soñado? ¿Acaso sabía, de alguna manera, que lo tenía presente en sus sueños más profundos? ¿O quizás era una simple casualidad del destino que jugaba con sus emociones? Estaba tan absorta en sus pensamientos confusos que ni cuenta se dio cuando aquel hombre, de rostro encantador como el de un ángel, se acercó. Solo sintió los dedos cálidos de aquel desconocido, intruso de sus sueños más íntimos, enganchándose en su mentón y elevándole con delicadeza. La mirada oscura y profunda como la noche se conectó con la verdosa cual esmeralda, aquellas perlas brillantes reflejaban el rostro de Iker como un espejo. Un choque de electricidad sacudió sus corazones mientras mantenían la mirada conectada en un instante que pareció eterno. Era una oleada de sentimientos abrumadores que no sabía de qué parte del universo o como habían surgido tan repentinamente. Iker bajó la mirada hacia aquellos labios rosados que deseaba probar desde hace tanto tiempo, quería descubrir si sabían tan dulces como en sus recurrentes sueños. Estaba por acercarse cuando ella musitó. —Señor Lanús. El corazón de Emilia palpitaba desbocado, retumbaba con tanta fuerza contra sus costillas que parecía querer salir de su órbita. Era como si de repente ese hombre misterioso abarcara por completo su corazón con sentimientos inexplicables y avasalladores. —¿Por qué me secuestró? Quiso romper la tensión, esperaba que después de esa pregunta directa, Iker se alejara, sin embargo, él solo hizo un leve movimiento del rostro y continuó mirándola fijamente, manteniéndola hipnotizada bajo el peso de su mirada. —Por qué. Porque eres mía. Emilia quiso retirarse bruscamente ante tal declaración, no obstante, sus pies temblorosos se enredaron con la alfombra y estuvo a punto de caer. Con rapidez, Iker la sostuvo. Desde la cintura la agarró y ajustó a su cuerpo. El calor que emanaba envió una corriente por toda su piel, recorriendo cada centímetro de su ser. ¿Qué extraño poder tenía esta mujer sobre él? ¿Por qué esa desconocida le producía aquellas tensiones inexplicables? ¿Por qué le resultaba imposible alejarse de su presencia? Estaba completamente cautivado por ella. —¿Suya? —musitó con los labios temblorosos— No... no soy suya... yo soy... de Kaan —la mandíbula de Iker palpitó, su entrecejo se frunció con disgusto, aquellos ojos profundos se oscurecieron aún más, lanzando destellos de fuego en la mirada. —Es con él con quién estoy comprometida desde que nací, por decisión de nuestras familias. Es con él, con quién me casaré. Iker humedeció sus labios, su mano libre la subió con delicadeza y con el pulgar acarició el labio inferior de Emilia, subió la mirada intensa y expuso c. —Tú, eres mía por designio del destino. Te convertirás en mi esposa, y no en la esposa de ese perdedor —la soltó, dejándola caer sobre la cama. El cuerpo esbelto de Emilia se tensó cuando lo vio acercarse y asentar las manos sobre el colchón. —Eres mía. En esta vida y en la otra, serás mi mujer —aseguró. Seguido bajó la mirada al pecho de Emilia, al notar la cicatriz en el centro, inconscientemente llevó su mano derecha hacia ella, antes de tocarla, ella le detuvo la mano. Sin pronunciar palabra alguna, Iker se alejó. Dio varios pasos hacia atrás, y de pronto, media vuelta y se terminó de marchar. Al llegar a la sala, su fiel mayordomo lo detuvo. —Joven maestro. —Solo dime Iker —soltó al tiempo que vertía licor ambarino en la copa. —No puede tomar alcohol, está siguiendo un tratamiento —Iker movió la mano en el aire en señal de que le importaba poco. —¿Qué ibas a decirme? —A fuera está el joven maestro de los Cásper, solicita verlo inmediatamente. Dando pisadas firmes, Iker salió de la villa, dirigiéndose hasta la entrada principal. — ¡Adem! —verbalizó con evidente mofa en su tono. Este se giró rápidamente y lo fulminó con la mirada. —Entrégame a mi hermana inmediatamente, Lanús. No voy a permitir que lleves a Emilia por el mismo destino que... —las palabras de Adem se interrumpieron bruscamente. Iker, le agarró del cuello de la camisa y lo sacudió contra la pared de piedra. —¡Cierra la maldita boca! —rugió con una voz que hizo volar las aves de los árboles, mientras Adem lo miraba con desprecio—. Emilia será mi esposa, está escrito en las estrellas y ni tú ni tu familia podrán evitarlo. —¡No! ¡Jamás permitiré que la arrastres a tu mundo de oscuridad y destrucción! —¡Si! —proclamó Iker al empujarlo con tal fuerza que Adem trastabilló varios pasos hacia atrás— Ve y dile a tu honorable padre que lo espero esta noche en mi residencia, pediré formalmente la mano de Emilia. Nos casaremos mañana al amanecer, cuando las primeras luces del sol toquen la tierra —dicho eso se dio la vuelta. —Estás maldito, Iker Lanús. No puedes convertir a mi hermana en tu esposa. La maldición que corre por tus venas terminará destruyéndola como ha destruido a todas las esposas de los Lanús —las palabras de Adem resonaron en el aire.

editor-pick
Dreame - ขวัญใจบรรณาธิการ

bc

La esposa rechazada del ceo

read
224.3K
bc

MI POBRE ESPOSO MILLONARIO

read
15.9K
bc

el amor lo cura todo

read
2.3K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
61.2K
bc

Domando al Amor

read
6.8K
bc

Tras Mi Divorcio

read
577.9K
bc

DIVORCIADA: MI EX-MARIDO ME QUIERE DE VUELTA

read
6.4K

สแกนเพื่อดาวน์โหลดแอป

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook